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27 de julio de 2019

Rafael Cravioto, una semblanza

Los principales hechos militares y políticos de Rafael Cravioto Pacheco (Huauchinango, 1829 - Ciudad de México, 1903) se describen en la siguiente semblanza, preparada por Jesús Rodríguez Dávalos.



Rafael Cravioto nació el 24 de octubre de 1829, en Huauchinango, Puebla. Hijo del genovés Simone Craviotto y de la mexicana María de la Luz Pacheco.

Inició su trayectoria militar durante la Invasión Norteamericana a México (1846-1848), como capitán de la Compañía de Cazadores del 11º Batallón del Estado de Puebla, comandado por el coronel Miguel Andrade.

En 1854 secundó el Plan de Ayutla, que tuvo como objetivo dar fin a la dictadura de Antonio López de Santa Anna, por lo que el presidente Ignacio Comonfort le confirió el grado de comandante de batallón.

Rafael Cravioto militó en el Partido Liberal. Por ello, cuando Comonfort desconoció los ideales liberales, se opuso a éste, derrotando en Necaxa a los coroneles Daza, Argüelles y Ricoy, leales a Comonfort. En reconocimiento a sus acciones, el general Alatriste le otorgó el grado de teniente coronel.

En la Guerra de Reforma (1857-1861), con el Gobierno de la República en Veracruz, el presidente Benito Juárez nombró coronel a Rafael Cravioto. Con ese grado participó en la Batalla de Calpulalpan, el 22 de diciembre de 1860, que sería la última de la Guerra de Reforma. Entonces fue nombrado jefe político y comandante militar de los distritos de Zacatlán y Huauchinango, en la Sierra Norte de Puebla.

Durante la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867), Cravioto participó en la Batalla de las Cumbres (Acultzingo), contra Miguel Miramón, el 28 de abril de 1862, y unos días más tarde, en la gloriosa Batalla del 5 de Mayo, auxiliando al general Miguel Negrete en la defensa del Fuerte de Loreto.

Miguel Negrete, quien fungía como gobernador y comandante militar de los estados de Puebla y Tlaxcala, había organizado en Huauchinango una división de 4,000 hombres, confiriéndole a Rafael Cravioto el grado de general de brigada y el mando de la 1º Brigada.

Al marchar a San Luis Potosí, Negrete delegó los gobiernos de Puebla y Tlaxcala en Rafael Cravioto, quien, posteriormente y por órdenes del presidente Benito Juárez, los entregó al coronel Fernando M. Ortega.

En 1866, las fuerzas imperialistas capturaron a Rafael Cravioto y a su padre, Simone Craviotto, y los recluyen en la Ciudad de Puebla donde, con ayuda del coronel Juan Galindo, lograron escapar.

Una vez en Huauchinango, Rafael encabezó las fuerzas republicanas que habían formado sus hermanos, los coroneles Francisco y Simón Cravioto, junto con el coronel Juan Galindo, compuestas por 1,500 combatientes que concurrieron al sitio de la Ciudad de Puebla en 1867 y participaron en la Batalla del 2 de Abril, liderada por el general Porfirio Díaz, que fue el inicio de la caída del Imperio.

El general Rafael Cravioto fue un hombre cercano y apreciado por Benito Juárez. De hecho fue para Cravioto la última carta que Juárez escribió antes de morir.

Rafael Cravioto fue Gobernador Interino del Estado de Hidalgo de 1876 a 1877 y Gobernador Constitucional en los periodos
1877-1881
1889-1893
1893-1897 y
1897-1901, periodo que no concluyó, ya que renunció el 3 de noviembre de 1897 por presiones del presidente Porfirio Díaz.

Fue un benefactor de Huauchinango, Puebla. Entre otras cosas, donó al Ayuntamiento Municipal las Casas Verdes, ubicadas en Pachuca, Hidalgo, para la manutención del Hospital de Sangre ”Miguel Hidalgo”, precursor del Hospital General de Huauchinango.

Murió el 28 de noviembre de 1903 en la Ciudad de México, a los 74 años de edad. Sus restos descansan en el Panteón Municipal de su Huauchinango natal.

5 de mayo de 2018

Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo

Para conmemorar el aniversario de la Batalla del 5 de Mayo, en la que participó Rafael Cravioto, entonces coronel, reproduzco una vívida crónica escrita por Jesús F. de Escudero, publicada el 5 de mayo de 1898, con motivo del 36 aniversario de la gesta militar, en La América Independiente, periódico semanal editado por José Agustín de Escudero en Ciudad Lerdo de Tejada, Durango.

El texto, que generosamente me envió la doctora Paulina del Moral, es rico en detalles dramáticos y coloridos, como el ánimo de la oficialidad mexicana en la víspera de la batalla; el silencio que hacía audible “el vuelo ligero de un mosquito”; la expectación ante un enemigo tan cercano que: “ya se percibe el corte de sus vestidos, ya se entrevén las facciones de los combatientes”; los gritos de guerra: “Vive L’Emperateur!”, “¡Viva México! ¡Viva la República!”; la lucha cuerpo a cuerpo y, sobre todo, el papel decisivo de los Zacapoaxtla.

Transcribo con la acentuación, las cursivas y las probables erratas del texto original.


AÑO 1. CIUDAD LERDO DE TEJADA, (Dgo.) Méx. -5 DE MAYO DE 1898. NÚM. 24.

LA AMÉRICA INDEPENDIENTE

PERIÓDICO SEMANAL DESTINADO A LA DEFENSA DE LOS INTERESES AMERICANOS

EDITADO POR JOSÉ AGUSTÍN DE ESCUDERO

¡5 de Mayo de 1862!

En este día grande y glorioso en que celebra México una de sus glorias nacionales, debemos tributar el homenaje de la gratitud á los esclarecidos campeones del Ejército de Oriente, que combatiendo al invasor, demostraron con arrojo y bizarría, su amor á la patria y a las instituciones demócratas y republicanas que nos rijen.

El hecho histórico de que hoy hacemos grata remembranza, solemnizando con entusiasmo, su trigésimo sexto aniversario, debe pasar incólume á la presente generación, tal como la presenciamos.

Era el 4 de Mayo de 1862. La ciudad Angelopolitana presentaba un aspecto indescriptible. Concluíanse a toda prisa las fortificaciones. La oficialidad se reunía para invitarse mutuamente á tomar un ligero alimento, juzgando, que tal vez, este sería el último que tomaban acompañados de sus camaradas; los encargos, las confidencias se sucedían, sabiendo todos que iban á combatir con un enemigo formidable, cuya reputación militar pregonaba la fama universal, y todos estaban resueltos á morir, cumpliendo con el sagrado deber del patriotismo.

Cuando el memorable día 5 DE MAYO se levantaba el Sol espléndido y radiante para ser testigo de un acontecimiento grande y fecundo en sus resultados, oyóse de improviso el toque de diana; las tropas mexicanas corren á sus puestos señalados, el parque se sitúa convenientemente en medio de aquel inmenso campamento y los soldados se proveen de él, con abundancia.

En medio de las filas de nuestros abnegados soldados y en la primera de éstos, se miran ya preparados cerca de doscientos hombres, casi desnudos y sentados en el suelo, cubiertos de sudor, con el fusil tendido por tierra, esperando estoicamente la hora del combate.

Sonaba en el vetusto reloj de la Catedral las diez y un cuarto de la mañana, cuando el vigía que se hallaba colocado en la torre de la misma Catedral, dió el toque de alarma, manifestando que el enemigo se ponía en movimiento.

El expectador que en aquellos momentos sin conocimiento de nuestros hombres y de nuestras cosas, hubiese contemplado la uniformidad y precisión con que eran ejecutados los movimientos de un ejército disciplinado y aguerrido, como lo era el de los invasores; y hubiese visto luego á los que iban á contener su ímpetu, entre los que se hallaban aquellos hombres que aún permanecían sentados; habría augurado desde luego una derrota segura.

Marcaba el reloj las once y veinte minutos. El fortín del cerro de Loreto ha disparado su primer cañonazo… Era la señal.

El enemigo avanza á paso de carga, y de momento en momento, se acerca; ya se percibe el corte de sus vestidos, ya se entrevén las facciones de los combatientes; el vuelo ligero de un mosquito, podía percibirse en todo el campo. Se escucha el punto agudo de una corneta… y á la voz de ¡fuego! responde el bramido de una pieza de artillería, que hace retemblar la montaña.

Esta primera bala enfiló la columna enemiga, que onduló como una serpiente, pero se rehízo, y siguió avanzando.

La artillería francesa hacía un fuego vivísimo y sin interrupción, el cual era contestado con igual ardor, por nuestra artillería.

El enemigo está a tiro… ya se escucha distintamente el grito ronco de ¡Vive L’Emperateur! al que contesta un eco inmenso con el de ¡Viva México! ¡Viva la República!

Ya casi era general el fuego en toda la línea. Una gran nube de polvo y humo ha cubierto por completo aquel cuadro del combate, y todavía aquellos hombres medio desnudos de que antes hemos hablado que eran los valientes hijos de Zacapoaxtla, permanecían sentados, diciéndose “¡todavía no!

Cuando su ojo certero acostumbrado á la caza del venado, les marcó una distancia conveniente, se levantaron en masa como impulsados por un resorte eléctrico; y echándose los fusiles á la cara, hicieron fuego.

Esta imprevista descarga hizo parar la columna del invasor. La mortandad crecía, y sin embargo, el enemigo avanzaba, siempre…

El combate era reñido y encarnizado entre mexicanos y franceses. La victoria parecía coronar ya á los segundos, cuando un esfuerzo supremo y desesperado de los bravos de Zacapoaxtla, rechaza y pone en completa fuga á la columna francesa, formada por zuavos, cazadores y el 99.

¡Ha pasado el primer combate!

Los fugitivos se reunen á su reserva formada por el cuerpo de Marina, y las columnas francesas se reorganizan y vuelven al asalto con doble furor y entusiasmo.

Llegan hasta las troneras de nuestros cañones, sirviendoles de escala los cuerpos de los nuestros, y por segunda vez son rechazados por nuestras tropas…!

Son las cuatro y treinta minutos de la tarde cuando el invasor intenta dar el tercer asalto desesperado para vindicar las dos anteriores derrotas que acababa de sufrir.

Entónces, nuestros soldados, que ya habían tanteado al enemigo, se lanzan con asombro, fuera de sus parapetos, y cuerpo á cuerpo, sin ventaja de número, ni de posición luchan allí con los que se tenían por ser los primeros soldados del mundo y en un momento de reñido combate, hacen huir á aquellas tropas, terror de la vieja Europa, y una corta sección de nuestra caballería, los ha seguido, les ha roto sus cuadros, obligándoles á formar grupos de tres y cuatro, por lo que se vieron obligados á arrojar sus mochilas y retirarse espantados, á sus últimas posiciones.

¡Qué gloria para México y para las armas republicanas, que alcanzaron á la patria de los libres, tan renombrada victoria!

El águila altiva del Anáhuac descendiendo de nuestras elevadas montañas, vino á coronar de laurel la frente de los invictos campeones del 5 de Mayo de 1862, y la historia escribió entonces con letras de oro sus nombres inmortales.

¡Que la gratitud nacional jamás olvide su deuda á los defensores de la patria!

Ya no hay vencidos ni vencedores. Nuestra hermana la República francesa, uniéndose al júbilo con que celebramos este aniversario de la derrota de las fuerzas invasoras del odioso Napoleón el pequeño, reconoce la justicia de la causa republicana que defendieron nuestros soldados.

Unidos ya con el vínculo de la fraternidad universal, podemos en este día glorioso levantar nuestra voz, para decir con todo el entusiasmo del corazón: ¡Viva la Francia republicana! ¡Viva México libre y soberano!
Jesús F. de Escudero

LISTA.

De los Generales y Jefes, y nombres de los cuerpos que sostuvieron el combate en Loreto y Guadalupe.

General en Jefe de la División del Ejército de Oriente, C. General de División IGNACIO ZARAGOZA.


General en Jefe de la posición, C. General de Brigada, MIGUEL NEGRETE.

Segundo en Jefe, y Jefe del punto de Loreto, C. General de Brigada José M. Rojo.

Sexto de Línea. –Su Coronel, Ignacio L. Alatorre; Batallón de guarnición en Loreto.

Batallón de Zacapoaxtla. –Al mando del Coronel Juan N. Mendez en la reserva.

Segundo Batallón de Puebla. –Su Coronel, Andrade de Párraga. En el fuerte de Guadalupe.

Tiradores de Morelia. –Su Coronel, Luis Cázares. En la reserva.

Batallón Mixto de Querétaro. –Su Coronel, Arratia, de Guarnición en Guadalupe, y Jefe del mismo punto.

Fijo de Morelia. –Teniente Coronel, N. Vega. En la reserva.

Batallón Cazadores de Morelia. –Coronel, N. Anzuares. En la reserva.


Columna que vino á reforzar el cerro á la hora del combate.
   Fijo de Veracruz. –Su Coronel, Miguel Sánchez.
   Primer Batallón de Toluca. –Su Coronel, Caamaño.
   Segundo Batallón de Toluca. –Su Coronel, Hipólito Ortiz.
   Jefe de la columna, General Felipe B. Berriozábal.
   Batallón Reforma de San Luis.-Su Coronel, Modesto Arriola. Llegó al decidirse el combate y acudió al asalto del cerro de Guadalupe.
   El General Feliciano Chavarría se presentó en lo más reñido del combate, y después el coronel Rafael Cravioto y el C. Ignacio Romero Vargas; habiendo asistido también solo y sin mando en el fuerte de Guadalupe, el General Gayosso.
   El Coronel Salas, Jefe de la pequeña escolta del C. Romero Vargas, perdió un brazo en el último ataque de los Zuavos.

30 de diciembre de 2013

Discursos de Rafael Cravioto como gobernador interino del Estado de Hidalgo (1876-1877)

Cuenta Teodomiro Manzano que el lunes 20 de noviembre de 1876, la Diputación Permanente del Congreso del Estado de Hidalgo desconoció a Sebastián Lerdo de Tejada como presidente de México y a Justino Fernández Mondoño como gobernador de Hidalgo, “reconociendo el movimiento revolucionario iniciado en Tuxtepec”.1  En periodo extraordinario de sesiones, la Legislatura aprobó las decisiones tomadas por la Diputación Permanente y Joaquín Claro Tapia, presidente del Tribunal Superior de Justicia, se hizo cargo del gobierno del Estado.
 
El siguiente sábado 25 de noviembre, informa Manzano, “entran a Pachuca victoriosas las fuerzas revolucionarias que mandaba el General D. Rafael Cravioto, quien quedó como Gobernador [interino] y Comandante Militar del Estado. Le hizo entrega el Lic. Claro Tapia”.Ese mismo día, Rafael Cravioto dirige el siguiente mensaje:


EL C. GRAL. RAFAEL CRAVIOTO,
A LOS HABITANTES DEL ESTADO DE HIDALGO:

Conciudadanos: Desde el principio de la guerra que hemos hecho contra los tiranos, y que felizmente concluye, fui honrado por el caudillo de la insurrección con el cargo de Comandante Militar del Estado, cuyo puesto vengo desempeñar ahora sin las agitaciones consiguientes a la vida de los campamentos. Mis antecedentes políticos y militares, señalan propiamente cuál será mi conducta en el gobierno provisional que se encarga, y fiel a mis creencias liberales y consecuente con los principios proclamados en el plan de Tuxtepec, antes como ahora, mi programa administrativo es cumplir y hacer cumplir las leyes de la unión y del Estado; restablecer el principio de moralidad en la pública administración; dar garantías a los ciudadanos y sus propiedades; asegurar el orden en la sociedad; castigar severamente a los malvados, que incurrieron en delitos del orden común y acosaron a los pueblos, y procurar la concordia entre los hijos del Estado, cuyos intereses son los míos; será una nuestra tendencia y unos nuestros sentimientos, que son el bien común de nuestros compatriotas, el progreso moral y material de Hidalgo y la paz establecida dentro del orden y la libertad.

Sin temores y sin odios, con la confianza de los que obran bien, vengo transitoriamente a gobernaros, dispuesto a proteger a los buenos y a ser inflexible con los malos, esperando de vuestro patriotismo y buen sentido que coadyuvarán con vuestras opiniones y aquiesencia a la reconstrucción política de nuestro país.

Sin distinciones de partido ni odiosas preferencias, cabrán en mi administración todos los ciudadanos que por su inteligencia y honradez merezcan la confianza pública y sean dignos de un gobierno que tiende a la moralidad y al orden.

Al dirigiros la palabra y anunciaros mi conducta en el poder, concluyo por deciros que nada quiero para mí, que todo ha sido y es para el Estado.

Pachuca, noviembre 25 de 1876. Rafael Cravioto. 3

Casi dos meses después, Cravioto renuncia al cargo para contender en las elecciones para gobernador constitucional. El Periódico Oficial del Estado (POE) publicó el texto de renuncia, mismo que transcribo a continuación conservando la puntuación y ortografía del original.

Periódico Oficial, Pachuca, Enero 27 de 1877.
Renuncia del C. General Rafael Cravioto

Postulado por varios pueblos del Estado de Hidalgo para Gobernador Constitucional del mismo, he creído un deber de conciencia y de patriotismo aceptar tal postulación. Como único obstáculo para mi candidatura, pues creo reunir todos los requisitos, incluso el de la residencia que exige la Constitución del Estado, existe la prevención del art. 57, fracción IV, que prohíbe sea elegido gobernador el que desempeñe tales funciones al verificarse la elección.

Para remover tal obstáculo, y no impulsado por otro motivo, me veo en la necesidad de presentar al C. General 2º. en gefe, encargado del Ejecutivo, por el respetable conducto de ud., la formal renuncia que hago del cargo de Gobernador y Comandante militar del Estado de Hidalgo, con que me honró el Gobierno de la insurrección nacional.

Ruego á ud. que al dar cuenta con esta mi renuncia al Gefe del Ejecutivo, se sirva hacerle presentes mis sentimientos de gratitud, por la confianza que en mí depositó, y por las atenciones con que me ha honrado durante el tiempo de mi administración.

Libertad en la Constitución. Pachuca, enero 19 de 1877.- Rafael Cravioto.- Ciudadano Ministro de Guerra y Marina.- México.4

El viernes 26 de enero de 1877, Rafael Cravioto entregó el Gobierno y la Comandancia Militar a Manuel Ayala.

Referencias
  1. Teodomiro Manzano, Anales del Estado de Hidalgo, Segunda parte. Comisión Especial Interinstitucional para Conmemorar el Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana de 1910,  2ª. ed., Pachuca, 2009, pp. 55-56.
  2. Loc. cit.
  3. T. Manzano, Op.cit., Tercera parte, p. 242.
  4. Periódico Oficial del Estado de Hidalgo, Pachuca, 27 de enero de 1877.

5 de mayo de 2012

Un gobernador hidalguense en la Batalla del 5 de Mayo II

(Viene de la primera parte).

Vamos a ver ahora algunos detalles que comprueban la participación de los ahora hidalguenses en dicha gesta heroica.

Miguel Negrete: "Yo tengo patria antes que partido"

Uno de los generales más importantes en dicha batalla fue Miguel Negrete. A este general, como veremos más tarde, asistió el entonces coronel Rafael Cravioto que había acudido a Puebla para la batalla con sus hombres de Huauchinango, Puebla. Este es el gobernador hidalguense que peleó el 5 de mayo. Por supuesto en ese momento ni él mismo imaginaba que sería gobernador de un estado que a la fecha de la Intervención Francesa no existía aún.

Veamos quién era el general Miguel Negrete: había sido un general del Partido Conservador, pero durante la Intervención Francesa en México, Negrete hizo a un lado su ideología conservadora y participó en la defensa del territorio mexicano. Ante el avance de las tropas francesas hacia el centro de México, Negrete reacciona y se pone de parte del bando liberal con su célebre frase "Yo tengo Patria antes que Partido".

Unido al ejército republicano y a las órdenes del general Ignacio Zaragoza, ambos se cubren de gloria en la batalla de las Cumbres y en la batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862, llegando a ser considerado como el segundo héroe de dicha batalla al defender el fuerte de Loreto. Al respecto, Ernesto de la Torre comenta:
Negrete, con mil 200 soldados y dos baterías de campaña y montaña, defendía las alturas y fue quien llevó el peso de la batalla y a quien se debió el triunfo, auxiliado heroicamente por todos sus compañeros, dirigidos certeramente por el general Ignacio Zaragoza. El coronel Rafael Cravioto asistió al general Negrete en este frente desde el principio hasta el fin de la lucha.
Antes de pasar a conocer cuál es la trayectoria del Rafael Cravioto hasta arribar a su participación en el 5 de mayo, veremos la presencia de los pachuqueños en la batalla que analizamos.

Ya vimos en la composición del Ejército de Oriente que se encuentra muy clara la presencia de los carabineros de Pachuca que, de acuerdo a la crónica de la batalla, eran de a caballo. Así que de esta ciudad hubo una amplia colaboración, histórica además en este gran acontecimiento.


Los Carabineros de Pachuca

Poco tiempo antes de la gesta de Puebla, precisamente el día 20 octubre 1861, los generales Santiago Tapia e Ignacio Zaragoza derrotaron por completo al general Leonardo Márquez, que perdió casi todos elementos de guerra y habiéndose presentado a batalla nuevamente unido a Zuluaga con tres mil hombres, volvieron a ser derrotados por el general Santiago Tapia a quien asistía el general Ignacio Zaragoza.

A continuación, el relato de esta batalla realizada en el camino de Pachuca a Real del Monte, narrada por uno de los jefes en un parte que rindió a sus superiores:

Informe de la batalla de Real del Monte que hace el general Ignacio Mejía al General Zaragoza. Se elogia la táctica militar de Zaragoza.
El 19 A las tres de la mañana salimos de esa Capital y llegamos a Tizayuca a las cuatro de la tarde reuniéndosenos media hora después la Brigada de San Luis. Allí se dieron unas horas de descanso y a la una de la mañana del siguiente día emprendimos nuevamente la marcha hacia Pachuca donde teníamos noticia que había llegado el enemigo el día 19. Tres leguas antes de llegar a esta población supimos que los enemigos todavía la ocupaban y al momento determinó el Sr. Gral. D. Santiago Tapia que continuara yo la marcha con la infantería mientras él se adelantaba con las caballerías á impedir la fuga de los enemigos dejándome las instrucciones con que debía atacar la población si se lograba entretenerlos en ella. No tubo efecto este primer plan porque los enemigos sacaron anticipadamente sus infanterías hasta Real del Monte, y de allí las trajeron a situar sobre las mejores posiciones del camino que como Usted sabe esta precisado a una cuesta de dos leguas de distancia dominando preminencias que forma el espinazo del cerro en cuya falda está abierto el camino. Escogidos sus puntos dejaron la caballería en esta población para atraernos con ella al ventajoso campo de batalla que habían escogido.

En este orden se les tomó la primera posición de la que se replegaron a otra eminencia inmediata que era su mejor posición; allí, resistieron los enemigos por más de una hora haciendo un fuego tan nutrido que un solo instante no tubo de interrupción, y á la vez era protegido por continuas cargas de caballería sobre el camino y de dos piezas pequeñas que tenían sobre la altura. En la cima mandaban la línea el Gral. C. Porfirio Díaz sobre la izquierda y tenia a sus órdenes al Tente. Corl. del ler. Bn. Alejandro Espinosa y del 2o. C. Francisco Loaeza: en el centro el Corl. de Rifleros Vega auxiliado por el Corl. Álvarez de Carabineros y en la derecha mandaba yo teniendo a mis órdenes al Tente. Corl. D. Macedonio Muñozcano. Para forzar esa posición fue preciso ayudar los esfuerzos de infantería y artillería con una carga de Carabineros sobre la cima y con una parte del Escuadrón.

Los que avanzaron las infanterías al mando de su jefe D. Félix Díaz y de este modo se tomó por el camino la posición, y en ella la artillería del enemigo. Desde un punto ya no pudieron hacer una resistencia ordenada: se les siguió batiendo en todas direcciones hasta dispersarse completamente su infantería de la que no quedó parte compacta. La fuga de los cabecillas se efectuó por el camino de Real del Monte protegidos de su caballería que aunque sufrió grande descalabro les iba cubriendo la retirada. Nosotros continuamos hasta el mismo Real del Monte y de allí pasé con los Batallones de Oaxaca. y Cuerpo de Carabineros una legua mas adelante hasta donde perdimos de vista los restos de caballería.

Tal ha sido esta acción reñidísima que empezó formalmente desde las doce del día y terminó hasta las seis de la tarde. En el combate se han distinguido el Gral. en jefe por sus acertadas disposiciones y todos nuestros jefes y oficiales, pues a la competencia se esmeraron en cumplir para alcanzar un resultado tan satisfactorio y que presentaba dificultades tan graves.
Dice el mestro Rublúo, presidente de nuestra academia, en su trabajo denominado “Carabineros a Caballo de Pachuca en la Batalla del Cinco de Mayo”, que es muy probable que en la estancia de Zaragoza en Real del Monte haya conseguido el aprecio de los soldados locales que inmediatamente se unieron a las fuerzas del cuerpo del Ejército de Oriente el año siguiente para defender la plaza de Puebla en la histórica batalla. Un soldado que participó en la batalla de Puebla y que después, pasando los años se hiciera novelista, escribió la novela El Sol de Mayo refiriéndose por supuesto a la batalla del 5 del mismo mes. Su nombre era Juan A. Mateos, en ésta menciona claramente a los Carabineros de Pachuca y como tenían su relación con Ignacio Zaragoza. Respecto a don Ignacio, dice Rublúo, citando a Ignacio M. Altamirano, que: “su escuela militar databa de tres años en la Guerra de Reforma, Zaragoza sufría la intemperie y estaba acostumbrado a la vida activa, trataba a todos como si fuesen familia, amaba a sus soldados y pudo conocer a todos y con mayor razón a los jefes.”

Tenemos consecuentemente la persuasión de cómo con los Carabineros de Pachuca incluido el célebre dragón minero Juan Kampfner le resultaron de cierta intimidad militar ya que los atrajo cuando anduvo por el mineral de Pachuca meses antes y de estos carabineros resultó histórico y documentalmente fácil observar como se comportaron durante la batalla. Si nos vamos a los partes de la guerra, dice el licenciado Rublúo Islas que Zaragoza precisamente dispuso desde el principio la posición en la que determinó ocupar a los de Pachuca. Dice el parte de Zaragoza que: “al amanecer del día 4 mayo hace una sola columna de caballería con 550 caballos al mando del general Antonio Álvarez [este general era el jefe de los carabineros de Pachuca] designando para su dotación una batería de batalla.” Dicho contingente de caballería contenía a los nuestros. Los carabineros resguardarían precisamente los fuertes, al frente el de Guadalupe y aún el de Loreto en ambos cerros o lomas. Al revisar el parte de guerra del general Antonio Álvarez que dice: …”recibí nueva orden para colocar en paraje conveniente el cuerpo permanente de carabineros” y en el mismo documento en parte anterior dice: “pero siendo necesaria la presencia de una parte de esta caballería a inmediaciones de los cerros Guadalupe y Loreto que se hallaban fuertemente atacados por enemigos de la Patria”. Por otra parte el general Felipe Berriozábal dijo en su parte militar que: “la presencia y el arrojo con que el valiente General Álvarez cargó en el poco terreno de que podía disponer bastó para que el enemigo no volviera su ataque de frente”, esto quiere decir que la medida tomada por los Carabineros de Pachuca fue la acertada. El propio general Álvarez directamente responsable de los Carabineros de Pachuca dijo también: “Omito a usted hace recomendación especial de alguno de mis subordinados porque me consta que todos ellos empeñaron en cumplir con su deber”. Más adelante el maestro Rublúo nos comenta que afortunadamente dichos soldados del cuerpo resultaron prácticamente ilesos.

 


Juan Nepomuceno Kämpfer

En este cuerpo de carabineros se encontraba un coronel que participó en el combate. Juan Kämpfer se llamaba y aparece entre los jefes asistentes a la batalla que sobrevivió en años a la misma y fuera de dicho registro de nóminas no es mencionado en ningún otro documento, pero queremos hacer una semblanza en homenaje a Juan Kämpfer, ciudadano realmontense seguramente descendiente de los británicos llegados a Real del Monte en 1824. De familia minera fue, no obstante, hombre inclinado a andar a caballo y después con disposición hacia la milicia; se dio de alta en los ejércitos liberales, de acuerdo a sus principios; conoció al general Santiago Tapia y a Ignacio Zaragoza en la batalla contra Leonardo Márquez en el camino de Pachuca a Real del Monte. Y seguido se le recuerda como un general tal vez brigadier, pero alto jefe capaz y valiente, de estatura más alto de lo regular, semblante de facciones recias, ojos azules y barbado, de ágiles movimientos y afable trato, digamos carismático, que sabía convocar, según observamos. Asistió a la batalla del 5 mayo 1862 con el grado de coronel.

También lo menciona don Abraham Pérez López en su Diccionario Biográfico Hidalguense, aunque un poco más breve, diciendo que Juan M. Kämpfer nació en Real del Monte el 4 de mayo de1840, combatió y venció a grupos reaccionarios que pretendieron desconocer al presidente Juárez, murió en la Ciudad de México el 27 de noviembre de 1875. También el desaparecido pero admirado y recordado cronista de Real del Monte, don Luis Jiménez Osorio dice que:…"afiliado al Ejército Republicano operó en El Chico, Apam, Pachuca, Ixmiquilpan y Tulancingo. Combatió a los bandoleros Noriega Fábregas, Lozano, Domínguez y Landeros y Vega que merodeaban por esos lugares”…

Por lo tanto pregunta el maestro Rublúo, ¿qué tanto de la gloria de las armas del supremo gobierno que se habían cubierto de ella es de los Carabineros de Pachuca? Él mismo responde: No es necesario pensar mucho, están en la gloria nacional e histórica más cuando dice el general Zaragoza en el siguiente telegrama dirigido al señor presidente Juárez el 5 de mayo a las 7:32 de la noche:

Señor Presidente: Apreciable Señor y Amigo, estoy muy contento con el comportamiento de mis generales y soldados. Todos ellos se han portado muy bien.

Termina Rublúo diciendo: “Nuestros carabineros andan también en la novela de Mateos” y por supuesto añadimos, están en la historia de México, en la gloriosa gesta de la batalla de Puebla.


El general Rafael Cravioto

Nació en la ciudad serrana de Huachinango en 1829, pocos años después de la consumación de la independencia. Desde muy niño sintió atracción por la carrera de las armas y aunque su padre, el italiano Simón Cravioto, lo quería inducir a que estudiara y practicara la carrera de la administración de los negocios y la teneduría de libros, para lo cual contrató al Sr. Lic. Atenógenes Castillero a quien se le encargó la educación del pequeño. Al respecto dice su biógrafo Tomás Martínez Barragán que: el maestro siempre manifestó al padre del niño Rafael que estaba satisfecho en los adelantos de su educando, pues el niño manifestaba disposiciones del todo excepcionales por lo que el maestro comentaba que el niño debía seguir una carrera literaria. Él escuchaba casi con indiferencia las largas pláticas que se encaminaban a prepararle un porvenir muy distinto al que él soñaba dada su energía y su carácter. Él sentía en su fuero interno inclinación al campo de las armas; un cariño singular a la milicia que en él se iba a raíz dando más y más conforme avanzaba su desarrollo hicieron comprender a don Simón hacia donde se dirigía la afición del niño y comenzó a combatir aquellas ideas con toda la dulzura de un padre emplea en estos casos.

Un suceso inesperado muy pronto vino a poner a prueba la inclinación del niño y a comprobar el temple de su alma. En 1836 tendría apenas ocho años de edad cuando una fuerza de sublevados atacó la entonces Villa de Huauchinango, que el grupo de descontentos procedía de la Sierra Norte de Puebla capitaneando por los jefes Olarte, Díaz y Vaquier. Huauchinango era defendido por el coronel Pedro Ponce. La lucha fue tenaz y vigorosa por ambas partes. Se cuenta que el pequeño Rafael vio la oportunidad de participar en un acto muy acorde con sus ilusiones y de acuerdo con su edad; como no podía manejar un fusil, repartía parque entre los defensores de la villa que obtuvieron el triunfo al final del combate, así pasó la primera prueba el aspirante a la carrera de las armas.

El señor Simón Cravioto insistió en que Rafael trabajara en el comercio y así, aprovechando su fortuna y sus relaciones comerciales, quiso iniciarlo en otra actividad. El joven Rafael disciplinado al padre trabajó en la administración de los negocios de don Simón, pero en sus ratos libres se dedicaba a la lectura de grandes viajes y conquistadores del viejo y nuevo mundo.

En poco tiempo se presenta la injusta invasión norteamericana y muchos cuerpos improvisados se aprestaron a la lucha movidos por un natural patriotismo y enojo contra el invasor. Según nos relata Tomás Martínez:
Se organiza un batallón, el Onceno, mismo que se ofrece al Estado de Puebla en defensa de la Patria. Comandaba a este grupo de esforzados hombres el coronel Don Miguel Andrade quien otorgó el grado de capitán de la compañía de cazadores al joven Rafael Cravioto Pacheco de apenas 20 años de edad. Esta vez la suerte estaba decidida y no hubo fuerza alguna que lo separara de su propósito, así daba aplicación a los conocimientos adquiridos en los libros que había tenido a su alcance y que fueron fuente de su inspiración guerrera y patriótica. Cabe consignar que el señor don Simón, padre del novato capitán lejos de querer retirar a su hijo de los peligros de la milicia lo exhorta a que cumpla con su deber y aquel buen padre cuyo corazón se despedaza ocultando sus tristezas arenga a su hijo haciéndolo salir del mostrador y lo presenta ante sus compañeros que lo reclaman con voces cariñosas y entre aplausos llenos de regocijo emprenden el camino que les ha marcado el destino. Al llegar a la ciudad de Puebla empieza el combate contra una columna de invasores norteamericanos que se replegaba en la iglesia de San Juan de Dios. Hay que hacer notar que en este hecho de armas aparece por primera vez junto a Cravioto el valiente Sargento Miguel Negrete; ambos tuvieron así su primer bautizo de fuego. Un testigo presencial relata esta escaramuza de la siguiente forma: “con fuerzas del batallón de Zacatlán y del primer activo de Puebla a las órdenes del Coronel Don Ramón Márquez atacan nuevamente las posiciones enemigas y son rechazados sufriendo innumerables bajas siendo perseguidos, pero el destino, la suerte o la casualidad hacen que el joven Cravioto llegue con su compañía en esos momentos en auxilio de los desbandados a quienes organiza y arenga reanudando el ataque con tal furia que hacen retroceder al enemigo a sus antiguas posiciones. Este rasgo de valor y audacia en un capitán novel, valió a Cravioto felicitaciones calurosas de parte de sus superiores y aún de los viejos militares que se enteraron de este hecho.
Así que tenemos pues al capitán Rafael Cravioto a los veinte años de edad ya defendiendo la misma ciudad en donde años después sería la famosa Batalla del Cinco de Mayo. Como todos sabemos a pesar de la bravura y del empeño con que se defendió a la patria, los invasores norteamericanos no solamente lograron llegar hasta la Ciudad de México y a alzar su bandera en la ahora Plaza de la Constitución sino que con el poder de las armas forzaron a que firmáramos el oneroso e injusto Tratado de Guadalupe por medio del cual México cedía más de la mitad de su territorio a los Estados Unidos de Norteamérica en un acto que a pesar de haber ya pasado más de 150 años sigue siendo para nosotros los historiadores y los que nos dedicamos a auscultar el pasado una afrenta que no tiene parangón.

Concluidos aquellos acontecimientos tristes de la derrota por parte del invasor a los mexicanos, el coronel Miguel Andrade regresó con sus fuerzas al punto de su proceder. Para entonces Cravioto gozaba ya de gran prestigio entre sus subordinados y el aprecio del comandante en jefe. Él por su parte se reintegró a su domicilio dedicándose a la vida privada.

Cravioto no congeniaba con el partido que pretendía encumbrar y sostener a Santa Ana, así que en cuanto se presentó la oportunidad se levantó en armas para secundar el Plan de Ayutla que había proclamado el general Juan Álvarez. La llamada Revolución de Ayutla obligó la salida de Santa Ana y el encumbramiento de Ignacio Comonfort quien a su vez premió a Cravioto nombrándolo
Comandante de Batallón en 1856.

Cravioto participa a partir de entonces en todos los movimientos militares y políticos que se suceden en el país siendo siempre un liberal y republicano consumado. Defiende a Comonfort contra la rebelión de Osorio Guitan y Gutiérrez, quienes con la proclama “Religión y Fueros” pretenden derrocar al presidente Comonfort. Son derrotados y todo termina con la toma de Puebla por fuerzas leales al presidente a la que asiste Cravioto por segunda vez en apoyo a fuerzas liberales.

Cuando Comonfort da el famoso golpe de estado contra su propio gobierno para cambiar de bando, Cravioto que se encontraba en Huauchinango en sus actividades privadas, se levanta contra los que apoyan el golpe de Comonfort y derrota con sus fuerzas a los enemigos siendo por estos hechos felicitado por el general Alatriste, quien le otorga el grado de Teniente Coronel.

Más tarde Cravioto recibe un despacho del puerto de Veracruz en el que el presidente Benito Juárez le otorga el grado de Coronel y en este grado sostiene varios combates que lo acreditan como uno de los militares liberales más efectivos y con una gran lealtad a la causa. Participa con sus fuerzas en batallas como la de las Cumbres de Acultzingo en donde junto con el general Alatriste combate a Miguel Miramón obteniendo por su parte un triunfo parcial ya que por otro lado fue derrotado ahí mismo el general La Llave.

En Real del Monte traba batalla contra el general Escobar y el coronel Paredes y después de una hora de combates, logra hacerlos huir y los derrota definitivamente en Huahuaxtla y después en Apulco.
El conservador general Gutiérrez con destacamento en Tulancingo ordena salir a contener a las fuerzas del liberal general Manuel Fernando Soto a quien casi derrotan hasta que la llegada de las fuerzas del coronel Cravioto en un momento tan difícil dando el triunfo al doronel Manuel Fernando Soto.

Concluidos estos episodios que pertenecen a la Guerra de Reforma triunfantes los soldados liberales por la memorable acción en Calpulalpan que vino a dar fin a aquella guerra sangrienta y fratricida el coronel Rafael Cravioto fue nombrado jefe político y comandante militar de los distritos de Zacatlán y Huauchinango considerándose la persona más idónea para perseguir los restos de las fuerzas reaccionarias que por aquellos puntos merodeaban.

Iniciada la guerra de intervención a fines de 1861, levantó Cravioto una fuerza de mil 200 hombres y con ella se presenta en Puebla dispuesto a la defensa de la patria. Recibe órdenes de marchar unido al general Alatriste y asistirlo en el combate a librar en Matamoros de Izúcar contra tres mil 500 enemigos que acaudillaban Márquez, Zuloaga, Cobos, Mejía, Montaño y otros cabecillas conservadores, las armas nacionales tuvieron que sucumbir ante el mayor número y el poder de los combatientes enemigos. En aquella acción cayó prisionero y fue inmolado el valiente General Alatriste.

El 5 de mayo
Después de esta triste jornada en el que el general Alatriste fue víctima de la rabia de los traidores, habiendo regresado Cravioto a Puebla se encargó del mando de cuatro compañías del Batallón de Huauchinango que allí habían quedado disponibles y como se iniciará al ataque de las fuerzas invasores en aquella ciudad se le nombró para cubrir con su fuerza la línea de San Agustín cuyo centro de operaciones era la Iglesia de ese nombre.

Así las cosas, amaneció la radiante aurora de 5 mayo 1862 y como Cravioto comprendiera que la batalla de ese día, por los movimientos del enemigo, y se habría de efectuar entre los cerros de Guadalupe y Loreto declina el mando del punto encomendado su vigilancia en su segundo el geniente coronel Jaúregui y se presenta directamente en el lugar del combate al lado de los dos generales héroes de esa memorable jornada: Ignacio Zaragoza y Miguel Negrete a quienes sirve desde luego con el carácter de ayudante. Nada nuevo diremos de aquella memorable fecha que México ha escrito con letras de oro en el libro de historia, de que sus soldados desnudos y harapientos dan una severa lección los triunfadores de Magenta y Solferino que fueron la admiración del mundo entero.

Después de la acción del 5 mayo emprende Cravioto la marcha habiendo sido nombrado comandante militar de los distritos de Huauchinango, Zacatlán, Tetela y Zacapoaxtla del estado de Puebla con el objeto de perseguir a los enemigos de la patria en sus correrías y con instrucciones de levantar y organizar guardias nacionales en aquellos distritos. Inmediatamente ataca a las fuerzas del general Gutiérrez haciendo prisioneros a toda su oficialidad y obligando al citado jefe a huir hacia Orizaba en donde se unió a los traidores en aquella ciudad que trabajaban contra la integridad del territorio nacional.

Más adelante el general Miguel Negrete es nombrado gobernador y comandante militar de los estados de Puebla y Tlaxcala y acompañado de Cravioto en Huauchinango logra en muy poco tiempo organizar una división compuesta por cuatro mil hombres cuya primera brigada pone a las órdenes del coronel Cravioto confiriéndole en ese momento (1863) el grado de General de Brigada en uso de las facultades de que estaba investido. Como el general Negrete fuese obligado a marchar a San Luis Potosí por parte del gobierno liberal de don Benito Juárez, deja el gobierno y comandancia de Puebla y Tlaxcala a cargo del general Rafael Cravioto, quedando así éste comprometido a defender todos los distritos de la zona norte de la Sierra de Puebla que hasta entonces no habían logrado ocupar los invasores delegando en su persona por parte del general Negrete las facultades de que estaba investido para todo lo concerniente a la defensa y el gobierno de aquellos pueblos.

Hemos querido recordar parte de las acciones militares de Rafael Cravioto Pacheco para demostrar que su arribo al gobierno del estado de Hidalgo aún siendo él oriundo de Huachinango, Puebla, es un acto merecido después de muchos año de luchas importantes que él vino librando desde los 20 años de edad contra los norteamericanos hasta en la guerra de Reforma y en la Batalla del 5 Mayo y en posteriores enfrentamientos y sobre todo el sostenimiento del ideal republicano en la Sierra Norte de Puebla mientras duró la intervención francesa y después finalmente al lado de Porfirio Díaz en contra de Lerdo de Tejada.

Al ofrecimiento que el general Porfirio Díaz le hiciera al general Cravioto que estaba en Huauchinango de que se uniera a él en sus luchas políticas, Cravioto le contestó que él estaba a las órdenes del licenciado Benito Juárez, en ese momento presidente de México, y que mientras el señor Juárez estuviera al frente de la República él estaría exclusivamente a sus órdenes. Cuando Benito Juárez murió el 18 julio 1872 el general Cravioto supo que había terminado su misión con él siéndole fiel hasta la muerte. En la correspondencia de don Benito Juárez existen testimonios de la lealtad de General Cravioto a quien Juárez tenía un gran aprecio.

Una vez terminado su compromiso se une a Porfirio Díaz, quien era por muchos motivos merecedor de la investidura presidencial, en el levantamiento en contra de Lerdo de Tejada. En otro trabajo vamos analizar el resto de la vida de Cravioto que llega a Hidalgo en 1876 y permanece él durante el resto del siglo XIX hasta que es sustituido por el por Pedro L. Rodríguez.

Así que la participación de hidalguenses o protohidalguenses en la Batalla de Puebla se concreta en: El Cuerpo de Carabineros de Pachuca; un importante jefe realmontense, el coronel Juan Kampfner, y finalmente el coronel Rafael Cravioto que pasados los años junto con el general Porfirio Díaz, al derrotar a las fuerzas federales de Sebastián Lerdo de Tejada, le fue conferida la comandancia militar y el gobierno del estado de Hidalgo, creado en 1869; aquí el general Cravioto convocó a elecciones y posteriormente fue electo a la gubernatura por eso decimos que es la participación de un gobernador hidalguense en la batalla del 5 de Mayo.

El próximo 5 de mayo, celebramos 150 años de la gesta heroica de Puebla. Este trabajo de la Academia Hidalguense de la Historia que presento con humildad, sea para recordar dicho acontecimiento y la participación de los nuestros en esta batalla memorable.

Gracias
2 de mayo de 2012
Arq. Luis Alberto Corrales Vivar
Miembro de Número
Academia Hidalguense de la Historia

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26 de abril de 2011

Emilio Ordóñez y la destitución del general Rafael Cravioto

En un artículo publicado el 24 de abril pasado en El Sol de Hidalgo, el licenciado Juan Manuel Menes Llaguno, cronista del Estado de Hidalgo, se refiere a una oscura historia que vincula al general Rafael Cravioto con la muerte del periodista Emilio Ordóñez, en 1894. Con la anuencia de su autor, publico dicho artículo en esta bitácora porque ofrece una visión equilibrada, a diferencia de algunas otras versiones que se han escrito sobre este mismo hecho. El Sol de Hidalgo 24 de abril de 2011
Periodista incinerado en horno
Por Juan Manuel Menes Llaguno Cronista del Estado de Hidalgo Pachuca, Hidalgo.- La misteriosa desaparición en la ciudad de Pachuca del periodista Emilio Ordoñez entre finales de marzo y principios de abril de 1894, dio pábulo a diversas conjeturas, que la prensa y la conseja popular se encargaron de maximizar. En efecto, Narciso J. Fernández, quien llegaría a ser gobernador del Estado, esbozaría, en un diario de la época, la posibilidad de que el cuerpo de Ordoñez que estaba preso en la cárcel de la capital del Estado se hubiera incinerado en el horno crematorio inaugurado por el gobernador Rafael Cravioto unos días antes, el 17 de marzo de ese mismo año. El horno crematorio al que se refería la nota de Fernández se había construido en las faldas del cerro de la Cruz sobre el camino al rancho de Las Palmitas, a petición del doctor Nemorio Andrade a fin de aliviar el grave problema que representaba el sacrificio de gran cantidad de bestias, que inútiles para continuar en el tiro de coches, tranvías o en los diversos menesteres de las haciendas de beneficio, eran sacrificadas y abandonadas en terrenos baldíos o la orilla de los caminos, con la consecuente molestia que ello significaba. El horno, según leemos en los Anales del profesor Teodomiro Manzano, hizo su primera incineración el 17 de marzo de 1894, reduciendo a cuatro kilos y medio de ceniza el cadáver de un caballo, con lo que a decir de este cronista pachuqueño, el horno mostró sus bondades. Cuando días más tarde, el 2 de abril, Emilio Ordoñez desapareció de la cárcel de Pachuca, donde permanecía por haber sido acusado de haber asesinado junto con su hermano Francisco a Manuel Escamilla, en un punto cercano a Pachuca, denominado la Rabia, se soltaron todo tipo de rumores, esparcidos por la prensa de la Ciudad de México, aseverando que Ordoñez había sido asesinado por órdenes del gobernador Cravioto y luego incinerado para borrar todo rastro. El Periódico Oficial del 1º de mayo de 1894 dedicó por completo su editorial al asunto, señalando que Emilio Ordoñez, después de fugarse de la cárcel de Pachuca la madrugada del 2 de abril de ese año, se refugió en un rancho de Chicontepec, Veracruz, donde se supo fue asesinado por un indígena. Sin duda, la nota aclaratoria del Periódico Oficial resultó a todas luces inverosímil, pues ni los amigos y familiares de Ordoñez ofrecieron pruebas del homicidio y cremación del cuerpo, ni la versión del gobierno resultó creíble, de modo que ante las conjeturas de un lado y otro, la historia cedió paso a la leyenda. Lo cierto es que esa misteriosa desaparición, permitió que el presidente Díaz, informado de que el gobernador Cravioto pretendía levantarse en armas en Huahuchinango, le retirara su apoyo para continuar en el gobierno local, por lo cual le mandó llamar para decirle que deseaba concluyera cuanto antes su gestión, Cravioto le respondió entonces: "Compadre, me haces esto porque sabes que ya no monto a caballo", aunque bien sabía el viejo dictador que Cravioto era hombre valeroso y querido por diversos grupos, entre los que se encontraban los "valientísimos tenangos", indígenas oriundos de Tenango de Doria, que se distinguieron durante la intervención francesa bajo las órdenes del general Rafael Cravioto por su valerosidad. Después de la entrevista Díaz-Cravioto, llegadas las elecciones para elegir gobernador en el estado de Hidalgo, el Presidente ordenó que las maniobras militares a cargo del general Lauro Villar se hicieran sorpresivamente en Pachuca. Al llegar los contingentes de soldados a las órdenes del general Villar, éste acudió a saludar al gobernador a quien le dijo: "Mi general, tengo órdenes del Presidente de manifestar a usted su deseo de que en las elecciones resulte triunfador don Pedro L. Rodríguez y aquí estaré hasta que se cumplan, en tanto debo decir a usted que mis cañones apuntan sobre la ciudad por si hubiera algún fracaso en esta petición". Los comicios se celebraron y en total desacato a las órdenes de don Porfirio, el general Cravioto fue electo y tomó posesión el primero de abril de 1897 y aunque Lauro Villar no hizo sonar sus cañones, otro grupo de militares, según señala Sandalio Mejía Castelán, irrumpieron en las propiedades del general en Huauchinango, donde, de acuerdo con el parte enviado al Presidente, encontraron armamento, y entonces Cravioto fue obligado a renunciar el 30 de octubre de ese año. Tal es a grandes rasgos el desarrollo de aquel capítulo de nuestra historia que mezcla historia y leyenda en el género de la crónica que aquí presentamos. La nota original puede leerse en http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo/notas/n2052189.htm

29 de noviembre de 2010

Antiguas casas de los Cravioto

Aún vacías, incluso en ruinas, las casas antiguas resultan fascinantes. ¿Será porque algo de sus habitantes permanece en ellas? Tal vez las expectativas que tenían cuando las construyeron, los árboles que plantaron o el gusto con el que decoraron su hogar.

Y si esas casas pertenecieron a algún ancestro, entonces se vuelven entrañables. Por ello, en esta bitácora he ido incluyendo información e imágenes de algunos de los inmuebles que fueron propiedad de la familia, la cual retomo en la siguiente nota.


Casa de Francisco Cravioto Pacheco, en Pachuca, Hidalgo
Raúl Arroyo me envío estas interesantes fotografías de la que fuera la casa de Francisco Cravioto en Pachuca. Ubicado en la calle de Hidalgo número 807, este inmueble alberga actualemente al Archivo General del Estado de Hidalgo.



Según su página electrónica, el "Archivo General del Estado de Hidalgo fue creado legalmente el primero de diciembre de 1980 por Decreto Oficial e inaugurado en marzo de 1987. Tiene como funciones principales: recibir, prestar documentos semiactivos del Poder Ejecutivo, así como conservar, prestar y difundir los acervos documentales Históricos", para lo que cuenta con las áreas de fototeca, biblioteca, archivo de concentración, hemeroteca, imprenta e informática.



Este inmueble tiene gran semejanza con la que fuera la casa del general Rafael Cravioto en Pachuca, misma que se describe a continuación.


La casa pachuqueña de Rafael Cravioto Pacheco
Ubicada en el número 202 de la calle Nicolás Bravo, la casa del general Rafael Cravioto en Pachuca, Hidalgo, es hoy el Foro Cultural Efrén Rebolledo y la sede del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo (Cecultah).

De acuerdo con un folleto editado por el Cecultah, la fachada principal de esta casa "está trazada conforme a un riguroso plan geométrico, donde los valores de orden y simetría destacan claramente. Lo angosto de la calle obliga a contemplar el edificio desde una perspectiva muy cerrada, por lo que sobresalen visualmente los jarrones de la planta baja, en especial sus herrerías, y las pilastras de orden jónico monumental, que recorren los dos niveles. Este último recurso reviste de un halo de majestuosidad al inmueble".



El patio de la casa, según la descripción del Cecultah, "recuerda el programa arquitectónico de las casas mexicanas, que tienen como elemento común un patio que organiza y da vida al espacio interior".



Esta residencia, continúa el Cecultah, "revela un íntimo deseo de enclaustramiento, aún cuando posee ventanas y balcones abiertos al exterior. El balcón avanza atrevido ocupando parte del patio, sostenido por dos columnas de mármol, le confiere a ese lugar un carácter especial".



La escalera central se bifurca en dos tramos con gran elegancia y está flanqueda por un par de grifos, fantásticos animales fundidos en bronce.





En el segundo piso, donde se ubicaban las habitaciones de la familia, "es interesante también la presencia de elementos decorativos, como herrerías en barandales, ménsulas soportando láminas acanaladas y los mismos mosaicos de los corredores del segundo piso".



En la casa del general Rafael Cravioto, en Pachuca, "el naciente art nouveau encuentra una expresión en la herrería, todo un catálogo de intrincadas formas de líneas sinuosas. Otras muestras de la inspiración artística son los espléndidos jarrones del patio principal, la puerta de entrada, exótica combinación de fauna y arquitecturas imaginarias, y la escalera central".



Después de su uso original, según información del Cecultah, "la casa fue sede de las oficinas de la Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública del Estado. En 1963 se instaló la escuela secundaria oficial de Pachuca, la cual funcionó hasta marzo de 1967. Posteriormente se convirtió en oficinas administrativas y en escuela telesecundaria. Funcionó en ese lugar el Archivo Histórico del Estado, y a partir de 1982, restaurado el edificio, se estableció el Foro Cultural Efrén Rebolledo".





Casa de Antonio Craviotto en Santa Barbara, California
Originario de Varazze, Génova, Antonio Craviotto contrajo matrimonio en México con Dolores Buelna, originaria de Hermosillo, Sonora. Poco después de su matrimonio se mudaron a Santa Barbara, California, población que se localiza a unos 140 kilómetros al Noroeste de Los Ángeles. Antonio Craviotto es, muy posiblemente, el fundador de la rama estadounidense de la familia. La siguiente es una imagen de su casa en Santa Barbara, California.




En el porche de la misma, una placa indica: "Antonio Caviotto House circa 1877" [Casa de Antonio Craviotto, hacia 1877]. El inmueble ha sido subdividido en seis departamentos.





El Zoquital, antiguo feudo de la familia Cravioto
En 1860, el general Rafael Cravioto adquirió la hacienda de San Nicolás, mejor conocida como El Zoquital, en el estado de Hidalgo, misma que remodeló en 1892.



En 1957, la propiedad fue vendida por Pompeyo Cravioto Calva a sus actuales propietarios. Durante muchos años el casco de la hacienda alojó un beneficio de nuez; hoy es un rancho dedicado a la crianza de borregos Dorper y Katahdin. Se ubica en el kilómetro 44 de la carretera México-Tampico, cerca de Atotonilco el Grande.



En el portón principal aún se puede apreciar el monograma de Rafael Cravioto tallado en madera.



En su libro Memorias de un adolescente, Rafael Cravioto Muñoz (1915-2005), destacado intelectual hidalguense, rememora la hacienda de la siguiente manera:

"Mi primer recuerdo formal es el de la Hacienda de San Nicolás (alias) El Zoquital, antiguo feudo de la familia Cravioto y de la cual se han relatado tantas y tan fabulosas cuanto contradictorias consejas.



"De entre mis primeras incursiones recuerdo la impresión que me causó el comedor de la casa grande. Estaba instalado en una enorme pieza, casi del tamaño de una troje. Las paredes, totalmente cubiertas por muebles finísimos, aparadores y trinchadores con sus puertas realzadas con motivos de cacería. Toda suerte de manojos de piezas de caza menor eran grato adorno. Y por las columnas labradas, tenían las enredaderas el sueño de los ebanistas orfebres. El techo estaba decorado al temple y también con motivos a la usanza del ayer, como platos de viandas, racimos de frutos, naturalezas muertas.



Los viejos contaban que cuando mi tío don Rafael el güero [probablemente Rafael Cravioto Aguilar] gran gozador y gran señor, fue administrador e hizo reparar el edificio, decorándolo con el mejor buen gusto al estilo francés, daba los grandes comelitones en ese salón que mi padre [Rafael Cravioto Galindo] usó sólo una vez, un día de su santo. La mesa central, que abarcaba todo lo largo del salón, ostentaba en el centro un enorme círculo, en donde con incrustaciones finísimas de concha nácar estaba la leyenda que explicaba cómo una legislatura de Hidalgo había regalado el comedor al general Cravioto, un 24 de octubre de un mil ochocientos borroso...



"Los anaqueles estaban, cuando nosotros llegamos a la hacienda, completamente vacíos. Muchas de las cerraduras, rotas. Se decía que en otros tiempos allí tuvieron su museo las vajillas más raras: desde la nativa de Guadalajara o de Talavera, hasta las de Sèvres. Pero, durante los días de la Revolución, los soldados incontrolados rompieron con los marrazos las cerraduras y se llevaron la loza.



En su libro, Rafael Cravioto Muñoz informa que llegó a vivir a El Zoquital a los 12 años de edad, si nació en 1915, las imágenes que recrea corresponden a 1927.















Casa de Francisco Cravioto en Huauchinango
Francisco Cravioto, hermano del general Rafael Cravioto, fue propietario de varios inmuebles. A continuación, cuatro imágenes del techo de la casa, cuya ornamentación da cuenta del estilo en boga a fines del siglo XIX y que debió parecerse a la de El Zoquital.












La casa de Simone Craviotto en Huauchinango
Informa Sandalio Mejía Castelán que hacia 1833 Simón Cravioto, originario de Varazze, adquirió "la casa de dos pisos del costado Norte" de la Plaza de la Constitución, en Huauchinango.

El 28 de noviembre de 2009 se develó en ese inmueble una placa que dice: "Antigua casa del balcón corrido, construida por el genovés don Simón Cravioto Bardorena [sic], donde nacieron sus hijos, los generales Rafael, Francisco, Simón y Agustín Cravioto Pacheco, héroes de la guerra contra la intervención francesa".






Fuentes:

Las fotografías de la casa de Francisco Cravioto en Pachuca, Hidalgo, me fueron enviadas por Raúl Arroyo.

Las fotografías del foro Efrén Rebolledo, en Pachuca, Hidalgo, se reproducen por cortesía del Cecultah.

Las fotografía de la casa de Antonio Craviotto, en Santa Barbara, California, me fue enviada por Jason.

Las imágenes de El Zoquital fueron tomadas por Denise Cravioto (2006), Mónica Cravioto (1990) y Dorper El Zoquital (2010). En cuanto al texto de Rafael Cravioto Muñoz, es fragmentos de Memorias de un adolescente. Crónicas y poemas, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 2a. edición, Pachuca, 1986.

Las imágenes de la casa de Francisco Cravioto y de la placa de la casa del balcón corrido, en Huauchinango, me fueron enviadas por el ingeniero Jesús Rodríguez Dávalos (
jrdavalos1@hotmail.com).