5 de febrero de 2011

Alfonso Cravioto y la Constitución de 1917

En varias ocasiones se ha mencionado en esta bitácora la actuación de Alfonso Cravioto Mejorada en el Constituyente de Querétaro, pero no quiero dejar pasar este 5 de febrero sin hacer una mención, aunque sea breve.


Busto de Alfonso Cravioto Mejorada en el patio central de la Cámara de Diputados.


Diré pues que aunque sus participaciones fueron múltiples, hay tres discursos especialmente importantes:

1. La defensa de los Renovadores, el 25 de noviembre de 1916.
2. Sobre el artículo tercero y la educación, el 13 de diciembre de 1916.
3. Por la creación del artículo 123, destinado a las garantías de los trabajadores, el 28 de diciembre de 1916.

Los sagrados derechos de los obreros

En su discurso sobre el artículo 123, Alfonso Cravioto puso de manifiesto: "la conveniencia de que la comisión retire, si la asamblea lo aprueba, del artículo quinto, todas las cuestiones obreras para que, con toda amplitud y toda tranquilidad, presentemos un artículo especial que sería el más glorioso de todos nuestros trabajos aquí; pues así como Francia, después de su revolución, ha tenido el alto honor de consagrar en la primera de sus cartas magnas los inmortales derechos del hombre, así la revolución mexicana tendrá el orgullo legítimo de mostrar al mundo que es la primera en consignar en una constitución los sagrados derechos de los obreros".


La libertad de enseñanza

En la discusión del artículo tercero constitucional, Cravioto expresó: "La libertad de enseñanza, señores diputados, es un derivado directo de la libertad de opinión, de esa libertad que, para la autonomía de la persona humana, es la más intocable, es la más intangible, la más amplia, la más fecunda, la más trascendental de todas las libertades del hombre".


La "esperanza de la patria"

En su "plática política" en defensa de los Renovadores, exhortó a los diputados con las siguientes palabras: "Sois la esperanza de la patria, sed también el honor de nuestro pueblo; lejos de vosotros las pasiones y los egoísmos que matan. El instante es solemne y muy seria la obra. Necesitamos que el pueblo nos comprenda unidos, trabajando por hacer una gran patria, próspera y feliz; confundiéndonos todos en este gran ideal común, sintámonos mexicanos, nada más que mexicanos, pero profundamente mexicanos, y vayamos en nombre de la república a las glorias de la libertad".

A tan sólo 94 años de distancia, ¡qué ajeno suena el entusiasmo por una patria mejor!


Placa conmemorativa del Constituyente de 1917, patio central de la Cámara de Diputados.





Detalle de la placa: diputados hidalguenses del Constituyente de 1917, patio central de la Cámara de Diputados.

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