20 de julio de 2024

Olga Trevethan Cravioto, primera mujer legisladora del Estado de Hidalgo

En sesión solemne, el 19 de julio de 2024 fueron develadas las letras de oro que rinden homenaje a Olga Trevethan Cravioto, primera legisladora del Estado de Hidalgo, quien estuvo presente en el acto oficial. Con ese motivo, reproducimos el texto que Raúl Arroyo publicó al día siguiente en Milenio Diario Hidalgo.




Olga Trevethan Cravioto regresa al Congreso hidalguense


Raúl Arroyo


Olga, con sus padres
Esperanza Cravioto y   
Serafín Trevethan.
Su estirpe proviene de dos ramas profundamente vinculadas a la historia del estado de Hidalgo, económica una, política la otra, ambas llegadas de fuera.

Por vía paterna es de ascendencia inglesa: Henry Trevethan, su abuelo, vino de Cornwall con la inmigración atraída por la explotación de las minas de Real del Monte y Pachuca, durante la segunda mitad del siglo XIX. Por la materna es italiana: Simone Craviotto Vallarino, originario de Varazze, en la región de Liguria, fundó una próspera familia de comerciantes en la sierra norte de Puebla. Su hijo Rafael, general liberal, republicano, originario de Huauchinango, tomó para la Revolución de Tuxtepec, encabezada por Porfirio Díaz, el Estado de Hidalgo en 1876, y lo mantuvo bajo su hegemonía hasta 1897. Pompeyo, vástago predilecto del militar, fue el abuelo de Olga.

Después de una etapa dedicada a litigar, a los veintiséis años de edad, la joven abogada Olga Trevethan Cravioto tenía a su cargo el juzgado primero de lo civil de Pachuca. Era la tercera mujer con funciones de jueza en la judicatura hidalguense. Antes de ella solo lo habían sido sus colegas Gloria Moya Huerta y Marina Soto Lira, a quien había sustituido.


Cuando a finales de 1965 se acercaba la renovación del Congreso del Estado, su antiguo profesor del Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA), el gobernador Carlos Ramírez Guerrero, la llamó a su despacho del palacio de gobierno, entonces en la Casa Rule. "El partido ha pensado en ti para que seas diputada en la próxima legislatura", le dijo. Eran las cuidadosas formas del sistema. Ella, que ya había sido profesora de historia de México y civismo en el bachillerato de la recién inaugurada Universidad Autónoma del Estado Hidalgo (UAEH), por invitación del doctor Francisco Zapata, director de la preparatoria, y en la Escuela Normal Benito Juárez, entonces dirigida por el licenciado Gaudencio Morales, las entendía y asimilaba, no sin sorpresa.


Un antecedente la había impulsado en ese camino: durante la campaña presidencial del licenciado Gustavo Díaz Ordaz por el Estado, se le designó oradora a nombre de los priistas hidalguenses, dirigido en ese entonces por el profesor Raúl Vargas Ortiz.


Los rumbos de Olga Trevethan Cravioto variaron: de su incipiente carrera profesional iniciada como litigante y luego juzgadora, pasaría abruptamente del Poder Judicial al Legislativo. Su aspiración de llegar a ser magistrada quedó interrumpida para integrarse de esa manera a la clase política local, al ocupar un escaño en la Cámara de Diputados. Su nombre quedaría vinculado a la historia del Congreso como el de su primera diputada, lo que también haría de la XLV la primera legislatura, desde 1869, en tener ocupada una de sus once curules por una mujer.


Nacida en Pachuca el 14 de mayo de 1939, en la Beneficencia Española de la Avenida Juárez, conforme a las reglas políticas imperantes, se le asignó el IX distrito con cabecera en Apan, adonde fue a realizar la campaña electoral. A esa diputación, inaugurada el primero de marzo de 1966, se integraron, entre otros, el coronel Manuel Olguín Serrano, por Tenango de Doria, quien ejerció el liderazgo; Vicente Trejo Callejas, importante luchador campesino, por Huichapan; Francisco Escamilla Velázquez, líder magisterial, por Zacualtipán; Isaac Piña Pérez, destacado abogado y profesor universitario, por Metzquititlán; y Lisandro Salinas Baños, otro joven licenciado en Derecho, por Huejutla.


Luego Olga fue inscrita para cursar la secundaria y después el bachillerato en el Instituto Científico y Literario Autónomo

(ICLA). Posteriormente, porque su padre, abogado de la Compañía de Real del Monte y Pachuca y entonces primer director de la Escuela de Derecho de la hoy UAEH, así lo decidió "para evitar favoritismos", se inscribió en 1956 a la facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dirigida sucesivamente por los juristas

Roberto Luis Mantilla Molina y Ricardo García Villalobos, durante los años de su formación profesional.


Obtuvo el título profesional con la tesis "Represión del crimen de guerra", el 11 de febrero de 1965, cuando ya la facultad era dirigida porel prestigiado abogado César Sepúlveda.


Antes de cumplirse el primer año del periodo constitucional, la diputada Olga Trevethan Cravioto decidió otro proyecto de vida, definitivo para su futuro: el matrimonio con Vladimir Hernández, ingeniero civil originario de Tula, unión de la que nacieron Mareel y Hugo. Al día de hoy, aquella amorosa decisión también le pesa como un abandono del mandato de la representación popular. Y aunque con notoria modestia considere que, por breve, su responsabilidad legislativa no tuvo trascendencia, ello no le resta el mérito de ser la primera legisladora de nuestro estado. Su escaño fue ocupado por el suplente, Pedro Téllez Fernández. Así había iniciado la historia de la presencia femenina en el Poder Legislativo del Estado.


Desde entonces transcurrieron diecinueve legislaturas para que una mujer presidiera su órgano de gobierno, la diputada

María Luisa Pérez Perusquía durante la LXIII, en 2016.


Radicada desde entonces en la Ciudad de México, mujer de estudio, la licenciada Trevethan Cravioto volvió a la docencia, se desempeñó largos 39 años como profesora de derecho en el Colegio de Ciencias y Humanidades Naucalpan, de la UNAM, hasta su jubilación en 2013.


Olga Trevethan Cravioto nunca se desarraigó de su tierra natal.

Con frecuencia vuelve a caminar las calles pachuqueñas, a comer pastes, herencia de sus antepasados británicos, y en el recuerdo mantiene la entrañable cercanía con su prima Stenie Vivar Cravioto. Mas todavía, ha decidido entregar el acervo fotográfico de su madre al Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado, al que sirvió hace casi seis décadas, para la catalogación, estudio y difusión de las imágenes provenientes de los siglos XIX y XX.


Antes del homenaje que hoy recibe, la misma LXV Legislatura que decretó la inscripción de su nombre en los muros de honor de su recinto, lo impuso a una sala audiovisual de la sede legislativa, inaugurada por el gobernador Julio Menchaca en abril de 2023.


Hoy Olga Trevethan Cravioto está de regreso en el Congreso local, no para integrar la Legislatura como hace 58 años, cuando su presencia causaba incomodidad en un ambiente hasta entonces exclusivo de hombres; ahora es en cumplimiento del decreto número 581 promulgado el 14 de septiembre de 2023, donde se reconocen sus méritos, para permanecer con su nombre inscrito en letras de oro, en testimonio de un momento histórico del largo trayecto de las mujeres mexicanas por su empoderamiento en Hidalgo. Se suma a los de Leona Vicario, ameritada insurgente, esposa de don Andrés Quintana Roo, y Elisa Acuña Rossetti, maestra rural, periodista, antirreeleccionista y precursora de la Revolución de 1910, originaria de Real del Monte. Serán con el suyo, apenas los de tres féminas, en contraste con los nombres de 38 varones ahí colocados.


En el Congreso de Hidalgo será la segunda persona de apellido Cravioto -familia de importante presencia en las historias regional y nacional-, recipiendaria de igual reconocimiento; el primero fue el constituyente Alfonso Cravioto, tío abuelo de doña Olga. El hecho coincide, y abona, con la celebración del bicentenario de la llegada de su fundador a México, conmemorado en Pachuca y Huauchinango por su nutrida descendencia, en febrero de este año.


Nota original


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