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5 de enero de 2009

Más de Huauchinango



El 29 de noviembre pasado, el periódico Nueva Nación, de Huauchinango, Puebla, dedicó su portada a la reunión de Los Cravioto. La nota incluye un fotomontaje de la foto familiar al pie del mausoleo del general Rafael Cravioto.
Agradezco a Lety Manrique, quien me envió esta interesante información

24 de noviembre de 2008

Himno a Rafael Cravioto



Con motivo del 179 aniversario del natalicio del general Rafael Cravioto, el profesor Néstor Rebollo Orozco, director de la Extensión Huauchinango, del Conservatorio de Música del Estado de Puebla, compuso un himno

"Con la intención de brindar a las nuevas generaciones expresiones tangibles de las proesas que los hombres ilustres realizaron y que nos han brindado hasta nuestros días, la fortuna de seguir siendo un país que goza de muchas garantías y privilegios que en otras partes del mundo no tienen la posibilidad de experimentar".
El himno se reproduce en la imagen anexa.

17 de noviembre de 2008

Carlos Cravioto Cortés (1945-2020).

Mensaje de Carlos Cravioto Cortés durante la reunión familiar del 25 de octubre de 2008. Huauchinango, Puebla.


Carlos Cravioto Cortés


Thomas Carlyle, en afortunada sentencia afirmó:
“Que la historia del mundo es la biografía de los grandes hombres”.

En verdad tengo la firme convicción de que la gran comunidad humana integrante del concierto de las naciones, indudablemente que ha construido las sendas de su presente y de su porvenir, en razón de la fuerza, de la vitalidad, de la voluntad creadora de hombres que con pasión de forjadores, van por el mundo y en el caso que nos ocupa, recorren los caminos de nuestro país, con el anhelo de construir un nuevo y mejor destino para todos los mexicanos. Empero hay algo más, son seres humanos visionarios, líderes de su pueblo y de su sociedad que en tránsito por la historia de la nación, han dejado sus huellas indelebles a la posteridad para que como en este momento, tengamos oportunidad de recordarlos y con emoción patriótica y familiar, podamos sentirnos orgullosos de su indeclinable vocación para cincelar los perfiles de una nueva sociedad, en la que el arte, la libertad, el amor a la paz y la justicia social, sean los principios rectores de nuestro magnífico porvenir.

Cuánta razón alentaba a Gustave Flaubert cuando afirmaba: “Que los seres humanos le tenemos temor al futuro y por tanto, no nos atrevemos a desprendernos del pasado, mientras que el presente se escapa inexorablemente de entre las manos rápida y lamentablemente”, es por ello que ante esta verdad que nos aturde, la figura señera de idealistas, de soñadores, de grandes personajes como los que integran a la familia Cravioto, se destacan inmensamente y se convierten en los grandes conductores del destino de nuestros pueblos.

El Estado de Puebla ha tenido la fortuna de ver nacer en su espacio y en su tiempo a los descendientes de Simón, el primer Cravioto llegado a México para traernos los aires vivificantes y la sabiduría del viejo continente hacia los principios del siglo XIX y después, Hidalgo vio crecer y madurar a otros Cravioto, quienes con profunda devoción han trabajado en la política y en la cultura para consolidar a esta gran familia que hoy nos convoca para recordar con profusión a todos nuestros parientes que han contribuido en una y en otra forma al engrandecimiento de nuestra patria.

Adicionalmente a lo expresado, vale mencionar que por encima de los valores históricos y personales de nuestros ascendientes, ellos con su quehacer cotidiano han logrado consolidar a una institución que con el arribo de los nuevos tiempos, con la modernidad avasallante que todo lo cambia y que todo lo trastoca, parece sucumbir irremediablemente ante la presencia de una nueva humanidad, en la que el materialismo feroz, el utilitarismo sin mengua, la ciencia y la técnica y el quebranto de los valores permanentes del espíritu, amenazan con extinguirla, me refiero a la institución de la familia, misma que rescata los más sensibles y prístinos sentimientos de los seres humanos y que permite, a la manera de Antonio Caso, comentar: “Que el hombre puede ser el hermano, el amigo, el hermano del hombre, haciendo a un lado la crueldad y la barbarie como rectores negativos de la conducta humana”.

Considero en verdad que es con el fortalecimiento de la familia como la nuestra, como pueden y deben desarrollarse las manifestaciones mas preclaras y más límpidas de quienes integramos el conglomerado social que hoy nos convoca y nos conmueve, que es esta tal vez una de las mejores lecciones y por supuesto la más acertada herencia que nos han obsequiado nuestros ancestros, la posibilidad de que estemos aquí para conmemorarlos, no quisiera citar de uno en uno a todos los que han engrandecido a nuestra familia, por no cometer la grave omisión de dejar de nombrar a alguno de ellos; no obstante, debo manifestar que quien les dirige este conmovido mensaje, expresa su orgullo y su satisfacción personal por los forjadores de esta gran familia, porque puedo afirmar a ustedes que solamente aquellos que son capaces de ir a la búsqueda de las montañas, de las grandes obras, como lo es la familia Cravioto en su gran totalidad, no se detienen a recoger las piedras del camino, porque alientan la indeclinable esperanza de conquistar la grandeza lumínica de un futuro promisorio en el que se encuentre inmersa la grandeza toda de nuestra querida nación.

8 de noviembre de 2008

Crónica de un pariente político

Reunión familiar de los Cravioto en Huauchinango
Crónica de un pariente político

Víctor Manuel Navarrete Ruiz
Noviembre, 2008


El sábado 25 de octubre fui a Huauchinango, en el estado de Puebla, porque la familia de mi esposa tuvo una reunión por la improbable conmemoración del 179 aniversario del nacimiento del general Rafael Cravioto Moreno, uno de los cinco hijos de Simón, quien proveniente de Italia fundó esta dinastía en México, si no es que en todo el continente americano.

De hecho, todos los Cravioto que escriben el apellido con una “t” en lugar de las dos que llevaba el original, descienden del tal Simón y por lo mismo son parientes en algún grado, no muy lejano por cierto, dado que los más jóvenes se calcula que integran apenas la séptima generación. A estas alturas, la construcción del árbol genealógico de cada miembro de la familia es, si no fácil, al menos posible.

A propósito, a esta tarea de documentar la historia familiar le dedica parte de su tiempo mi cuñada Mónica, quien mantiene una página de internet que se ha constituido en un vehículo de encuentro y de cohesión familiar.

Debe de ser reconfortante pertenecer a una familia en la que todos, pero absolutamente todos, los que se apellidan igual tienen lazos de parentesco. El nivel de identidad, de pertenencia, e incluso de autoestima, como se dice ahora, me imagino que se magnifica. Basta que un o una Cravioto oiga este apellido en alguien hasta ese momento desconocido, para que la actitud cambie y se genere un ambiente de camaradería, de viejos conocidos, sin necesidad de la engorrosa investigación sobre antecedentes familiares que casi todos los apellidos requieren para asentar algún parentesco.

Y mucho de este ambiente prevaleció en la reunión de Huauchinango.

Antes que nada, como debe ser, se tomó la gran foto familiar en la escalinata adyacente a la plaza principal, que parece haberse construido para este propósito. De ahí, caminamos unas cuantas cuadras, hasta llegar al panteón que se distingue precisamente por la tumba del homenajeado – toda de mármol de Carrara, realizada por Adolfo Ponzanelli y que constituye punto de visita obligado para los forasteros– frente a la cual otro de mis cuñados, Jorge, nos regaló un magnífico discurso.

Después, nos fuimos a comer a un restaurante que cuenta con una agradable vista panorámica de la presa Necaxa y donde ameniza un estupendo grupo musical. Fue en esta comida en la que el afecto familiar se mostró a plenitud: hubo porras y agradecimientos, se contaron historias y anécdotas familiares –todos los que quisieron hablar, lo hicieron– y la fiesta culminó con una especie de concierto ofrecido por Humberto Cravioto –el más popular de la familia– y tres de sus hijos que heredaron, en parte al menos, su poderosa y bella voz de tenor.

Resulta interesante y curioso que la carrera política de la primera generación de los Cravioto mexicanos no la hicieran en Puebla, sino en el estado vecino de Hidalgo, donde tres de los hijos de Simón fueron gobernadores durante 21 años seguidos –de 1876 a 1897, periodo que corresponde por completo al porfiriato– hasta que el general Rafael Cravioto fue, según se dice, destituido por Porfirio Díaz.

Si bien la gestión pública de los Cravioto es, al parecer, controvertida, su pueblo natal les dispensa cariño y respeto que se muestran en un busto de Rafael en la plaza principal; en las tumbas, verdaderos monumentos artísticos; en las calles principales, nombradas en su honor; y en actos conmemorativos de sus nacimientos. De hecho, como otra muestra de lo mismo, para la reunión de los Cravioto, y sólo por tratarse de esta familia, el gobierno del estado proporcionó, a través del diputado federal Alberto Amador Leal, el apoyo para realizar la reunión.

Un pequeño grupo pernoctamos en esta singular ciudad enclavada en la Sierra Madre Oriental, lo que nos permitió conocerla un poco más y vivir un momento extraordinario que contaré más adelante.

Huauchi, como cariñosamente le dicen sus habitantes, cuenta, entre muchos otros, con dos templos, uno junto al otro, que no podrían ser más diferentes entre ellos, aunque ambos son igualmente hermosos. El más antiguo, de arquitectura anterior al Barroco –sobrio, sin adornos pero imponente– sufrió un incendio en el que perdió el techo, mismo que fue reemplazado por uno de dos aguas, cuyos vitrales le otorgan una luminosidad intensa que permite, incluso, cierta vegetación en el interior. El otro templo, construido por alguna razón a diez metros del primero a mediados del siglo XX, es un enorme monumento modernista cuya cúpula, que debe de ser una de las más grandes de México, está inspirada o es réplica –quisiera creer– del Panteón de Roma. El contraste, el tamaño y la ubicación estrecha en un lugar donde lo que sobra es espacio, hacen de este conjunto arquitectónico una atracción, por decir lo menos, interesante
.

Pues bien, cuando visitábamos el primer templo, el antiguo, sólo se encontraba un grupo reducido de fieles en torno del altar, como haciendo un ofrenda especial. De pronto, empezamos a oír el Ave María de Schubert cantada a capella, con voces de tenor y bajo, de una forma por demás sentida y bella. Mi esposa me hizo reaccionar: ¡Eran Humberto Cravioto y sus hijos!, cantando para Dios, para ellos mismos y, sin saberlo, para nosotros. Al salir, mi esposa y yo recordamos que mi suegro –de nombre Adalberto y bisnieto de Rafael– invitó a Humberto a nuestra boda a cantar el Ave María, y aunque prometió asistir, no llegó. Bueno, nos pagó esa deuda 27 años después, en Huauchinango, ¡quién lo hubiera imaginado!

Víctor Manuel Navarrete Ruiz.
Noviembre, 2008.

(En la primera fotografía aparecen, de izquierda a derecha, Christy Cabrera Manrique; Mónica, Jorge y Patricia Cravioto Galindo; Sonia Bernal Salazar; Víctor Manuel Navarrete Ruíz, y María del Carmen Martínez Pardo, frente al mausoleo construido por Adolfo Ponzanelli para el general Rafael Cravioto.)

Víctor Manuel Navarrete Ruiz falleció en septiembre de 2011, a los 58 años de edad.
Descanse en paz.

Los Cravioto, protagonistas de la historia

Discurso pronunciado por Jorge Cravioto Galindo, el 25 de octubre de 2008, en el festejo del 179 Aniversario del natalicio del general Rafael Cravioto, en Huauchinango, Puebla.



Al inicio del siglo XIX, en América se vivía un ambiente de libertad; asistíamos al final de la época colonial. Las ideas de la Revolución Francesa y el movimiento de independencia de los Estados Unidos hacían que en nuestros países se vislumbraran nuevos tiempos, soñando con un nación que viera a la metrópoli como igual en el concierto internacional. Tiempos de oportunidades, de participar en la construcción de un nuevo paradigma, de dar a la América Latina y a México una historia y un destino.

Nuestras tierras se veían en el mundo como el lugar para construir la modernidad, en contraste con la vieja Europa que se anquilosaba al entrar en crisis su modelo colonial. Otra globalización, una nueva migración del oriente al poniente del Atlántico, pero ahora no con armaduras y caballos, sino con una férrea voluntad de construir un futuro no sólo personal, sino el de un pueblo en gestación.

Así llegó a México Simón Cravioto, un joven genovés que se instalaría como comerciante y arriero en la Sierra Norte de Puebla, en donde aportó a la construcción del México independiente y, más importante aún, en donde puso las bases para el desarrollo de una familia. Simón, Rafael, Francisco, Josefa y Agustín, son la primera generación de los Cravioto, no solo mexicanos, sino profundamente patriotas y nacionalistas.

Venimos a Huauchinango a recordar el natalicio de Rafael Cravioto. Nacido en estas tierras en el año de 1829, pronto encontró su vocación en las armas y alistó en el ejército liberal mexicano. A lado del coronel Porfirio Díaz, Cravioto defendió a la nueva República de los intentos de regresarla a regímenes coloniales o imperiales. Francia encontró que los descendientes de los antiguos súbditos europeos, eran ahora quienes luchaban por su patria. De pensamiento liberal, Rafael Cravioto fue hombre leal al Presidente Benito Juárez, quien hasta su muerte no dudó en confiar en las lealtades del general Cravioto, siendo a él a quién dirige su última misiva.

En la segunda mitad del siglo XIX, la geografía mexicana continuaba en formación. En 1869 Hidalgo se erigía como un estado libre y soberano, con parte del territorio de Puebla y una fracción del enorme Estado de México, que tendía a constituirse en una nación en sí, por su gran extensión.

Los Cravioto con la confianza del presidente Díaz, se convirtieron en actores centrales de la economía y de la formación de la sociedad y la clase política de la naciente entidad.

Rafael Cravioto fue un hombre de su tiempo, con un férreo carácter que era necesario para encauzar hacia la vida institucional a un pueblo naciente de natural rebeldía. Hombre de lealtades, nacionalista y patriota, con errores y debilidades como todos los seres humanos que no cuentan con una imagen impoluta creada por los libros de texto, o por la historia de los vencedores.

El día de hoy celebramos su natalicio, como hay que hacerlo con todos los hombres y mujeres que desde la cúspide histórica o en el anonimato, han colaborado para construir esta gran nación. Agradecer no sólo a Rafael, sino también a Simón, Francisco, Agustín y Josefa que hayan sido los cimientos de esta maravillosa familia, que hoy se reúne en donde están sus más profundas raíces, Huauchinango, Puebla.

Pero no venimos solo a rememorar a nuestros ancestros, estamos aquí para recuperar una tradición de encuentro que durante muchos años fue preservada por Alfonso Cravioto Mejorada, Adalberto Cravioto Meneses, Oswaldo Cravioto Cisneros, Arnulfo Cravioto Ortiz, Jorge Cravioto Navarrete y Carlos Cravioto Olaco.

Venimos al encuentro de las nuevas generaciones, a conocernos y porqué no, a soñar con el futuro después de comprender nuestro pasado. 2 de agosto de 1978, 15 de agosto de 1998 y 25 de octubre de 2008, son las tres primeras fechas de la “reunión” de Huauchinango, esperamos que vengan muchas más.

Hoy 2008, nuevamente es tiempo de oportunidades como aquellos años que conoció Simón Cravioto. Nuevamente vivimos tiempos de cambio, asistimos ahora a la crisis del neoliberalismo. Los modelos tendrán que ser revisados y un nuevo orden económico, político y social se avizora. El futuro se contempla difícil, complejo, confuso, pero igual se veía el porvenir al principio del siglo XIX.

La familia Cravioto ha sabido participar con entereza e incluso con su protagonismo en estos escenarios de retos formidables. Desde el 24 de octubre de 1943 reposa en esta magnífica tumba, obra del maestro Adolfo Ponzanelli: Rafael Cravioto. Hoy es referencia de que la familia tiene 179 años de ser una realidad y ahora como nunca, ante los desafíos de un mundo en crisis y cambiante, refrendamos el compromiso de continuar siendo protagonistas de la historia.

6 de noviembre de 2008

Hacer de ésta, una familia unida

Eder Cravioto Patiño, quien tiene 19 años de edad y es hijo del doctor Armando Cravioto Flores (nieto del general Rafael Cravioto), nos comparte su experiencia al asistir a la reunión del pasado 25 de octubre:



Hola, mi nombre es Eder Cravioto y creo que hasta ahora sé lo que eso significa.

Muchas veces, al conocerme, la gente me decía: "Órale, ¿eres Cravioto de la familia de los cantantes?", y cosas por el estilo, pero nunca había conocido a ninguno de la familia, hasta hace poco.

Me encanta el internet y por ese medio descubrí que no era el único. Empecé a conocer a varios Cravioto por medio del MSN. Después, varios primos y familias, de los cuales yo no sabía nada, empezaron a agregarme en el hi5. Un día me llegó una invitación para asistir a una reunión con mi familia. Supe que debía estar ahí y la razón más importante para hacerlo era mi padre. El apellido era un factor importante para conocer claramente las raíces y entender de dónde había surgido todo. 

El 25 de octubre, al subir al autobús, no sabía ni para dónde voltear. Todos eran parecidos: la nariz, las orejas, algo que nunca imaginé. Mi padre me había dicho muchas cosas acerca de los Cravioto, pero el mejor detalle fue verlos juntos. Luego, durante la foto familiar, me sentí parte de algo grandísimo, una experiencia fuera de lo común. Ojalá este tipo de reuniones se repita muchas veces, así trataría de conocer a todos para no perdernos y hacer de esta nuestra familia, una familia unida. Me gustaría saber de todos y conocernos, para que cuando estemos viejos platiquemos y hasta lloremos de acordarnos de ese 25 de octubre de 2008.

En la gráfica, el doctor Armando Cravioto Flores (padre de Eder) acompaña a su sobrino el tenor Humberto Cravioto.

3 de noviembre de 2008

El profundo sentimiento de ser Cravioto



Adalberto Cravioto Meneses (Pachuca, 1913), ha sido durante más de 40 años un entusiasta organizador de las reuniones familiares. No pudo acompañarnos el pasado 25 de octubre, pero envía la siguiente "Epístola a Los Cravioto":

Siento no haber podido estar con ustedes por no habérmelo permitido mis casi 96 años de edad, pero para todos y cada uno van hoy mi saludo y mi admiración.

Hermosa e interesante resultó la reunión convocada el 25 de octubre de 2008, con motivo del aniversario del natalicio del general Rafael Cravioto.

Si Oswaldo Cravioto Cisneros, Arnulfo Cravioto Ortiz, Jorge Cravioto Navarrete, Carlos Cravioto Olaco y yo seguimos el ejemplo del licenciado Alfonso Cravioto Mejorada, hoy, más de 200 familiares renovaron con alegría y cariño el profundo sentimiento de ser Cravioto, agradecidos con sus antepasados.

(Fotografía: Carlos Kurczyn)

2 de noviembre de 2008

"Los Cravioto", crónica de Sara Montes

En la reunión familiar del 25 de octubre de 2008, tuvimos el gusto de contar con la participación de Sara Montes Romero, cronista de la ciudad de Pachuca de Soto, Hidalgo. El día de hoy, Sara publica en El Sol de Hidalgo una crónica muy completa de la citada reunión, que reproduzco a continuación.



Los Cravioto 
El Sol de Hidalgo 
2 de noviembre de 2008
Por Sara Montes
Cronista de Pachuca de Soto

Hace algunos días se conmemoró el 179 aniversario del natalicio del general Rafael Cravioto. El fue el iniciador y protagonista de la llamada "Era de los Cravioto", en la cual, junto con sus hermanos Simón y Francisco, gobernaron el Estado de Hidalgo, de 1876 a 1897.



La cita fue en Huauchinango, Puebla, donde nació, siendo hijo de Simón Cravioto Bardorena, un comerciante de Varazze, un pueblo cercano a Génova, en La Liguria, Italia.Simón llegó a México, concretamente a Huauchinango, a principios del siglo XIX y formó una gran familia que se ha multiplicado.

La finalidad era reunir al mayor número de Los Cravioto y convivir en un ambiente de fraternidad. Asistieron 220 personas procedentes de ese lugar, de Oaxaca, Pachuca, Cancún, del Estado de México, del Distrito Federal y de Los Angeles, California (EUA); descendientes de Rafael, Francisco, Simón, Agustín y Josefa Cravioto, hijos de Simón y de la mexicana Luz Moreno.

La reunión se inició en el Jardín Central (Jardín de la Reforma), frente al monumento del general Cravioto, donde depositaron un arreglo floral, asistiendo el ingeniero Graziano Borboglio, vicecónsul de Italia en Puebla, en representación de la embajada de Italia en México.

Ahí se tomaron la foto familiar y lo impresionante fue que eran tantos, ¡que ocupaban casi toda una cuadra! Después fueron al panteón donde se encuentra el monumental mausoleo en el que yacen los restos del general Cravioto, obra que realizara el escultor Adolfo Ponzanelli.

La comida fue en el restaurante "El Lago", con admirable vista de la Presa de Necaxa. Ahí recordaron que en la década de los cuarenta del siglo pasado, Alfonso Cravioto Mejorada, hijo de Don Rafael, convocó a la familia a reunirse en el Bosque de Chapultepec. Como parte del festejo, se tomaron una foto panorámica que hoy es un testimonio de aquellos tiempos. Fue muy agradable comprobar que algunos de los que asistieron aquella ocasión, también estuvieron hoy, después de más de 60 años. Claro, entonces eran niños y hoy son abuelos, quienes asistieron con sus hijos y sus nietos.

Otras reuniones fueron en 1978 y 1998, pero ninguna fue tan concurrida como esta última que transcurrió en medio de la alegría y del recuerdo, y mención de muchos Cravioto como: Alfonso Cravioto Mejorada +, constituyente, político, intelectual y diplomático mexicano; Rafael Cravioto Muñoz +, sabio maestro de generaciones, investigador en la Universidad de Hidalgo, periodista y presidente municipal de Pachuca; Adalberto Cravioto Meneses, médico y presidente municipal de Pachuca; Oswaldo Cravioto Cisneros +, militar y gobernador de Hidalgo; Jorge Cravioto Galindo, ex presidente de la Liga de los Economistas Revolucionarios (LER), y actual presidente de Profesionales por México, APN, en el D.F.; Humberto Cravioto Fonseca, tenor; Joaquín Cravioto Muñoz +, médico que recibió el premio Reina Sofía (en España) por su trabajo de investigación sobre desnutrición infantil; Alejandro Cravioto Quintana, ex director de la Facultad de Medicina de la UNAM y actual director del International Centre for Diarrhoeal Disease Research, un importante centro de investigación ubicado en Bangladesh; Alberto Cravioto Galindo +, revolucionario, ex gobernador interino de Hidalgo; Alejandro Cravioto Lebrija, actual secretario de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco; Sergio Trevethan Cravioto, jefe de Consulta Externa del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, y Carlos Cravioto Cortés, director general de Asuntos Jurídicos Administrativos del Senado de la República, y tantos más que por cuestión de espacio nos reservamos.

La tertulia se alegró más cuando Alejandro Urquieta Cravioto habló sobre los orígenes de la familia; Carlos Cravioto Cortés, sobre la vida política de los Cravioto; Maurilio Cravioto Tellechea, sobre la familia Cravioto en México; y el doctor Armando Cravioto Flores, único nieto sobreviviente de Rafael Cravioto, hizo un anecdotario familiar, propiciando los comentarios ocurrentes de los asistentes.

No podía faltar en el festejo, escuchar las voces privilegiadas de Marcelo, Edgar y Alberto Cravioto que, acompañando a su padre, el reconocido tenor Humberto Cravioto, deleitaron a la concurrencia con bellas melodías de antaño, que hicieron suspirar a más de uno.

A buena hora todos volvieron felices a sus lugares de origen, y los entusiastas organizadores, Mónica y Jorge Cravioto Galindo y el diputado federal Alberto Amador Leal, prometieron organizar, en un futuro cercano, otra reunión de Los Cravioto.




30 de octubre de 2008

Being Cravioto is a Big Deal

Recibí ayer un mensaje de Helen Cravioto, quien reside en los Estados Unidos y vino a México, acompañada por su pequeño hijo Steven, única y exclusivamente para asistir a la reunión familiar del sábado 25 de octubre. Sus palabras son muy emocionantes y las comparto con los lectores de esta bitácora.

Quiero expresar nuestro más sincero agradecimiento por habernos incluido en esta reunión tan especial. Al crecer en EUA no tuvimos mucho contacto con la familia Cravioto, sobre todo después de que falleció mi abuelo Guillermo Cravioto Lechuga, en 1981.

México siempre se sintió como un mundo aparte. De mi infancia, recuerdo que ocasionalmente mi papá se refería a algunos personajes de la familia. Nos platicaba, por ejemplo, de su tía Coty (Clotilde Cravioto Lechuga) y de su papá Pompo (Pompeyo Cravioto Calva). En una ocasión nos contó de un Cravioto que iba a la escuela con los zapatos agujerados o que corría a la escuela descalzo para no agujerar los zapatos. Pero me quedaron muchas preguntas sin respuesta después del fallecimiento de mi padre Guillermo Cravioto Barbosa, en enero de 1997.

Mi papá siempre sintió un enorme orgullo por ser Cravioto, y es algo que puedo entender mejor después de la experiencia del sábado pasado. Al pertenecer a la primera generación Cravioto nacida en EUA, mi identidad estuvo siempre dividida. Sabía que era méxicoamericana; pero en los EUA soy más mexicana que americana y en México, mis primos y familia siempre nos veían como más americanos que mexicanos. De modo que cuando era más joven la cuestión de "¿Quién soy yo? ¿Soy mexicana? ¿Soy americana?" me dejó con muchas preguntas. Para que mi hijo Steven no enfrente la misma situación, he tratado de inculcarle que él es Steven William Doo Cravioto, de ascendencia mexicana y china.

Con ese propósito, en marzo pasado fuimos a China. Si bien mi esposo nació ya en los EUA y no le queda familia cercana en China, quisimos que Steven entienda que ese país es parte de sus antepasados.

Con la celebración del 25 de octubre en Huauchinango, siento que la parte Cravioto ha dejado una profunda impresión en Steven. Todos nos hicieron sentir como familia, sinceramente puedo decir que en ningún momento nos sentimos ajenos. Escuchar a Humberto Cravioto cantar fue muy emocionante. Mi niño regresó a EUA relatando los pormenores de la reunión y le dijo a su papá: "Being Cravioto is a Big Deal". Fue una experiencia inolvidable en la que aprendí que aunque en ocasiones no sepa quién soy, una cosa es segura: Yo siempre seré Cravioto. And that is a big deal!

Con mucho carino, Helen.

Gracias a ti Helen por haber estado aquí y por hacernos partícipes de tu experiencia.

(En la gráfica aparecen Helen Cravioto, Franklin Doo y Steven William Doo Cravioto, durante una visita anterior a México).

26 de octubre de 2008

Reunión familiar, Huauchinango, 25 de octubre de 2008

El 25 de octubre de 2008 quedará en la memoria de muchos Cravioto como el día en que nos reunimos en Huauchinango, Puebla, más de 220 integrantes de la familia; sin duda, la reunión más numerosa hasta ahora realizada.

Con motivo del 179 aniversario del natalicio del general Rafael Cravioto, acudimos a la cita procedentes de Huauchinango, Puebla, Oaxaca, Pachuca, Cancún, el Estado de México, el Distrito Federal y Los Ángeles (California, EUA).

Éramos un grupo tan grande que al acomodarnos para la foto ocupamos la mitad de una calle (como puede verse en la gráfica). Portábamos colores distintivos para identificar las distintas ramas familiares: los descendientes de Rafael Cravioto íbamos de rojo; los de Francisco, de blanco; los de Simón, de verde; los de Agustín, de naranja, y los de Josefa Cravioto de Anduaga, de azul.

Hay mucho que escribir sobre esta memorable reunión. Me es difícil hacerlo en este momento en que voy regresando de Huauchinango, un tanto cansada por la actividad y las emociones del fin de semana, pero no quise dejar pasar el día sin publicar la foto familiar. Me gustaría que quienes asistieron a la reunión me ayudaran a documentarla dejándome un comentario (post) en esta entrada.

De antemano, muchas gracias y, sobre todo, muchas gracias por haber estado ahí.