29 de marzo de 2009

¿Y ellas...?

Raúl Arroyo, magistrado presidente del Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo y presidente de la Sociedad de Geografía y Estadística corresponsalía en el Estado de Hidalgo, publicó en la revista Factores, un artículo relativo a las esposas de los gobernadores hidalguenses que reproduzco a continuación.

¿Y ellas...?

El segundo ciclo en la vida política de Hidalgo estuvo marcado, en una primera parte, por la autoridad del general poblano Rafael Cravioto, quien junto con sus hermanos Simón y Francisco consolidó en esta región la hegemonía del Porfiriato. Esposa del primero fue la señora María Teresa Andrade, con quien procreó una hija de nombre Emilia, fallecida a corta edad, cuyo rostro fue conservado en una mascarilla que durante décadas permaneció entre los recuerdos familiares. Así también, los descendientes del general recuerdan la bondad de esta mujer demostrada al aceptar en su casa, la lujosa edificación de las calles de Bravo, hoy “Foro Efrén Rebolledo”, a Pompeyo, el hijo predilecto del gobernador. Y cuando el adolescente empezó a sufrir la tristeza provocada por el alejamiento de su madre, pidió a su esposo el general que la hiciera traer de Huauchinango, quien por cierto era su prima, para que estuviera cerca del muchacho. Así llego a instalarse a la capital de Hidalgo doña Cleotilde Calva Andrade, con sus hijos Regina, Constantino y Catalina.

La esposa del coronel Simón Cravioto, siguiente gobernador de la dinastía, es otra dama del rastro perdido en el olvido. No así doña Beatriz Gallardo, con quien formó su familia el gobernador Francisco Cravioto y para quien construyó la magnífica casa que hoy es asiento del Archivo General del Estado, en las calles de Hidalgo.

Durante esta etapa, que llegó hasta noviembre de 1897, dos personajes fueron los más influyentes en el gobierno: el licenciado Francisco Valenzuela y don Ramón F. Riveroll, secretarios de Gobierno y Hacienda, respectivamente. Según la disposición legal de la época que establecía la figura del gobernador suplente, al primero le correspondió sustituir al general Cravioto en múltiples ocasiones; su esposa la señora Consuelo Ramírez de Valenzuela destacada dama de la aristocracia regional, hija del primer presidente municipal de Pachuca.

Cuando el general Porfirio Díaz le retiró la confianza a su antiguo compañero de armas, don Rafael fue sustituido en el gobierno hidalguense por un paisano del presidente, empresario constructor de las líneas del telégrafo, quien ya para entonces tenía algún tiempo asentado en el estado. Don Pedro L. Rodríguez fue el encargado de continuar la segunda y final etapa del Porfiriato en Hidalgo, de donde salió huyendo el mismo día que el general Gabriel Hernández tomo con unos cuantos hombres de su capital en nombre de la revolución maderista.
Notas:
  1. Este artículo apareció originalmente en la revista Factores, en 2004.
  2. Las imágenes que ilustran esta nota corresponden, la primera, a doña Teresa Andrade; la segunda, a doña Clotilde Calva. Ambas se publican por cortesía de Raúl Arroyo.
  3. El general Rafael Cravioto tuvo otras tres parejas, a saber: la señora Altagracia Aguilar, la señora Rafaela González y la señora Laura Mejorada.
  4. De acuerdo con el testamento del coronel Simón Cravioto, fechado el 27 de abril de 1906, fue su esposa doña Beatriz Gallardo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario