17 de julio de 2007

Las itacatadas: Tula, Hidalgo, 1970

A lo largo de los años, la familia Cravioto preservó su unidad gracias a las famosas itacatadas que se realizaron en innumerables lugares de Puebla, Hidalgo, el Estado de México y el Distrito Federal.

Se llamaban itacatadas porque se realizaban en un espacio abierto, como un jardín o una huerta, y cada familia llevaba su itacate; es decir, su provisión de comida. Y eran memorables porque cada grupo familiar se esmeraba en preparar un platillo delicioso, en cantidad suficiente para compartir con toda la familia. También se proveían de bebidas espirituosas para entrar en ambiente.

La primera itacatada que yo recuerdo probablemente está en la memoria de muchos Cravioto. Fue hacia 1970, en Tula, Hidalgo, organizada por Carlos Cravioto Olaco, quien nos citó en el centro de la ciudad para, de ahí, desplazamos en una larga fila de automóviles hasta la zona arqueológica, donde un experto en la materia nos dio una plática.

La comida fue en una huerta propiedad de Carlos, a cielo abierto. De la nada empezó a llover de forma inclemente y tuvimos que refugiamos en unos cuartos donde se alojaban los gallineros (en ese momento, afortunadamente, estaban vacíos). Así que la fiesta siguió entre jaulas de gallinas.

Alentados por el olor a tierra mojada, la humedad en el aire y las bebidas espirituosas, los parientes empezaron a cantar. Aún hoy puedo escuchar en mi memoria la hermosa voz de Marco Antonio Cravioto.

Es una pena no tener imágenes de esa reunión. Si alguien de la familia cuenta con alguna, sería muy bueno que pudiera enviar una versión electrónica para anexarla a esta bitácora.

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