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16 de febrero de 2015

Agustín Torres Cravioto

Agustín Torres Cravioto (1892-1945) fue un médico eminente que dirigió el Hospital Civil de Pachuca y el Instituto Científico y Literario del Estado de Hidalgo. Podemos verlo en el extremo derecho de esta imagen (enviada por su bisnieta Leonora González Torres). A su lado está María Bouchan Vélez, quien era maestra y fue novia de Agustín cuando él era estudiante de medicina.

En orden de izquierda a derecha, la tercera es María Bouchan Vélez y el cuarto, Agustín Torres Cravioto
Imagen cortesía de Leonora González Torres

Leonora nos informa que María y Agustín tuvieron una hija, María Elena Torres Bouchan, aunque nunca se casaron. María Bouchan se mudó a otra ciudad y Agustín Torres Cravioto contrajo matrimonio.

Respecto al gusto de Agustín por la poesía, Leonora explica que lo adquirió de su madre, Leonor Cravioto Salas; una mujer culta, que se movía en los círculos intelectuales y escribía poesía. Parte de su obra fue publicada en un libro titulado La lira poblana.

Agustín Torres Cravioto fue hijo de Leonor Cravioto Salas y Alberto Torres, y nieto del coronel Agustín Cravioto Pacheco (o Moreno) y la señora María Felícitas Salas.

15 de noviembre de 2010

Médicos del Centenario I: Agustín Torres Cravioto, 1892-1945.

A pesar de haber dirigido el Hospital Civil de Pachuca y el Instituto Científico y Literario del Estado de Hidalgo, Agustín Torres Cravioto está poco documentado. Por ello, elaboré la siguiente nota biográfica con base en datos propios y una conferencia del doctor Nicolás Soto Oliver. Los datos de la conferencia aparecen siempre entre comillas, por tratarse de citas.

Agustín Torres Cravioto nació el 23 de diciembre de 1892 en Puebla, Puebla. Hijo de Leonor Cravioto Salas y Alberto Torres Blas. Eligió estudiar Medicina “porque amaba al prójimo y quería servirle. En 1910, cuando apenas era un jovencillo que iniciaba los estudios de Medicina, estalló la Revolución; 1913 lo encuentra cargando las cananas, el uniforme rústico de carrancista y tratando de remendar heridas y consolidar fracturas”.

Agustín Torres Cravioto. Imagen cortesía de Leonora González.


No obstante, reflexiona el doctor Soto, “la vida de soldado, y especialmente en una revolución, no es para quien tiene el corazón henchido por el estudio, así que [en 1916, Torres Cravioto] termina la carrera y se va a trabajar a Pachuca, Hidalgo”.

Después de ser director del Hospital Civil, Agustín Torres Cravioto ejerció la docencia en el Instituto Científico y Literario desde 1918 hasta su muerte, en 1945. Impartía las clases de lógica y psicología e hizo de ellas “una verdadera cátedra maestra. Fue un precursor del conocimiento de la psicología científica”.

El doctor Soto recuerda que Torres Cravioto tenía cierta dificultad para pronunciar la erre, “pero que en cuanto su conocimiento conceptual se expresaba, se quedaba uno estático 
[...] Cuando empezaba a hablar de sus viajes por Europa, de su estancia en Pompeya, la ciudad eterna, que se murió con todo su conocimiento romano para ofrecerlo al visitante que llegara años y años después. Fue un viajero incansable y un gran orador. Tenía la puntualidad como devoción. Sus clases de psicología y de lógica lo veían entrar al filo de la primera campanada del reloj monumental; pasaba lista inmediatamente y, antes de terminar las campanadas, estaba terminada la lista que, por cierto, no era larga, si acaso de 20 o 25 alumnos”.

Agustín Torres “era enérgico, disciplinado y poeta. Pertenecía a la peña literaria Mesa y Sobremesa, amaba el conocimiento y no sé dónde, no sé cómo, se daba tiempo para aprender”. Además de su actividad en el Hospital Civil y el Instituto Científico y Literario, tenía un consultorio donde diariamente atendía a unas 80 personas que iban a su consulta privada.

Cuando llegó a director del Instituto Científico y Literario lo transformó en modelo. Hizo que la Escuela de Enfermería dejara de pertenecer al Hospital Civil y pasara al Instituto, siendo así la primera escuela subprofesional que tuvo esta institución. Entre sus logros importantes, “instituyó que el director rindiera un informe anual de actividades. Propuso un reglamento nuevo para que la Junta Académica estuviera conformada por los 51 maestros de la institución más un alumno de prepa y otro de secundaria, por primera vez los estudiantes tuvieron voz y voto en esa Junta, que era el órgano máximo del Instituto”. Durante su gestión “se instituyó por primera vez la medalla rotaria, en 1937, al mejor alumno de los cinco años. Se creó la revista La Atalaya, que era la palabra del estudiante. Reconstruyó toda la institución: aulas, corredores, salón de actos, con un presupuesto de menos de ocho mil pesos anuales. Tenía como mira tres palabras: tradición de honor, tradición de hombría y tradición de bondad”.

El doctor Agustín Torres Cravioto murió el 11 de diciembre de 1945, en Pachuca, Hidalgo, por una complicación hepática. “Sus queridos alumnos lo recibieron en este recinto [el Instituto Científico y Literario] como último homenaje mortuorio antes de conducirlo en hombros hasta el cementerio”.

En la Biblioteca Central de la UNAM se puede consultar su tesis: "Algunas consideraciones acerca de la etiología y de la profilaxis de la tuberculosis. Tesis que para obtener el título de Médico Cirujano, presenta Agustín Torres Cravioto". Facultad de Medicina, UNAM, 14 pp., 1916.

Según el Diccionario Biográfico Hidalguense, de Abraham Pérez López, Agustín Torres Cravioto fue autor de Apuntes de obstetricia y de Propedéutica obstétrica, ambas impresas en Pachuca.

De acuerdo con los datos que yo he recabado, el 23 de febrero de 1916 Agustín Torres Cravioto se casó con Ana Domínguez Martínez, en Tacuba, Ciudad de México; no obstante, tuvo otras parejas entre quienes estarían María Bouchan, María Isabel Ramírez, Guadalupe Capetillo, Cardina González y Anselma Villarreal.