5 de agosto de 2019

El asesinato de Agustín Cravioto (1831-1863)


Agustín Cravioto es el menos conocido de los italianos de Huauchinango. ¿La razón? Que murió asesinado a los 32 años de edad.

Nació en Huauchinango, Puebla, en 1831, hijo de Simone Craviotto y María de la Luz Pacheco. Al igual que sus hermanos fue comerciante antes de dedicarse a "la carrera de las armas".

La historia que incluyo a continuación es íntegramente tomada del libro Huauchinango Histórico de Sandalio Mejía Castelán.

Cuenta Mejía Castelán que durante la intervención francesa, la tropa de Rafael Cravioto capturó a dos miembros del bando enemigo, uno se llamaba Santiago Romero y al otro lo apodaban El Fonche, ambos originarios de Chignahuapan, Puebla.

Agustín intercedió por ellos ante su hermano Rafael y no sólo impidió que los fusilaran sino que consiguió su liberación. Sin saberlo, estaba signando su propia muerte, ya que estos serían sus asesinos.

La noche del 30 de octubre de 1863, acompañado únicamente por su asistente Zenón Barrios, Agustín fue a visitar a una mujer que vivía en Zacatlán, Puebla (población en ese momento en manos del enemigo).

La empleada doméstica de la mujer avisó a sus enemigos de su presencia en Zacatlán. Él fue advertido a tiempo y se dispuso a escapar. Los antiguos protegidos fingieron retirarse, pero regresaron más tarde. Advertido por segunda vez, se ocultó dentro de un montón de mazorcas guardado en una troje de la casa.

La doméstica en cuestión lo delató a señas. Los perseguidores lo sacaron de ahí sin ropa (sólo llevaba puesto un calcetín) y lo condujeron ante sus jefes, quienes ordenaron humillarlo antes de darle muerte.

A las cuatro de la mañana, después de pasearlo desnudo por las calles de Zacatlán, se enfilaron con rumbo a Chignahuapan, donde pensaban fusilarlo, pero temerosos de que los hermanos lo rescataran, prefirieron pasarlo ahí mismo por las armas. Él se negó a que le vendaran los ojos y sólo pidió que no le dispararan en la cara.

Posteriormente, sus ejecutores enviaron el cadáver a la familia. Iba cubierto con su capa y llevaba puesto el calcetín ensangrentado como único vestuario. En la frente mostraba un letrero que decía: "En premio de gratitud".

Fue enterrado en la capilla que los Cravioto tenían junto a la parroquia y en su lápida se leía: "Esta tumba guarda los restos del señor Coronel don Agustín Cravioto que fue sacrificado por la libertad de su Patria en la ciudad de Zacatlán el día 30 de octubre de 1863".

Por último, un detalle macabro. Según Mejía Castelán, Ramona Anduaga de Cabrera, hija de Josefa Cravioto y sobrina de Agustín, guardó como reliquia el calcetín ensangrentado.


Descendencia de Agustín Cravioto Pacheco, reconstruida por Mónica Cravioto, a partir de una investigación propia y de los datos que constan en las tarjetas amarillas de Alfonso Cravioto:
Cónyuge: María Felícitas Salas.
Hijos: Leonor, Ignacio y Praxedis, Cravioto Salas.

27 de julio de 2019

Rafael Cravioto, una semblanza

La siguiente semblanza, preparada por el ingeniero Jesús Rodríguez Dávalos, destaca los hechos militares y políticos de Rafael Cravioto Pacheco (Huauchinango, 1829 - Ciudad de México, 1903), una de las figuras emblemáticas de nuestra familia.


Rafael Cravioto nació el 24 de octubre de 1829, en Huauchinango, Puebla. Hijo del genovés Simone Craviotto y de la mexicana María de la Luz Pacheco.


Inició su trayectoria militar durante la Invasión Norteamericana a México (1846-1848), como capitán de la Compañía de Cazadores del 11º Batallón del Estado de Puebla, comandado por el coronel Miguel Andrade.


En 1854 secundó el Plan de Ayutla, que tuvo como objetivo dar fin a la dictadura de Antonio López de Santa Anna, por lo que el presidente Ignacio Comonfort le confirió el grado de comandante de batallón.

Rafael Cravioto siempre militó en el Partido Liberal. Por ello, cuando Comonfort desconoció los ideales liberales, se opuso a éste, derrotando en Necaxa a los coroneles Daza, Argüelles y Ricoy, leales a Comonfort. En reconocimiento a sus acciones, el general Alatriste le otorgó el grado de teniente coronel.


En la Guerra de Reforma (1857-1861), con el Gobierno de la República en Veracruz, el presidente Benito Juárez nombró coronel a Rafael Cravioto. Con ese grado participó en la Batalla de Calpulalpan, el 22 de diciembre de 1860, que sería la última de la Guerra de Reforma. Entonces fue nombrado jefe político y comandante militar de los distritos de Zacatlán y Huauchinango, en la Sierra Norte de Puebla.

Durante la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867), Cravioto participó en la Batalla de las Cumbres (Acultzingo), contra Miguel Miramón, el 28 de abril de 1862, y unos días más tarde, en la gloriosa Batalla del 5 de Mayo, auxiliando al general Miguel Negrete en la defensa del Fuerte de Loreto.

Miguel Negrete, quien fungía como gobernador y comandante militar de los estados de Puebla y Tlaxcala, había organizado en Huauchinango una división de 4,000 hombres, confiriéndole a Rafael Cravioto el grado de general de brigada y el mando de la 1º Brigada.

Al marchar a San Luis Potosí, Negrete delegó los gobiernos de Puebla e Hidalgo en Rafael Cravioto, quien, posteriormente y por órdenes del presidente Benito Juárez, los entregó al coronel Fernando M. Ortega.

En 1866, las fuerzas imperialistas capturaron a Rafael Cravioto y a su padre, Simone Craviotto, y los recluyen en la Ciudad de Puebla donde, con ayuda del coronel Juan Galindo, lograron escapar.

Una vez en Huauchinango, Rafael encabezó las fuerzas republicanas que habían formado sus hermanos, los coroneles Francisco y Simón Cravioto, junto con el coronel Juan Galindo, compuestas por 1,500 combatientes que concurrieron al sitio de la Ciudad de Puebla en 1867 y participaron en la Batalla del 2 de Abril, liderada por el general Porfirio Díaz, que fue el inicio de la caída del Imperio.

El general Rafael Cravioto fue un hombre cercano y apreciado por Benito Juárez. De hecho fue para Cravioto la última carta que Juárez escribió antes de morir.

Rafael Cravioto fue Gobernador interino del Estado de Hidalgo en 1876 y Gobernador Constitucional en los periodos
1887-1881
1889-1893
1893-1897 y
1897-1901, periodo que no concluyó, ya que renunció el 3 de noviembre de 1897, al parecer, por presiones del presidente Porfirio Díaz.


Fue un benefactor de Huauchinango, Puebla. Entre otras cosas, donó al Ayuntamiento Municipal las Casas Verdes, ubicadas en Pachuca, Hidalgo, para la manutención del Hospital de Sangre ”Miguel Hidalgo”, precursor del Hospital General de Huauchinango.

Murió el 28 de noviembre de 1903 en la Ciudad de México, a los 74 años de edad. Sus restos descansan en el Panteón Municipal de su Huauchinango natal.



Descendencia de Rafael Cravioto Pacheco, reconstruida por Mónica Cravioto, a partir de los datos que constan en su testamento y de las tarjetas amarillas de Alfonso Cravioto:

Emilia Cravioto Andrade, hija de Teresa Andrade.

Adrián Cravioto Téllez, hijo de Vicenta Téllez.

Agustín y Rafael, Cravioto Aguilar; hijos de Altagracia Aguilar.

Constantino, Catalina, Clotilde y Pompeyo, Cravioto Calva; hijos de Clotilde Calva.

Adalberto y Ángela, Cravioto González; hijos de Rafaela González.

Carlos, Alfonso, María y Napoleón, Cravioto Mejorada; hijos de Laura Mejorada.

18 de julio de 2019

Presea Alfonso Cravioto Mejorada 2019.

Alfonso Cravioto Mejorada (1884-1955).

Este año, la presea al mérito jurídico "Licenciado Alfonso Cravioto Mejorada" fue entregada el 18 de julio por el gobernador del Estado de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, al abogado Jorge Alberto Huerta Navarro, en el marco del Encuentro Cultural Jurídico 2019.

Durante la ceremonia, el coordinador general Jurídico del Gobierno del Estado, Roberto Rico Ruiz, señaló que "Alfonso Cravioto Mejorada acumuló muchos títulos, principalmente en su vocación como defensor, que a través de diferentes pensamientos se inmortaliza sin perder vigencia" y explicó que la entrega del reconocimiento tiene tres objetivos: recordar a Alfonso Cravioto, destacar su trayectoria y reconocer al condecorado.

La Presea Alfonso Cravioto Mejorada fue creada en 1996 por acuerdo del entonces gobernador del Estado de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, para reconocer la trayectoria de los abogados con 50 o más años de ejercicio profesional aunque, por razones obvias, dicha temporalidad ha sido disminuida.

El reconocimiento es otorgado por el gobierno del Estado de Hidalgo, en el Día del Abogado, a partir de las propuestas que recibe de los colegios y barras.

En orden cronológico, han recibido la Presea Alfonso Cravioto Mejorada las siguientes personas:


  • Domingo Franco Sánchez


  • Carlos Raúl Guadarrama Márquez


  • Jesús Ángeles Contreras


  • Alejandro Straffon Arteaga


  • Oscar Martínez Mendoza


  • Carlos Borja Meza


  • Rubén Ríos Rodríguez


  • Conrado Carpizo Zúñiga


  • César Vieyra Salgado


  • Carlos Zamora López


  • Esthela Rojas de Soto


  • José de Jesús Corrales González


  • Tufic Habib Karam


  • Víctor Soni Piña


  • Arturo Reyes Monterrubio


  • Juan Salomón Jorge Uribe


  • Francisco Ramírez González (2015)


  • Lucas González López (2016)


  • Julia Dolores Domínguez (2017)


  • Eduardo García Gómez (2018)


  • Jorge Alberto Huerta Navarro (2019)








  • 3 de julio de 2019

    Varazze, el pueblo natal de Simone Craviotto


    Varazze, donde nació Simone Craviotto, se ubica frente al Mar de la Liguria (subdivisión del Mar Mediterráneo). Formó parte de la República de Génova. Luego, de 1798 a 1815 perteneció a Francia. En 1815 se integró al reino de Piamonte-Cerdeña y desde 1861 es territorio de Italia.

    Se trata de una población costera que hoy cuenta con unos 14 mil habitantes y una actividad económica enfocada al turismo de sol y playa.

    En Varazze hay tres apellidos característicos y muy frecuentes, son Craviotto, Cerruti y Vallarino. Los pobladores suelen apellidarse Craviotto Cerruti, Cerruti Vallarino, Vallarino Cravioto... Además, estos tres apellidos figuran en comercios, escaparates, calles y, por supuesto, lápidas del cementerio.

    La frecuencia de nuestro apellido aunada a que los registros eclesiásticos se quemaron por un bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial hacen difícil encontrar a los ancestros
    de nuestro Simone.

    No obstante, lo que sí he podido constatar en la práctica es que, al igual que los mexicanos, los Craviotto del mundo (españoles, argentinos, italianos, uruguayos, estadounidenses, etcétera) tienen un antecesor nacido en Varazze.

    Surge aquí la frecuente duda de por qué los mexicanos escribimos nuestro apellido con una sola "t". Según el periodista Miguel Ángel Granados Chapa fue porque al luchar del lado nacionalista durante la Intervención Francesa en México (1862-1867), Simone Craviotto quiso "mexicanizar" su nombre. Se convirtió en Simón Cravioto heredando a sus descendientes un rasgo distintivo respecto a otros muchos familiares descendientes de los Craviotto de Varazze.


    26 de junio de 2019

    Simone, el patriarca de los Cravioto mexicanos

    Los Cravioto de México descendemos de Simone Craviotto, quien nació en Génova en 1799 y emigró a México hacia 1820. Se estableció en Huauchinango, Puebla, donde contrajo matrimonio con María de la Luz Pacheco Moreno, el 12 de febrero de 1824. Posteriormente cambió su nombre a Simón Cravioto, en un afán de que sonara menos extranjero.

    En su libro Huauchinango Histórico, Sandalio Mejía Castelán (1891-1973) informa que para 1835 Simón Cravioto figuraba entre los principales comerciantes de Huauchinango y que, desde su llegada,
    tuvo un progreso notable, al grado de que en 1833 compró la casa de la esquina de la Plaza de la Constitución y calle de Juárez (en Huauchinango) y poco después adquirió la casa de dos pisos del costado norte de la misma plaza, donde estableció un gran almacén.

    Cravioto se había convertido en arriero, probablemente asociado con su suegro. En ese carácter, prestaba servicios de transportación a terceros, pero también distribuía el aguardiente que producía en su propia fábrica, desde donde, según Mejía Castelán, "inundó" los estados "no sólo de las mercancías procedentes del extranjero, sino del alcohol que elaboraba".

    Simón Cravioto y María de la Luz Pacheco son los padres de Rafael, Josefa, Agustín, Francisco y Miguel Simón Cravioto Pacheco.

    Simón murió en México hacia 1867.

    5 de mayo de 2018

    Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo

    Para conmemorar el aniversario de la Batalla del 5 de Mayo, en la que participó Rafael Cravioto, entonces coronel, reproduzco una vívida crónica escrita por Jesús F. de Escudero, publicada el 5 de mayo de 1898, con motivo del 36 aniversario de la gesta militar, en La América Independiente, periódico semanal editado por José Agustín de Escudero en Ciudad Lerdo de Tejada, Durango.

    El texto, que generosamente me envió la doctora Paulina del Moral, es rico en detalles dramáticos y coloridos, como el ánimo de la oficialidad mexicana en la víspera de la batalla; el silencio que hacía audible “el vuelo ligero de un mosquito”; la expectación ante un enemigo tan cercano que: “ya se percibe el corte de sus vestidos, ya se entrevén las facciones de los combatientes”; los gritos de guerra: “Vive L’Emperateur!”, “¡Viva México! ¡Viva la República!”; la lucha cuerpo a cuerpo y, sobre todo, el papel decisivo de los Zacapoaxtla.

    Transcribo con la acentuación, las cursivas y las probables erratas del texto original.


    AÑO 1. CIUDAD LERDO DE TEJADA, (Dgo.) Méx. -5 DE MAYO DE 1898. NÚM. 24.

    LA AMÉRICA INDEPENDIENTE

    PERIÓDICO SEMANAL DESTINADO A LA DEFENSA DE LOS INTERESES AMERICANOS

    EDITADO POR JOSÉ AGUSTÍN DE ESCUDERO

    ¡5 de Mayo de 1862!

    En este día grande y glorioso en que celebra México una de sus glorias nacionales, debemos tributar el homenaje de la gratitud á los esclarecidos campeones del Ejército de Oriente, que combatiendo al invasor, demostraron con arrojo y bizarría, su amor á la patria y a las instituciones demócratas y republicanas que nos rijen.

    El hecho histórico de que hoy hacemos grata remembranza, solemnizando con entusiasmo, su trigésimo sexto aniversario, debe pasar incólume á la presente generación, tal como la presenciamos.

    Era el 4 de Mayo de 1862. La ciudad Angelopolitana presentaba un aspecto indescriptible. Concluíanse a toda prisa las fortificaciones. La oficialidad se reunía para invitarse mutuamente á tomar un ligero alimento, juzgando, que tal vez, este sería el último que tomaban acompañados de sus camaradas; los encargos, las confidencias se sucedían, sabiendo todos que iban á combatir con un enemigo formidable, cuya reputación militar pregonaba la fama universal, y todos estaban resueltos á morir, cumpliendo con el sagrado deber del patriotismo.

    Cuando el memorable día 5 DE MAYO se levantaba el Sol espléndido y radiante para ser testigo de un acontecimiento grande y fecundo en sus resultados, oyóse de improviso el toque de diana; las tropas mexicanas corren á sus puestos señalados, el parque se sitúa convenientemente en medio de aquel inmenso campamento y los soldados se proveen de él, con abundancia.

    En medio de las filas de nuestros abnegados soldados y en la primera de éstos, se miran ya preparados cerca de doscientos hombres, casi desnudos y sentados en el suelo, cubiertos de sudor, con el fusil tendido por tierra, esperando estoicamente la hora del combate.

    Sonaba en el vetusto reloj de la Catedral las diez y un cuarto de la mañana, cuando el vigía que se hallaba colocado en la torre de la misma Catedral, dió el toque de alarma, manifestando que el enemigo se ponía en movimiento.

    El expectador que en aquellos momentos sin conocimiento de nuestros hombres y de nuestras cosas, hubiese contemplado la uniformidad y precisión con que eran ejecutados los movimientos de un ejército disciplinado y aguerrido, como lo era el de los invasores; y hubiese visto luego á los que iban á contener su ímpetu, entre los que se hallaban aquellos hombres que aún permanecían sentados; habría augurado desde luego una derrota segura.

    Marcaba el reloj las once y veinte minutos. El fortín del cerro de Loreto ha disparado su primer cañonazo… Era la señal.

    El enemigo avanza á paso de carga, y de momento en momento, se acerca; ya se percibe el corte de sus vestidos, ya se entrevén las facciones de los combatientes; el vuelo ligero de un mosquito, podía percibirse en todo el campo. Se escucha el punto agudo de una corneta… y á la voz de ¡fuego! responde el bramido de una pieza de artillería, que hace retemblar la montaña.

    Esta primera bala enfiló la columna enemiga, que onduló como una serpiente, pero se rehízo, y siguió avanzando.

    La artillería francesa hacía un fuego vivísimo y sin interrupción, el cual era contestado con igual ardor, por nuestra artillería.

    El enemigo está a tiro… ya se escucha distintamente el grito ronco de ¡Vive L’Emperateur! al que contesta un eco inmenso con el de ¡Viva México! ¡Viva la República!

    Ya casi era general el fuego en toda la línea. Una gran nube de polvo y humo ha cubierto por completo aquel cuadro del combate, y todavía aquellos hombres medio desnudos de que antes hemos hablado que eran los valientes hijos de Zacapoaxtla, permanecían sentados, diciéndose “¡todavía no!

    Cuando su ojo certero acostumbrado á la caza del venado, les marcó una distancia conveniente, se levantaron en masa como impulsados por un resorte eléctrico; y echándose los fusiles á la cara, hicieron fuego.

    Esta imprevista descarga hizo parar la columna del invasor. La mortandad crecía, y sin embargo, el enemigo avanzaba, siempre…

    El combate era reñido y encarnizado entre mexicanos y franceses. La victoria parecía coronar ya á los segundos, cuando un esfuerzo supremo y desesperado de los bravos de Zacapoaxtla, rechaza y pone en completa fuga á la columna francesa, formada por zuavos, cazadores y el 99.

    ¡Ha pasado el primer combate!

    Los fugitivos se reunen á su reserva formada por el cuerpo de Marina, y las columnas francesas se reorganizan y vuelven al asalto con doble furor y entusiasmo.

    Llegan hasta las troneras de nuestros cañones, sirviendoles de escala los cuerpos de los nuestros, y por segunda vez son rechazados por nuestras tropas…!

    Son las cuatro y treinta minutos de la tarde cuando el invasor intenta dar el tercer asalto desesperado para vindicar las dos anteriores derrotas que acababa de sufrir.

    Entónces, nuestros soldados, que ya habían tanteado al enemigo, se lanzan con asombro, fuera de sus parapetos, y cuerpo á cuerpo, sin ventaja de número, ni de posición luchan allí con los que se tenían por ser los primeros soldados del mundo y en un momento de reñido combate, hacen huir á aquellas tropas, terror de la vieja Europa, y una corta sección de nuestra caballería, los ha seguido, les ha roto sus cuadros, obligándoles á formar grupos de tres y cuatro, por lo que se vieron obligados á arrojar sus mochilas y retirarse espantados, á sus últimas posiciones.

    ¡Qué gloria para México y para las armas republicanas, que alcanzaron á la patria de los libres, tan renombrada victoria!

    El águila altiva del Anáhuac descendiendo de nuestras elevadas montañas, vino á coronar de laurel la frente de los invictos campeones del 5 de Mayo de 1862, y la historia escribió entonces con letras de oro sus nombres inmortales.

    ¡Que la gratitud nacional jamás olvide su deuda á los defensores de la patria!

    Ya no hay vencidos ni vencedores. Nuestra hermana la República francesa, uniéndose al júbilo con que celebramos este aniversario de la derrota de las fuerzas invasoras del odioso Napoleón el pequeño, reconoce la justicia de la causa republicana que defendieron nuestros soldados.

    Unidos ya con el vínculo de la fraternidad universal, podemos en este día glorioso levantar nuestra voz, para decir con todo el entusiasmo del corazón: ¡Viva la Francia republicana! ¡Viva México libre y soberano!
    Jesús F. de Escudero

    LISTA.

    De los Generales y Jefes, y nombres de los cuerpos que sostuvieron el combate en Loreto y Guadalupe.
       General en Jefe de la División del Ejército de Oriente, C. General de División IGNACIO ZARAGOZA.
       General en Jefe de la posición, C. General de Brigada, MIGUEL NEGRETE.
       Segundo en Jefe, y Jefe del punto de Loreto, C. General de Brigada José M. Rojo.
       Sexto de Línea. –Su Coronel, Ignacio L. Alatorre; Batallón de guarnición en Loreto.
       Batallón de Zacapoaxtla. –Al mando del Coronel Juan N. Mendez en la reserva.
       Segundo Batallón de Puebla. –Su Coronel, Andrade de Párraga. En el fuerte de Guadalupe.
       Tiradores de Morelia. –Su Coronel, Luis Cázares. En la reserva.
       Batallón Mixto de Querétaro. –Su Coronel, Arraita, de Guarnición en Guadalupe, y Jefe del mismo punto.
       Fijo de Morelia. –Teniente Coronel, N. Vega. En la reserva.
       Batallón Cazadores de Morelia. –Coronel, N. Anzuares. En la reserva.

    Columna que vino á reforzar el cerro á la hora del combate.
       Fijo de Veracruz. –Su Coronel, Miguel Sánchez.
       Primer Batallón de Toluca. –Su Coronel, Caamaño.
       Segundo Batallón de Toluca. –Su Coronel, Hipólito Ortiz.
       Jefe de la columna, General Felipe B. Berriozábal.
       Batallón Reforma de San Luis.-Su Coronel, Modesto Arriola. Llegó al decidirse el combate y acudió al asalto del cerro de Guadalupe.
       El General Feliciano Chavarría se presentó en lo más reñido del combate, y después el coronel Rafael Cravioto y el C. Ignacio Romero Vargas; habiendo asistido también solo y sin mando en el fuerte de Guadalupe, el General Gayosso.
       El Coronel Salas, Jefe de la pequeña escolta del C. Romero Vargas, perdió un brazo en el último ataque de los Zuavos.

    Un comentario final. Hace unos días, mi primo Jesús Corrales, a propósito del tema, se imaginaba, gozoso, la "sorpresa macabra que se llevó el entonces ejército más experimentado del mundo (el napoleónico) y la cara de incredulidad del general Lorencez, al sufrir el revés de la lucha cuerpo a cuerpo con los valientes ZACAPOAXTLAS (así con mayúsculas) de la Sierra Norte de Puebla. La destreza centenaria o tal vez milenaria que tenían dichos indígenas (que no indios) en el uso de esa arma blanca, ancha, larga y filosa, que es el machete, y dadas las circunstancias de una injusta y brutal agresión a sus tierras, cambiaron se uso, de herramienta de trabajo por el de arma a muerte para la legítima defensa de lo propio, lo que se volvió un factor determinante en los resultados de esa batalla […] sin dejar de citar lo básico y fundamental que fue la estrategia serena y puntual del general Zaragoza y la valentía y buen manejo de los generales Díaz y Cravioto, entre otros héroes”.
    La reflexión me hizo recordar la llamada “batalla de las piedras” donde, en junio de 1886, también en la Sierra Norte de Puebla, tras vencer a pedradas a un grupo de zuavos, Juan Galindo les decomisó las armas que tanto necesitaban los mexicanos.

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    Así se celebró en Hidalgo el 5 de mayo en 1892.
    Un gobernador hidalguense en la Batalla del 5 de Mayo I
    Un gobernador hidalguense en la Batalla del 5 de Mayo II
     

    4 de febrero de 2018

    Homenaje a los diputados constituyentes de 1917

    La ceremonia conmemorativa en homenaje a los diputados constituyentes de 1917 se realizó hoy, 4 de febrero, en el panteón civil de Dolores, en la Ciudad de México.


    En el presidium estuvieron Xóchitl Gálvez, jefa delegacional de Miguel Hidalgo; el general brigadier Guillermo Briseño Lobera, en representación del general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional; el arquitecto Raúl Delgado Lamas, director general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, de la Secretaría de Cultura; el doctor Carlos Enríquez Escallón, de la Asociación de Hijos de Diputados Constituyentes de 1917; Francisco Burgoa, en representación de la doctora Patricia Galeana, directora general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM); y Lidia Guerrero Rojano, presidenta de la Asociación de Hijos de Diputados Constituyentes de 1917.

    La ceremonia se inició con los honores a la bandera y el Himno Nacional.

    Posteriormente, los integrantes del presidium dieron un mensaje a los ahí reunidos, en su mayoría familiares y descendientes de los diputados constituyentes de 1917. En su oportunidad, se leyeron los nombres de los 218 diputados constituyentes. En el siguiente video, los nombres de los diputados hidalguenses: Alberto M. González, Alfonso Cravioto, Alfonso Mayorga, Antonio Guerrero, Crisóforo Aguirre, Ismael Pintado Sánchez, Leopoldo Ruiz, Matías Rodríguez, Rafael Vega Sánchez y Refugio Mercado.

    Después de un minuto de silencio, se colocó una ofrenda y la ceremonia concluyó con los honores a la bandera.

     Los esperamos en la próxima ceremonia, el 4 de febrero de 2019.

    30 de julio de 2016

    Fallecimiento de Francisco Cravioto, en 1891

    Después de diez años de buscar infructuosamente las fechas de nacimiento y muerte de Francisco Cravioto, la semana pasada, Víctor Gayol me envío el dato del fallecimiento. Como parte de su investigación sobre la zona de Tulancingo, encontró la siguiente acta de defunción, que generosamente nos comparte:
    Acta de defunción de Francisco Cravioto

    Transcripción
    En Tacubaya el día de hoy 21 veintiuno de agosto de 1891 mil ochocientos noventa y uno, ante mí Hermenegildo Ayala Juez del Estado Civil compareció el Ciudadano Licenciado Simón Anduaga mayor de edad casado, originario de Huichapan y vecino de Pachuca y accidentalmente en ésta, en la calle de Torres Torija número 276 doscientos setenta y seis y dijo: que en la expresada casa a las 12 doce de la noche y 10 diez minutos de la mañana de hoy falleció de “Enteritis crónica” su tio el Ciudadano General Francisco Cravioto de 59 cincuenta y nueve años de edad, soltero, natural de Huauchinango y vecino del mismo lugar hijo de los finados Señor Simón Cravioto y Señora Luz Moreno de Cravioto. Son testigos los Ciudadanos Joaquín Oropeza y Gabriel Oropeza mayores de edad, solteros, el 1º. primero abogado, el 2º. segundo estudiante originarios del citado Huauchinango y vecinos de México en la calle de la Cerbatana número 16 diez y seis. No les tocan las generales de la ley en la persona, que los presenta. Se expidió testimonio de esta acta para trasladar el cadáver a Huauchinango. Leída y ratificada esta acta la firmaron = H. Ayala = Simón Anduaga = Joaquín Oropeza = Gabriel Oropeza.


    A partir del texto anterior podemos saber que Francisco Cravioto nació en Huauchinango, Puebla, hacia 1832; que su madre se apellidaba Moreno, no Pacheco como lo consigna la mayoría de las fuentes; que murió de gastroenteritis el 21 de agosto de 1891 en la Ciudad de México, específicamente en la calle de Torres Torija número 276, pero su cadáver fue trasladado a Huauchinango para darle sepultura, por lo que la tarea ahora será ubicar su tumba.

    Una vez más reitero mi agradecimiento a Víctor Gayol por la valiosísima y tan buscada información.

    Notas relacionadas:
    Para más datos biográficos de Francisco Cravioto, consulta: Francisco Cravioto visto por Ireneo Paz
    Para ver el acta de defunción en Family Search haz clic aquí.

    21 de julio de 2016

    10 años del blog de Los Cravioto

    Me parece increíble, pero hoy, 21 de julio de 2016, se cumple una década desde que empecé a escribir esta bitácora de Los Cravioto.

    Diez años, más de 100 entradas, más de 100 mil visitantes... Cómo hubiera podido imaginar en 2006 todo lo que sucedería a partir de este espacio, todas las historias que escucharía, todos los encuentros, tanta gente que ha partido y tanta más que ha nacido, y toda la emoción en torno a una historia compartida.

    Este aniversario me pilla en medio de un viaje por los confines noroccidentales de los Estados Unidos, pero no puedo dejarlo pasar. Escribo aunque sean unas cuantas líneas para agradecer a todos los que han compartido sus historias y a todos los que han hecho posible este espacio al leerlo y seguirlo con interés.

    A todos ustedes, muchas gracias. Monica Cravioto Galindo.