5 de mayo de 2018

Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo

Para conmemorar el aniversario de la Batalla del 5 de Mayo, en la que participó Rafael Cravioto, entonces coronel, reproduzco una vívida crónica escrita por Jesús F. de Escudero, publicada el 5 de mayo de 1898, con motivo del 36 aniversario de la gesta militar, en La América Independiente, periódico semanal editado por José Agustín de Escudero en Ciudad Lerdo de Tejada, Durango.

El texto, que generosamente me envió la doctora Paulina del Moral, es rico en detalles dramáticos y coloridos, como el ánimo de la oficialidad mexicana en la víspera de la batalla; el silencio que hacía audible “el vuelo ligero de un mosquito”; la expectación ante un enemigo tan cercano que: “ya se percibe el corte de sus vestidos, ya se entrevén las facciones de los combatientes”; los gritos de guerra: “Vive L’Emperateur!”, “¡Viva México! ¡Viva la República!”; la lucha cuerpo a cuerpo y, sobre todo, el papel decisivo de los Zacapoaxtla.

Transcribo con la acentuación, las cursivas y las probables erratas del texto original.


AÑO 1. CIUDAD LERDO DE TEJADA, (Dgo.) Méx. -5 DE MAYO DE 1898. NÚM. 24.

LA AMÉRICA INDEPENDIENTE

PERIÓDICO SEMANAL DESTINADO A LA DEFENSA DE LOS INTERESES AMERICANOS

EDITADO POR JOSÉ AGUSTÍN DE ESCUDERO

¡5 de Mayo de 1862!

En este día grande y glorioso en que celebra México una de sus glorias nacionales, debemos tributar el homenaje de la gratitud á los esclarecidos campeones del Ejército de Oriente, que combatiendo al invasor, demostraron con arrojo y bizarría, su amor á la patria y a las instituciones demócratas y republicanas que nos rijen.

El hecho histórico de que hoy hacemos grata remembranza, solemnizando con entusiasmo, su trigésimo sexto aniversario, debe pasar incólume á la presente generación, tal como la presenciamos.

Era el 4 de Mayo de 1862. La ciudad Angelopolitana presentaba un aspecto indescriptible. Concluíanse a toda prisa las fortificaciones. La oficialidad se reunía para invitarse mutuamente á tomar un ligero alimento, juzgando, que tal vez, este sería el último que tomaban acompañados de sus camaradas; los encargos, las confidencias se sucedían, sabiendo todos que iban á combatir con un enemigo formidable, cuya reputación militar pregonaba la fama universal, y todos estaban resueltos á morir, cumpliendo con el sagrado deber del patriotismo.

Cuando el memorable día 5 DE MAYO se levantaba el Sol espléndido y radiante para ser testigo de un acontecimiento grande y fecundo en sus resultados, oyóse de improviso el toque de diana; las tropas mexicanas corren á sus puestos señalados, el parque se sitúa convenientemente en medio de aquel inmenso campamento y los soldados se proveen de él, con abundancia.

En medio de las filas de nuestros abnegados soldados y en la primera de éstos, se miran ya preparados cerca de doscientos hombres, casi desnudos y sentados en el suelo, cubiertos de sudor, con el fusil tendido por tierra, esperando estoicamente la hora del combate.

Sonaba en el vetusto reloj de la Catedral las diez y un cuarto de la mañana, cuando el vigía que se hallaba colocado en la torre de la misma Catedral, dió el toque de alarma, manifestando que el enemigo se ponía en movimiento.

El expectador que en aquellos momentos sin conocimiento de nuestros hombres y de nuestras cosas, hubiese contemplado la uniformidad y precisión con que eran ejecutados los movimientos de un ejército disciplinado y aguerrido, como lo era el de los invasores; y hubiese visto luego á los que iban á contener su ímpetu, entre los que se hallaban aquellos hombres que aún permanecían sentados; habría augurado desde luego una derrota segura.

Marcaba el reloj las once y veinte minutos. El fortín del cerro de Loreto ha disparado su primer cañonazo… Era la señal.

El enemigo avanza á paso de carga, y de momento en momento, se acerca; ya se percibe el corte de sus vestidos, ya se entrevén las facciones de los combatientes; el vuelo ligero de un mosquito, podía percibirse en todo el campo. Se escucha el punto agudo de una corneta… y á la voz de ¡fuego! responde el bramido de una pieza de artillería, que hace retemblar la montaña.

Esta primera bala enfiló la columna enemiga, que onduló como una serpiente, pero se rehízo, y siguió avanzando.

La artillería francesa hacía un fuego vivísimo y sin interrupción, el cual era contestado con igual ardor, por nuestra artillería.

El enemigo está a tiro… ya se escucha distintamente el grito ronco de ¡Vive L’Emperateur! al que contesta un eco inmenso con el de ¡Viva México! ¡Viva la República!

Ya casi era general el fuego en toda la línea. Una gran nube de polvo y humo ha cubierto por completo aquel cuadro del combate, y todavía aquellos hombres medio desnudos de que antes hemos hablado que eran los valientes hijos de Zacapoaxtla, permanecían sentados, diciéndose “¡todavía no!

Cuando su ojo certero acostumbrado á la caza del venado, les marcó una distancia conveniente, se levantaron en masa como impulsados por un resorte eléctrico; y echándose los fusiles á la cara, hicieron fuego.

Esta imprevista descarga hizo parar la columna del invasor. La mortandad crecía, y sin embargo, el enemigo avanzaba, siempre…

El combate era reñido y encarnizado entre mexicanos y franceses. La victoria parecía coronar ya á los segundos, cuando un esfuerzo supremo y desesperado de los bravos de Zacapoaxtla, rechaza y pone en completa fuga á la columna francesa, formada por zuavos, cazadores y el 99.

¡Ha pasado el primer combate!

Los fugitivos se reunen á su reserva formada por el cuerpo de Marina, y las columnas francesas se reorganizan y vuelven al asalto con doble furor y entusiasmo.

Llegan hasta las troneras de nuestros cañones, sirviendoles de escala los cuerpos de los nuestros, y por segunda vez son rechazados por nuestras tropas…!

Son las cuatro y treinta minutos de la tarde cuando el invasor intenta dar el tercer asalto desesperado para vindicar las dos anteriores derrotas que acababa de sufrir.

Entónces, nuestros soldados, que ya habían tanteado al enemigo, se lanzan con asombro, fuera de sus parapetos, y cuerpo á cuerpo, sin ventaja de número, ni de posición luchan allí con los que se tenían por ser los primeros soldados del mundo y en un momento de reñido combate, hacen huir á aquellas tropas, terror de la vieja Europa, y una corta sección de nuestra caballería, los ha seguido, les ha roto sus cuadros, obligándoles á formar grupos de tres y cuatro, por lo que se vieron obligados á arrojar sus mochilas y retirarse espantados, á sus últimas posiciones.

¡Qué gloria para México y para las armas republicanas, que alcanzaron á la patria de los libres, tan renombrada victoria!

El águila altiva del Anáhuac descendiendo de nuestras elevadas montañas, vino á coronar de laurel la frente de los invictos campeones del 5 de Mayo de 1862, y la historia escribió entonces con letras de oro sus nombres inmortales.

¡Que la gratitud nacional jamás olvide su deuda á los defensores de la patria!

Ya no hay vencidos ni vencedores. Nuestra hermana la República francesa, uniéndose al júbilo con que celebramos este aniversario de la derrota de las fuerzas invasoras del odioso Napoleón el pequeño, reconoce la justicia de la causa republicana que defendieron nuestros soldados.

Unidos ya con el vínculo de la fraternidad universal, podemos en este día glorioso levantar nuestra voz, para decir con todo el entusiasmo del corazón: ¡Viva la Francia republicana! ¡Viva México libre y soberano!
Jesús F. de Escudero

LISTA.

De los Generales y Jefes, y nombres de los cuerpos que sostuvieron el combate en Loreto y Guadalupe.
   General en Jefe de la División del Ejército de Oriente, C. General de División IGNACIO ZARAGOZA.
   General en Jefe de la posición, C. General de Brigada, MIGUEL NEGRETE.
   Segundo en Jefe, y Jefe del punto de Loreto, C. General de Brigada José M. Rojo.
   Sexto de Línea. –Su Coronel, Ignacio L. Alatorre; Batallón de guarnición en Loreto.
   Batallón de Zacapoaxtla. –Al mando del Coronel Juan N. Mendez en la reserva.
   Segundo Batallón de Puebla. –Su Coronel, Andrade de Párraga. En el fuerte de Guadalupe.
   Tiradores de Morelia. –Su Coronel, Luis Cázares. En la reserva.
   Batallón Mixto de Querétaro. –Su Coronel, Arraita, de Guarnición en Guadalupe, y Jefe del mismo punto.
   Fijo de Morelia. –Teniente Coronel, N. Vega. En la reserva.
   Batallón Cazadores de Morelia. –Coronel, N. Anzuares. En la reserva.

Columna que vino á reforzar el cerro á la hora del combate.
   Fijo de Veracruz. –Su Coronel, Miguel Sánchez.
   Primer Batallón de Toluca. –Su Coronel, Caamaño.
   Segundo Batallón de Toluca. –Su Coronel, Hipólito Ortiz.
   Jefe de la columna, General Felipe B. Berriozábal.
   Batallón Reforma de San Luis.-Su Coronel, Modesto Arriola. Llegó al decidirse el combate y acudió al asalto del cerro de Guadalupe.
   El General Feliciano Chavarría se presentó en lo más reñido del combate, y después el coronel Rafael Cravioto y el C. Ignacio Romero Vargas; habiendo asistido también solo y sin mando en el fuerte de Guadalupe, el General Gayosso.
   El Coronel Salas, Jefe de la pequeña escolta del C. Romero Vargas, perdió un brazo en el último ataque de los Zuavos.

Un comentario final. Hace unos días, mi primo Jesús Corrales, a propósito del tema, se imaginaba, gozoso, la "sorpresa macabra que se llevó el entonces ejército más experimentado del mundo (el napoleónico) y la cara de incredulidad del general Lorencez, al sufrir el revés de la lucha cuerpo a cuerpo con los valientes ZACAPOAXTLAS (así con mayúsculas) de la Sierra Norte de Puebla. La destreza centenaria o tal vez milenaria que tenían dichos indígenas (que no indios) en el uso de esa arma blanca, ancha, larga y filosa, que es el machete, y dadas las circunstancias de una injusta y brutal agresión a sus tierras, cambiaron se uso, de herramienta de trabajo por el de arma a muerte para la legítima defensa de lo propio, lo que se volvió un factor determinante en los resultados de esa batalla […] sin dejar de citar lo básico y fundamental que fue la estrategia serena y puntual del general Zaragoza y la valentía y buen manejo de los generales Díaz y Cravioto, entre otros héroes”.
La reflexión me hizo recordar la llamada “batalla de las piedras” donde, en junio de 1886, también en la Sierra Norte de Puebla, tras vencer a pedradas a un grupo de zuavos, Juan Galindo les decomisó las armas que tanto necesitaban los mexicanos.

Si te gustó esta información, entonces tal vez también te guste esto:
Así se celebró en Hidalgo el 5 de mayo en 1892.
Un gobernador hidalguense en la Batalla del 5 de Mayo I
Un gobernador hidalguense en la Batalla del 5 de Mayo II
 

4 de febrero de 2018

Homenaje a los diputados constituyentes de 1917

La ceremonia conmemorativa en homenaje a los diputados constituyentes de 1917 se realizó hoy, 4 de febrero, en el panteón civil de Dolores, en la Ciudad de México.


En el presidium estuvieron Xóchitl Gálvez, jefa delegacional de Miguel Hidalgo; el general brigadier Guillermo Briseño Lobera, en representación del general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional; el arquitecto Raúl Delgado Lamas, director general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, de la Secretaría de Cultura; el doctor Carlos Enríquez Escallón, de la Asociación de Hijos de Diputados Constituyentes de 1917; Francisco Burgoa, en representación de la doctora Patricia Galeana, directora general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM); y Lidia Guerrero Rojano, presidenta de la Asociación de Hijos de Diputados Constituyentes de 1917.

La ceremonia se inició con los honores a la bandera y el Himno Nacional.

Posteriormente, los integrantes del presidium dieron un mensaje a los ahí reunidos, en su mayoría familiares y descendientes de los diputados constituyentes de 1917. En su oportunidad, se leyeron los nombres de los 218 diputados constituyentes. En el siguiente video, los nombres de los diputados hidalguenses: Alberto M. González, Alfonso Cravioto, Alfonso Mayorga, Antonio Guerrero, Crisóforo Aguirre, Ismael Pintado Sánchez, Leopoldo Ruiz, Matías Rodríguez, Rafael Vega Sánchez y Refugio Mercado.

Después de un minuto de silencio, se colocó una ofrenda y la ceremonia concluyó con los honores a la bandera.

 Los esperamos en la próxima ceremonia, el 4 de febrero de 2019.

30 de julio de 2016

Fallecimiento de Francisco Cravioto, en 1891

Después de diez años de buscar infructuosamente las fechas de nacimiento y muerte de Francisco Cravioto, la semana pasada, Víctor Gayol me envío el dato del fallecimiento. Como parte de su investigación sobre la zona de Tulancingo, encontró la siguiente acta de defunción, que generosamente nos comparte:
Acta de defunción de Francisco Cravioto

Transcripción
En Tacubaya el día de hoy 21 veintiuno de agosto de 1891 mil ochocientos noventa y uno, ante mí Hermenegildo Ayala Juez del Estado Civil compareció el Ciudadano Licenciado Simón Anduaga mayor de edad casado, originario de Huichapan y vecino de Pachuca y accidentalmente en ésta, en la calle de Torres Torija número 276 doscientos setenta y seis y dijo: que en la expresada casa a las 12 doce de la noche y 10 diez minutos de la mañana de hoy falleció de “Enteritis crónica” su tio el Ciudadano General Francisco Cravioto de 59 cincuenta y nueve años de edad, soltero, natural de Huauchinango y vecino del mismo lugar hijo de los finados Señor Simón Cravioto y Señora Luz Moreno de Cravioto. Son testigos los Ciudadanos Joaquín Oropeza y Gabriel Oropeza mayores de edad, solteros, el 1º. primero abogado, el 2º. segundo estudiante originarios del citado Huauchinango y vecinos de México en la calle de la Cerbatana número 16 diez y seis. No les tocan las generales de la ley en la persona, que los presenta. Se expidió testimonio de esta acta para trasladar el cadáver a Huauchinango. Leída y ratificada esta acta la firmaron = H. Ayala = Simón Anduaga = Joaquín Oropeza = Gabriel Oropeza.


A partir del texto anterior podemos saber que Francisco Cravioto nació en Huauchinango, Puebla, hacia 1832; que su madre se apellidaba Moreno, no Pacheco como lo consigna la mayoría de las fuentes; que murió de gastroenteritis el 21 de agosto de 1891 en la Ciudad de México, específicamente en la calle de Torres Torija número 276, pero su cadáver fue trasladado a Huauchinango para darle sepultura, por lo que la tarea ahora será ubicar su tumba.

Una vez más reitero mi agradecimiento a Víctor Gayol por la valiosísima y tan buscada información.

Notas relacionadas:
Para más datos biográficos de Francisco Cravioto, consulta: Francisco Cravioto visto por Ireneo Paz
Para ver el acta de defunción en Family Search haz clic aquí.

21 de julio de 2016

10 años del blog de Los Cravioto

Me parece increíble, pero hoy, 21 de julio de 2016, se cumple una década desde que empecé a escribir esta bitácora de Los Cravioto.

Diez años, más de 100 entradas, más de 100 mil visitantes... Cómo hubiera podido imaginar en 2006 todo lo que sucedería a partir de este espacio, todas las historias que escucharía, todos los encuentros, tanta gente que ha partido y tanta más que ha nacido, y toda la emoción en torno a una historia compartida.

Este aniversario me pilla en medio de un viaje por los confines noroccidentales de los Estados Unidos, pero no puedo dejarlo pasar. Escribo aunque sean unas cuantas líneas para agradecer a todos los que han compartido sus historias y a todos los que han hecho posible este espacio al leerlo y seguirlo con interés.

A todos ustedes, muchas gracias. Monica Cravioto Galindo.

12 de julio de 2016

Presea Alfonso Cravioto Mejorada 2016.


El exmagistrado del Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo Lucas González López fue galardonado con la presea Alfonso Cravioto Mejorada, por su trayectoria como litigante, como parte de los festejos del Día del Abogado.

La Presea Alfonso Cravioto Mejorada fue creada en 1996 por acuerdo del entonces gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, para reconocer la trayectoria de los abogados con 50 o más años de ejercicio profesional. La otorga el gobierno del Estado a partir de las propuestas que recibe de los colegios y barras.

Desde su creación, esta presea se ha entregado a los profesionales del derecho más destacados aunque, por razones obvias, la temporalidad requerida ha sido disminuida.

Recipiendarios de la presea Alfonso Cravioto Mejorada en orden cronológico:

  • Domingo Franco Sánchez

  • Carlos Raúl Guadarrama Márquez

  • Jesús Ángeles Contreras

  • Alejandro Straffon Arteaga

  • Oscar Martínez Mendoza

  • Carlos Borja Meza

  • Rubén Ríos Rodríguez

  • Conrado Carpizo Zúñiga

  • César Vieyra Salgado

  • Carlos Zamora López

  • Esthela Rojas de Soto

  • José de Jesús Corrales González

  • Tufic Habib Karam

  • Víctor Soni Piña

  • Arturo Reyes Monterrubio

  • Juan Salomón Jorge Uribe

  • Francisco Ramírez González (2015)

  • Lucas González López (2016)
  • 21 de abril de 2016

    Craviotos en el Congreso Constituyente de 1916-1917


    No fue uno, fueron dos los Cravioto participantes en el Congreso Constituyente de 1916-1917.
    Ampliamente conocida y documentada es la participación de Alfonso Cravioto en el Congreso Constituyente de 1916-1917, como diputado propietario por el 7º. Distrito de Hidalgo (Pachuca), pero poco se sabe que Francisco Cravioto Gallardo participó por el 5º. Distrito del D.F. (Ciudad de México), como suplente de Félix Fulgencio Palavicini.
    Alfonso y Francisco eran primos hermanos. El primero, hijo del general Rafael Cravioto Pacheco y la señora Laura Mejorada; el segundo, hijo del coronel Simón Cravioto Pacheco y la señora Beatriz Gallardo.
    Antes de su participación en el Congreso Constituyente, Alfonso había sido diputado a la XXVI Legislatura y volvería a serlo en la XXVII Legislatura. En cuanto a Francisco, fue diputado a la XXVIII Legislatura (1918-1929).

    Notas relacionadas:
    Discurso de Alfonso Cravioto pronunciado el 21 de noviembre de 1916.
    Diputados hidalguenses en el Congreso Constituyente de 1916-1917.

    2 de noviembre de 2015

    Simón Cravioto, una semblanza.

    La Patria Ilustrada, revista de Ireneo Paz, publicó en marzo de 1884 una semblanza del entonces gobernador del Estado de Hidalgo, coronel Simón Cravioto.

    Don Simón fue gobernador constitucional del estado de Hidalgo del primero de abril de 1881 al 31 de marzo de 1885, cargo que asumió a los 36 años de edad. Murió en la Ciudad de México el 3 de mayo de 1906 y está sepultado en el panteón de Huauchinango, a un costado del mausoleo del general Rafael Cravioto.

    Reproduzco a continuación la semblanza citada respetando la acentuación y ortografía del documento original.

    Entre los hombres de actualidad, debe ser colocado el Sr. D. Simón Cravioto, Gobernador constitucional del Estado de Hidalgo, cuya persona ha sabido elevarse por sí sola hasta la altura que ha llegado, y en donde se está haciendo distinguir por las brillantes facultades que posee para ser, como lo es, un gobernante modelo.

    No queriendo prodigarle elogios que aunque merecidos pudieran ser tachados de parcialidad, vamos á concretarnos á escribir solamente los apuntes biográficos del Sr. Cravioto, que bien modesto como siempre ha sido, se mortificaría juzgando exajeradas [sic] nuestras apreciaciones que tuviesen la tendencia única de tributarle un homenaje de consideración.


    En la población de Huauchinango, Distrito del Estado de Puebla, nació el Sr. D. Simón Cravioto, el año de 1845; siendo hijo legítimo del Sr. D. Simón Cravioto, natural de Génova y de la Sra. Luz Pacheco y Moreno. En el año de 55, es decir á los diez años de edad, comenzó su educación primaria en uno de los establecimientos municipales del mismo Huauchinango, distinguiéndose por sus naturales dotes y por su dedicación al estudio, con lo que llegó a conquistarse el singular cariño que le prodigaron sus directores.

    En el año de 60 y en un colegio de la ciudad de Zacatlán, dió principio á sus estudios en el ramo secundario, y cuyos estudios emprendió con ardoroso empeño, puesto que tenía decidida inclinación á formar una carrera profesional, que sin duda habría hecho, si la mano que dirije [sic] los destinos del hombre, no lo hubiera apartado de ese sendero; pero sucedió, por desgracia, que la intervención francesa invadiera nuestro territorio, y el Sr. D. Simón Cravioto, padre, se puso en armas para defender la autonomía de México, habiendo llevado consigo á sus hijos mayores y dejando á D. Simón, hermano menor de estos encargado de los intereses de la familia, que no podían quedar abandonados.

    El Sr. Cravioto, padre, concurrió con sus expresados hijos mayores, á todas las campañas que se libraron en contra del ejercito invasor, comenzando con la jornada gloriosa del 5 de Mayo, que tuvo verificativo en Puebla de Zaragoza, hasta la rendicion de la plaza de aquella ciudad, en la que ese ejército hizo prisionera á la guarnición que la cubría, y de cuya captura escaparon muy pocos jefes, entre los que se encontraron los Sres. Cravioto y el General D. Miguel Negrete, quien marchó á Huauchinango á reorganizar su División, para continuar combatiendo á la intervencion francesa y al gobierno del llamado Imperio, y en cuyas fuerzas se incorporó el Sr. D. Simón Cravioto, hijo, presentándose voluntariamente como soldado raso, habiéndose hecho distinguir desde el primer instante y logrando ascender por rigorosa escala hasta el grado de Coronel de guardia nacional, en cuya época prestó eminentes servicios y se hizo conocer por su valor y denuedo en el combate.

    Retirada de México la intervención francesa, volvió el Sr. Cravioto al seno de su familia; pero conociéndose ya sus relevantes méritos como patricio y buen ciudadano, lo eligieron el año de 70, Diputado á la Legislatura de Puebla, cargo que desempeñó con tanto acierto, que le valió su relección y cuyo periodo, en ejercicio de sus funciones como tal Diputado, duró hasta el 74, en que le dieron sus votos los electores del mismo Distrito de Huauchinango para senador á la propia asamblea legislativa del mismo Estado de Puebla.

    En el año de 1876, se inició la revolucion redentora de Tuxtepec, y estando de acuerdo el Sr. Cravioto con ese plan, se afilió á sus banderas, organizando una fuerza en el propio Distrito de Huauchinango, para engrosar á las que ya levantaba también, su hermano el Gral. D. Rafael, y con las que se dispuso desde un principio á sostener el indicado plan revolucionario, que tendió á desentralizar [sic] la administración del Sr. Lerdo de Tejada; pero haciéndose importantes los servicios de D. Simón, en el expresado Distrito de Huauchinango, se le nombró Comandante Militar de ese punto, puesto que desempeñó hasta el triunfo de esa revolución que redimiera á la República.

    Consolidado el Gobierno que emanara de ese movimiento revolucionario, vino el Sr. D. Simón á prestar sus servicios en el ramo hacendario, en el Estado de Hidalgo, no obstante haber sido electo Senador para las Cámaras colegisladoras de la Unión, á las que pidió permiso para el desempeño de la comisión que se le confiara en el referido Estado, licencia que le fué concedida, llamándose al suplente, Sr. Gral. D. Pedro Hinojosa, y cuyos servicios, en el expresado ramo de hacienda, siguió prestando con el mayor éxito, hasta el año de 1880 en que el pueblo de aquel Estado le dio con sus votos la investidura de gobernador constitucional para el cuatrienio que concluye el mes de Marzo de 1885.

    En la época de ese periodo administrativo, el Sr. D. Simón Cravioto, ha puesto en relieve las buenas dotes que posee como gobernante, pues todos los ramos que constituyen á aquella administración, han logrado, bajo la influencia moralizadora y las tendencias progresistas de ese mandatario, el más perfecto desarrollo, razon por la que el Estado de Hidalgo, ocupa ya la categoría que le corresponde entre las demas entidades federativas que forman la República.

    Información relacionada:
    Miguel Simon Cravioto Pacheco, fe de bautismo
    Simón Cravioto y la colonia Portales.

    16 de febrero de 2015

    Agustín Torres Cravioto

    Agustín Torres Cravioto (1892-1945) fue un médico eminente que dirigió el Hospital Civil de Pachuca y el Instituto Científico y Literario del Estado de Hidalgo. Podemos verlo en el extremo derecho de esta imagen (enviada por su bisnieta Leonora González Torres). A su lado está María Bouchan Vélez, quien era maestra y fue novia de Agustín cuando él era estudiante de medicina.

    En orden de izquierda a derecha, la tercera es María Bouchan Vélez y el cuarto, Agustín Torres Cravioto
    Imagen cortesía de Leonora González Torres

    Leonora nos informa que María y Agustín tuvieron una hija, María Elena Torres Bouchan, aunque nunca se casaron. María Bouchan se mudó a otra ciudad y Agustín Torres Cravioto contrajo matrimonio.

    Respecto al gusto de Agustín por la poesía, Leonora explica que lo adquirió de su madre, Leonor Cravioto Salas; una mujer culta, que se movía en los círculos intelectuales y escribía poesía. Parte de su obra fue publicada en un libro titulado La lira poblana.

    Agustín Torres Cravioto fue hijo de Leonor Cravioto Salas y Alberto Torres, y nieto del coronel Agustín Cravioto Pacheco (o Moreno) y la señora María Felícitas Salas.