11 de diciembre de 2011

Rafael Cravioto Muñoz, Medalla Miguel Hidalgo y Costilla 2011

Rafael Cravioto Muñoz (1915-2006) fue elegido por el Congreso del estado de Hidalgo para recibir la medalla Miguel Hidalgo y Costilla, correspondiente a 2011, distinción que reconoce post mortem a “los hidalguenses cuya obra y aportaciones en las diversas áreas del conocimiento humano o el arte, redunden en beneficio de la entidad o hayan coadyuvado al desarrollo de la misma”.



Nacido en Pachuca, Hidalgo, en diciembre de 1915, Rafael Cravioto Muñoz fue alumno y catedrático del Instituto Científico Literario y de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Profesor normalista, maestro en Ciencias de la Educación por la Escuela Normal Superior, fue también director de la escuela normal Benito Juárez (1964). Durante 26 años dirigió El Sol de Hidalgo (1949-1975). Fue miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía. En 1970 fue electo presidente municipal de su ciudad natal y en 1973, diputado al H. Congreso de la Unión.

En el prólogo a Memorias de un adolescente (1986), libro de Cravioto publicado por la  UAEH, Juan Manuel Menes Llaguno, actual titular de la Secretaría de Contraloría y cronista de Hidalgo, relata que Cravioto realizó sus primeros estudios "en una verdadera peregrinación por la República debido a que su padre, militar revolucionario, cambiaba constantemente de vecindad en razón de sus actividades en el ejército. Es en el Colegio Cudrén de Pachuca -dirigido por el inolvidable maestro don Daniel Rodríguez-, donde concluye, en 1926, su educación primaria. Debido a su corta edad y a la rigidez de los estatutos del viejo Instituto Científico Literario, no pudo ingresar de inmediato a ese plantel, y hubo, entre tanto, de trasladarse con su progenitor a la hacienda del Zoquital, en donde radicó por espacio de un año hasta cumplir la edad requeridad para su ingreso al Insti, del cual tuvo que retirarse, sin concluir sus estudios debido a la precaria situación económica de sus padres (Rafael Cravioto Galindo y Carmen Muñoz Macías).

Afirma el cronista de Hidalgo: "Desde temprana edad, dice la nota biográfica que aparece en una antología de la Colmena Lírica -publicada en 1961- sin más armas que su vocación, se inició en el magisterio, en Actopan, cuando corría el año de 1935. Hizo un curso de capacitación pedagógica en Zacualtipán, en las memorables misiones culturales y obtuvo su primer diploma de maestro rural en 1936. A partir de entonces se inició un nuevo peregrinar, ahora por diferentes comunidades del Estado. Aprovechando los tiempos libres, se matriculó en la Escuela Normal Benito Juárez, de Pachuca, y obtuvo el título de profesor de educación primaria, en 1946. Un año más tarde ingresa a la Escuela Normal Superior, y en ella alcanza, en 1950, el grado de maestro en Ciencias de la Educación".

De acuerdo con datos de la Comisión para la entrega de la Medalla Miguel Hidalgo y Costilla, Cravioto cultivó la poesía desde muy joven y formó parte del Club Mesa y Sobremesa, que fundaran en Pachuca el general Francisco L. Urquizo y el profesor José Ibarra Olivares. En 1938 publicó sus primeros versos, incluidos en la Antología de poetas hidalguenses de Rafael Vega Sánchez y en 1953, el libro Memorias de un adolescente . Como periodista colaboró durante 11 años en el semanario La Voz de Pachuca, dirigido por Ricardo Gayoso, aunque lo hizo también para los diarios La Renovación de Jesús Castañeda y El Observador de Adrián Guerrero Díaz. "En 1949, al fundarse el periódico El Sol de Hidalgo, laboró primeramente como corrector y cabeceador y después como columnista, el éxito de su notas fue tal que al siguiente año es nombrado director, cargo en el que permaneció por espacio de 26 años".

De 1965 a 1967, informa Menes Llaguno, Cravioto Muñoz se desempeñó como director de la Escuela Normal del Estado, cargo al que renunció por el aumento de trabajo en el periódico que dirigía. Y continúa: "Electo como presidente municipal de Pachuca para el periodo 1970-1972, se vio en la necesidad de abandonar sus cátedras en la Universidad, en la escuela Normal y en el Tecnológico, pero continuó simultáneamente al frente de El Sol de Hidalgo. Al finalizar su gestión como presidente municipal es propuesto como candidato a diputado federal" a la XLIX Legislatura, curul que ocupa de 1973 a 1976.

De acuerdo con datos de Raúl Arroyo, Rafael Cravioto fue "grado 33 de la masonería, fue Gran Maestro de la Logia; también presidió el Club de Leones de Pachuca. Luego de ser considerado prospecto para gobernador, tras la desaparición de poderes en 1975, se retiró de toda actividad pública encerrado "a piedra y libros", en su vasta biblioteca. Hacia fines de los 80 se reincorporó a la vida universitaria para ocupar los cargos de coordinador de Extensión y asesor de la Rectoría". En 1986, la UAEH editó el libro Memorias de un adolescente / Crónicas y poemas.

Dos matrimonios tuvo en su vida, recuerda Raúl Arroyo: "uno con Magdalena Melo Santander, nacida en San Felipe Orizatlán; otro con Ignacia Lima Valenzuela, pachuqueña, a quien sobrevivió algunos años. De su paso por el Ayuntamiento quedó la instalación de la Presidencia Municipal en el antiguo palacio de gobierno en la Plaza de la Constitución; la cubierta del Río de las Avenidas para hacer un pasaje peatonal entre las calles de Ocampo y Julián Villagrán; y la construcción del puente sobre el mismo río para unir las colonias Real de Minas y Periodistas".


Rafael Cravioto Muñoz murió en Pachuca, Hidalgo, en diciembre de 2006. En su sesión de 6 de diciembre de 2011, el Congreso de Hidalgo lo recordó como un hidalguense que “por su conocimiento, su sensibilidad, sus aportaciones, permitió que cientos de jóvenes alcanzaran a descollar en diversos aspectos de la vida de esta entidad”.

Los otros candidatos a la Medalla

Los diputados integrantes de la Comisión Especial que se encarga de estudiar las propuestas de candidatos a recibir la Medalla Don Miguel Hidalgo y Costilla, presidida por Julio César Estrada Basurto, plantearon en el documento que se trató de una decisión difícil, pues las otras propuestas también eran factibles, por lo que hicieron un reconocimiento a los otros dos candidatos: Genaro Guzmán Mayer e Ignacio Rodríguez Galván.

Hijo de campesinos, Rodríguez Galván es considerado el primer escritor romántico mexicano. Nació en Tizayuca, Hidalgo, 1816, y murió en La Habana, Cuba, en 1842. Fue narrador, poeta, dramaturgo, periodista y político. Además de miembro de la Academia de San Juan de Letrán, fundó el periódico Año Nuevo y se desempeñó como redactor de la sección literaria del Diario del Gobierno.

Por su parte, el escritor y poeta Genaro Guzmán Mayer, nació el 15 de mayo de 1909 en Actopan, Hidalgo, y murió el 7 de mayo de 1974. Fue autor de la novela Pasiones sangrientas y de comedias como La única mujer, Por la herida, Vetas y Bufón. Una importante avenida de Pachuca lleva su nombre.

La Medalla Don Miguel Hidalgo y Costilla se creó por decreto en Sesión Ordinaria del 8 de mayo de 2003. Desde entonces se han hecho acreedores a esta distinción personajes como el escritor y periodista Ricardo Garibay (Tulancingo, 1923 – Cuernavaca, 1999) y el artista plástico Byron Gálvez Avilés (Mixquiahuala, 1941 – Ciudad de México, 2009), autor del gran mosaico de cerámica de la ciudad de Pachuca, entre otros distinguidos hidalguenses.

Notas relacionadas:

Milenio Diario
http://impreso.milenio.com/node/9075168

New Hidalgo Agencia de Noticias
http://www.newshidalgo.com.mx/politica/35-politica/9233-familiares-de-rafael-cravioto-munoz-recibiran-la-medalla-don-miguel-hidalgo-y-costilla.html

El Independiente de Hidalgo
http://www.elindependientedehidalgo.com.mx/index.php/politica-y-sociedad/36-politica/47434-20111206-p2-n2

Primos y alcaldes Cravioto
http://cravioto.blogspot.com/search/label/Rafael%20Cravioto%20Mu%C3%B1oz

6 de noviembre de 2011

Don Sandalio Mejía o la pasión convertida en letras

Parte de lo que sabemos acerca de nuestra familia se lo debemos a los historiadores de Huauchinango y Pachuca, hombres que sin haber estudiado Historia, pero con una gran pasión por el conocimiento, recabaron datos, analizaron documentos, hicieron entrevistas y escribieron libros.
Personalmente, he revisado innumerables tesis de posgrado que retoman al pie de la letra los datos que don Sandalio Mejía Castelán proporciona en Huauchinango histórico sin jamás darle el crédito; es decir, lo plagian, suponiendo que por tratarse de un historiador local será desconocido para los sinodales de la capital.
Es por ello que quiero hacer un espacio en esta bitácora para rendir un tributo mínimo a estos hombres. Y empiezo con dos textos escritos por Mario Alberto Mejía en memoria de su abuelo, don Sandalio Mejía Castelán.

Don Sandalio Mejía o la pasión convertida en letras
A la memoria de mi madre
A la presencia de mi padre
Mario Alberto Mejía


Cuando don Sandalio Mejía Castelán nació (2 de diciembre de 1891), en Huauchinango no había luz eléctrica ni agua potable. Además, las calles no conocían el pavimento, y las mulas y los caballos transitaban por las calles sin autos.

Él no lo sabía, pero con sus escasos estudios de primaria -cursó hasta el segundo año- se convertiría, al paso de los años, en un intelectual disciplinado y fervoroso, dueño de un horario estricto en el que cabían la lectura minuciosa de los archivos religiosos y laicos, y la escritura templada de la historia regional.

Pero don Sandalio también se daba tiempo para dos cosas: enterarse de los últimos sucesos mundiales a través de su viejo radio de onda corta y tocar en su vieja armónica una de sus piezas favoritas: La Norteña, siempre en honor de quien sería su esposa: doña Aurorita Huerta de Mejía.

Hijo de don Antonio Mejía Vera y de doña Julita Castelán Ibarra, el niño Sandalio interrumpió sus estudios y se puso a trabajar desde muy temprano. Es decir: apenas si conoció la o por lo redondo.
Uno de sus méritos fue haberle dado la carrera de medicina a su hermano Enrique, quien con los años llegó a ser secretario de Salud del gobierno de Puebla.

Un hecho curioso narrado varias veces por él iluminó su infancia: cuando era muy joven le tocó las piernas a María Conesa, la célebre Gatita Blanca. Ante eso, la intérprete de Antolín tomó su fuete (iba a caballo en una especie de desfile de actores, cantantes y vicetiples), pero se contuvo al ver que su osado profanador era casi un niño. Ella se acomodó la falda y siguió su marcha. A él se le iluminó el rostro.

El joven Mejía fumaba cigarros Alas sin filtro. El baile era una de sus debilidades. También el pulquito de los sábados para acompañar su chile con huevo y los tamales de india. Por correspondencia se graduó como contador privado y eso lo llevó a trabaja en la Recaudación de Rentas y en los negocios de don Abelardo Vite.

Elegante como pocos, usaba traje casi todos los días. Y cuando podía se metía en un traje blanco, blanquísimo, y en su corbata de moño. No podía faltar en esa imagen idílica un sombrero de la prestigiada casa Tardán. Para adquirirlos, viajaba a la ciudad de México, llegaba a los bajos del Hotel de Cortés (frente a Palacio Nacional) y se metía a la tienda de sombreros.

A ese México (hoy en ruinas) iba también a comprar libros. Para ello se hospedaba en el Hotel León (en la calle de Brasil), comía en el café La Blanca y no se perdía las noticias a través del diario Excélsior. En uno de esos viajes fue al Museo de Antropología y descubrió el jeroglífico de Huauchinango. Generoso como era, lo donó al ayuntamiento presidido por don Adán Sánchez Montes.

Don Sandalio se casó con Aurorita y tuvieron ocho hijos. Fue un hombre feliz hasta que tres embolias lo postraron en la cama. Ella, por su parte, fue una esposa amorosa y comprensiva, como tienen que ser las esposas de los intelectuales. Nunca, jamás se les oyó discutir. Al contrario: vivieron su matrimonio con conciencia y paciencia. Don Sandalio era lo que se dice madrugador. A las 5 y media de la mañana se levantaba y tras bañarse se ponía a caminar por el añoso corredor de la calle Morelos, donde construyó una enorme casa poblada de triunfos y los inevitables fracasos. A las 7 de la mañana se sentaba a desayunar con toda la familia. Luego se iba a trabajar a la Recaudación. Regresaba a comer a la una de la tarde. Entonces platicaba con sus hijos. Uno por uno tenían que contarle cómo les había ido en la escuela.

Y ay de aquel que dijera que no había hecho nada, pues don Sandalio le decía que se levantara de la mesa y se quedara sin comer. Era un decir, pues, amorosa como era, Aurorita les llevaba a escondidas su comida.

A las 3 de la tarde, don Sandalio volvía a la oficina, de la que salía a las 6 o a las 7. Entonces se metía en su estudio a leer y a escribir. Horas enteras duraba esa operación.

Y no dejaba que nadie lo interrumpiera. Concentrado en su Remington antigua, preparaba, poco a poco, lo que sería su obra fundamental: la historia de su pueblo. Rodeado de sus libros (tenía cinco mil volúmenes), metido en documentos y papeles, fue haciendo la historia de Huauchinango y la región. Todo le interesaba: todo lo investigaba. Charlaba con ancianos, se metía en los archivos municipales, extraía datos curiosos. Juntaba, pues, las piezas de la trama.

Y esa tarea le llevó años enteros. Años de luces y sombras. Años de privaciones y pasiones. Años de ciencia y paciencia.

Esa disciplina también le forjó un carácter. Y más: le ganó el respeto de los suyos. Su buena fama pública lo acercó a gente brillante. Dos nombres: don Alfonso Cravioto el creador de la revista Savia Moderna y el profesor Roberto Quirós Martínez. El primero fue quien lo recomendó con éxito en la Academia Nacional de Historia y Geografía, de la que fue miembro destacado. El segundo, en tanto, lo acompañó por años en su aventura intelectual.

Fueron días de asombro y debates. Días de disciplina y entereza. No podía ser de otra manera. Y es que don Sandalio había sido tocado por el conocimiento.

Lector agudo, se volvió un solitario. ¿La razón? Con pocos, poquísimos, podía hablar de historia y literatura. No obstante, jamás perdió su buen humor y acompañado de su familia entera se iba los domingos a sus célebres días de campo. En el camino comía gorditas, tocaba la armónica y jugaba con sus hijos.

En lo político, don Sandalio fue también un solitario. Enemigo de los mentirosos y los corruptos, perseguía el sueño de la razón. Eso lo llevó a equivocarse en ocasiones (ya se sabe: los sueños de la razón engendran monstruos). Más por idealismo que por otra cosa se afilió al Partido Fascista Mexicano. Como Ezra Pound, el poeta estadounidense que iluminó las letras en los años veinte, creyó en ideales extravagantes. Seguramente cuando vio el horror de la guerra, descreyó de ellos.

Una anécdota lo pinta de pies a cabeza: en el marco de unas elecciones, don Sandalio tomó una boleta y dijo para sí: "yo voto por mí porque soy el más honesto". Irritados por su razonamiento, don Alberto Jiménez Valderrábano y don Agustín Gil le pidieron al recaudador de rentas que lo corriera. Para entonces, don Sandalio estaba por jubilarse. Gracias al licenciado Armando Romano, su amigo, la jubilación se impuso al despido fulminante.

Antes de que eso ocurriera, don Sandalio llegaba los sábados a su casa cargado de las monedas que cobraba en el tianguis. Sus hijos le ayudaban a lavarlas. Limpias ya, las entregaba a la Recaudación.

A sus muchas habilidades sumó el gusto por la música. Y, además de la armónica, tocaba la mandolina y la flauta. Ya adulto, aprendió náhuatl y fue articulista de varios diarios: Excélsior (entre 1923 y 1957), El Universal (entre 1931 y 1935), El Sol de Puebla (1958), el Occidente de Guadalajara (1932), La Opinión de Los Ángeles, El Dictamen de Veracruz y La Voz de la Sierra.

Justo cuando estaba escribiendo Huauchinango Histórico, una embolia lo sorprendió y lo mandó al hospital. Estaba comiendo cuando eso ocurrió. Disciplinado como era, logró recuperarse haciendo sentadillas en el corredor de su casa. Cuando la segunda embolia llegó a su vida, tuvo miedo de fallecer. Entonces dijo: "Si muero pongan el libro que estoy escribiendo en el féretro". Pero eso no ocurrió, pues una vez más logró recuperarse y concluyó sus dos tomos.

Tras la publicación de su obra en la editorial Cajica, de Puebla, la celebridad llegó a su vida. De todas partes del país llegaban a verlo todo tipo de estudiosos. Él ya no lo supo, pero con el tiempo decenas de tesis universitarias se han inspirado en su obra.

Tras sufrir una tercera embolia, don Sandalio perdió una buena parte de sus movimientos. Y es que su cuerpo dejó de responderle al cien por ciento. Incluso su voz se hizo lejana, ausente a veces. Con todo en contra, lograba levantarse en ocasiones y con ayuda del bastón recorría, como antes, el añoso corredor.

El 31 de enero de 1973 falleció en la ciudad de Poza Rica, Veracruz, a donde había llegado víctima de una bronconeumonía. Tenía entonces 81 años de edad.

Tres décadas y media después seguimos hablando del hombre y su obra.

En otras palabras: seguimos recorriendo el añoso corredor de don Sandalio.

Puebla, Puebla, 26 de noviembre de 2008.


Retrato de mi abuelo con bastón
Mario Alberto Mejía


Veo una foto de mi abuelo. Me está cargando en brazos. Mis primos posan para el fotógrafo sentados afuera de su casona de la calle Morelos. Él sonríe. Se ve fuerte. Yo tengo unos meses de nacido. Mis primos observan atónitos la cámara de fotos. Unos sonríen. Otros se ven extremadamente serios. Yo me solazo en los brazos de mi abuelo.

Veo otra foto: mi madre, guapísima, de negro (acaba de morir mi abuelo Ofir), me carga mientras mi abuelo Sandalio me hace gracias. En otra más está mi tía Coquis también guapísima, también de luto, afuera de la casa de Morelos.

¿Cuándo conocí a don Sandalio? Seguramente en esa fecha (1956), aunque el primer recuerdo que tengo de él es cuando a los 11 años le llevé un periodiquito que hacía en la ciudad de México: El Pájaro Madrugador. Cuatro páginas apenas. Papel bond amarillo. Letras de Olivetti o Remington. Apuntes sobre la navidad y una entrevista con un ex boxeador: Jorge Ceja.

Mi abuelo, metido en su tercera embolia, me abrazó largamente y balbuceó algunas palabras que mi abuelita Aurorita tradujo con fidelidad: "Dice que está muy orgulloso de ti". Voltee a verlo y me di cuenta de que estaba llorando. Me acerqué a la mejilla y lo llené de besos. Su barba rala, canosa, me picaba, pero la felicidad era mayor que todo.

También recuerdo a mi abuelo caminando por el corredor de su casa con el bastón en la mano y un gesto de reflexión.

Así lo veo cada vez que alguien habla de él. Caminando, lentamente, pero caminando siempre.

24 de octubre de 2011

182 Aniversario del natalicio del general Rafael Cravioto

En el 182 aniversario del natalacio del general Rafael Cravioto, el ingeniero Jesús Rodríguez Dávalos (jrdavalos1@hotmail.com), elaboró la siguiente nota para la bitácora de Los Cravioto.

Hoy, 24 de octubre, conmemoramos el 182 aniversario del natalicio del señor general Rafael Cravioto Pacheco.
Los ilustres cronistas don Sandalio Mejía Castelán y don Tomás Martínez Barragán, nos transmiten mediante sus respectivos libros que Rafael Cravioto nació el 24 de octubre de 1829, aquí, en Huauchinango, Puebla, y fue hijo del genovés don Simón Cravioto Bardorena y de la señora María de la Luz Pacheco, mexicana.

Durante la Guerra de Intervención Norteamericana, se organizó en Huauchinango el 11º Batallón del Estado de Puebla, que comandaba el coronel Miguel Andrade, quién otorgó el nombramiento de capitán de la Compañía de Cazadores al joven Rafael Cravioto Pacheco, entonces de 20 años de edad. En la misma compañía se encontraba integrado el sargento Miguel Negrete, que pasado el tiempo llegaría a ministro de Guerra de la República, y hoy sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Secundó el Plan de Ayutla, que logró el derrocamiento de Antonio López de Santa Ana, por lo que el presidente Ignacio Comonfort confirió a Rafael Cravioto el grado de comandante de batallón.

Rafael Cravioto siempre militó en el Partido Liberal, por lo que cuando Comonfort traicionó los ideales liberales, se opuso a éste, derrotando en Necaxa a los coroneles Daza, Argüelles y Ricoy, leales a Comonfort, y en reconocimiento a sus acciones, el general Alatriste le otorgò el grado de teniente coronel.

Durante la Guerra de Reforma, ubicándose el gobierno de la República en Veracruz, el presidente, licenciado Benito Juárez, nombró coronel a Rafael Cravioto.

Asistió a la Batalla de las Cumbres de Acultzingo, contra Miguel Miramón.

Nuestro homenajeado participó en la batalla de Calpulalpan, que dio fin a la Guerra de Reforma, entonces fue nombrado jefe político y comandante militar de los distritos de Zacatlán y Huauchinango.

Participó en la gloriosa Batalla del 5 de Mayo de 1862, auxiliando al general Miguel Negrete, que fue uno de los principales líderes de la Batalla.

Cabe mencionar que en las guerras que ha sufrido nuestra nación, también ha habido víctimas que el paso del tiempo se ha encargado de olvidar, como los mil 42 soldados, 475 compañeras de éstos y treinta y tantas vendedoras de alimentos que perecieron en Chalchicomula, estado de Puebla, el 6 de marzo de 1862, por la explosión de 460 quintales de pólvora, 20 mil 700 kilos de pólvora, cuando se aprestaban a combatir a los ejércitos intervencionistas.

Durante la Intervención Francesa el general Miguel Negrete, que fue nombrado gobernador y comandante militar de los estados de Puebla y Tlaxcala, se presentò en Huauchinango, organizando una División de cuatro mil hombres, confiriéndole a Rafael Cravioto el grado de general de brigada y el mando de la 1º Brigada.

Cuando Negrete marcha a San Luis Potosí, delega en Rafael Cravioto los gobiernos de Puebla e Hidalgo, quien, posteriormente, por órdenes del presidente licenciado Benito Juárez, entrega al coronel Fernando M. Ortega.

El 28 de enero de 1865, las Fuerzas Pahuatecas, compuestas de 120 hombres valientes, a cargo del coronel José Luis Lechuga, que militaba bajo las órdenes del general Cravioto, vencieron a los invasores franceses en Xopanapa, Pahuatlán. Las mencionadas Fuerzas Intervencionistas estaban compuestas por 400 franceses y 300 traidores, en ese entonces era Ministro de Guerra Miguel Negrete.

En 1866 Rafael Cravioto es capturado junto con su padre, don Simón, por las Fuerzas Imperialistas, y recluido en la Ciudad de Puebla, donde con ayuda de su leal compañero, coronel Juan Galindo, lograron escapar.

Una vez en Huauchinango, se pone a la cabeza de las Fuerzas Republicanas que habían formado los coroneles Francisco y Simón Cravioto, así como Juan Galindo, compuestas por mil 500 combatientes, para concurrir al sitio de la Ciudad de Puebla en 1867, participando en la Batalla del 2 de abril, batalla lidereada por el general Porfirio Díaz, y que fue el inicio de la caída del Imperio.

El general Rafael Cravioto fue un hombre cercano y apreciado por el Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, mencionando que la última carta escrita por Juárez, el 17 de Julio de 1872, tenía como destinatario a nuestro homenajeado.

Ya en 1876, Rafael Cravioto se encarga del gobierno interino y comandancia militar del estado de Hidalgo, y en 1877 es electo gobernador constitucional.

Fue diputado federal por el estado de Puebla de 1884 a 1887.

En 1889 nuevamente es electo gobernador del estado de Hidalgo, entre sus méritos está el haber decretado la educación obligatoria, aún antes que en el Distrito Federal.

Fue un benefactor de Huauchinango, entre otras cosas, donó al Ayuntamiento Municipal las Casas Verdes, ubicadas en Pachuca, Hidalgo, para la manutención del Hospital de Sangre ”Miguel Hidalgo”, precursor del Hospital General de Huauchinango.

Murió el 28 de noviembre de 1903 en la Ciudad de México, a los 74 años de edad y sus restos descansan en el Panteón Municipal de Huauchinango.

19 de octubre de 2011

Sergio Trevethan Cravioto ingresa a la Legión de Honor Nacional

En sesión solemne, el doctor Sergio Trevethan Cravioto ingresó como Miembro de la Legión de Honor Nacional de México, “en reconocimiento a sus altos merecimientos en el desarrollo de su actividad y en particular a la contribución que ha realizado durante toda una vida dentro del campo del ejercicio profesional, con una actitud ética y de respeto al deber”.

Sergio Trevethan es médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México; cardiólogo e internista por el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán, y profesor de estudios de posgrado en cardiología en la UNAM.

Fue secretario de la H. Junta Directiva del Consejo Mexicano de Cardiología y presidente de la Sociedad de Internos y Becarios del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (SIBIC Internacional). Es autor de 29 publicaciones en cardiología en revistas indexadas, coautor de 11 libros de cardiología y medicina interna. Medalla al Mérito Profesional por la Fundación Pilar Licona Olvera. Actualmente es miembro del Consejo Mexicano de Cardiología, titular y vitalicio de la Sociedad Mexicana de Cardiología y jefe del Departamento de Consulta Externa del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez.


Antecedentes familiares
En su artículo “Médicos extraordinarios”, publicado por El Sol de Hidalgo el 6 de febrero de 2011, Luis Corrales escribe respecto a Sergio Trevethan:

Hijo del licenciado Serafín Trevethan y de la señora Esperanza Cravioto, nieta del General Rafael, ex gobernador de Hidalgo.


Al licenciado Serafín Trevethan, por una afección cardiaca, le era difícil subir las escalinatas del caminito de gloria para acceder a dar sus clases en el Instituto Científico Literario (ICL) en Abasolo y entonces le abrieron una puerta especial en la calle de Doria, del lado norte, para que pudiera subir en su coche hasta ahí y pasar inmediatamente al nivel de la entrada al Instituto.


Sergio Trevethan estudió en Pachuca su bachillerato y luego marchó a México a estudiar medicina y se especializó desde el principio en cardiología. Fue siempre discípulo y muy amigo del maestro Ignacio Chávez, acaso el más eminente cardiólogo mexicano, también ex rector de la UNAM. Sin lugar, a dudas es el doctor Sergio Trevethan el cardiólogo pachuqueño más destacado y conocido en el medio de la medicina nacional, ya que toda su vida ha estado ligada al Instituto Nacional de Cardiología, además de que tiene una serie de membresías y nombramientos en la especialidad mencionada, que lo colocan como uno de los mejores cardiólogos del país. Actualmente, por su gran cariño a Pachuca, los fines de semana atiende aquí a sus pacientes en la casa […] donde vivieron siempre sus papás.


La Legión de Honor Nacional

Es una organización civil cuyos ideales son: “El fortalecimiento de las instituciones democráticas, para que coadyuven al desarrollo del país; el impulso al desarrollo de la cultura; el cultivo de las ciencias, las artes, la filosofía y la ética, pero sobre todo el Honor, a fin de alcanzar metas superiores. Asimismo, promovemos la defensa de la personalidad moral de México y sus tradiciones, además de la divulgación del significado de los grandes movimientos sociales de nuestro país”.

En ese marco de principios, la Legión de Honor “tiene el orgullo de ser una de las primeras en América Latina que rinde homenaje público a personas y a instituciones por sus valiosas aportaciones en beneficio de México y de la humanidad. Es por ello que se propone exaltar y reconocer el valor de quienes se han distinguido en el cumplimiento de su deber y han realizado en su trayectoria una labor distinguida, basada en el Honor, el bien de sus semejantes y el engrandecimiento de México”.

El reconocimiento consiste en una medalla y el diploma correspondiente. La Sesión Solemne de Ingreso se realizó realizada el 20 de septiembre de 2011, en la sede de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ubicada en Londres 60, colonia Juárez, en la Ciudad de México. Junto con el doctor Trevethan Cravioto ingresaron a la Legión de Honor Nacional el licenciado Alejandro Chirino Sierra, la arquitecta Elodia Gómez Maqueo, la maestra Margarita Maldonado de Avilés y el licenciado Enrique Olascoaga Carbajal.

Notas relacionadas
“Médicos extraordinarios”, artículo que Luis Corrales publicó en El Sol de Hidalgo, puede leerse en:
http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo/notas/n1955029.htm

“Es sábado nuevamente”, misiva que el doctor Trevethan publicó en Mi Pachuca / 70 cartas a la bella airosa puede leerse en:http://cravioto.blogspot.com/2010/03/es-sabado-nuevamente.html

16 de agosto de 2011

"Cravioto" en el corazón

El 12 de agosto pasado recibí esta carta de mi querido primo Jesús Corrales Vivar. En un principio dudé en publicarla pensando en que hacerlo podría parecer una especie de autoelogio; sin embargo, después de mucho pensarlo me di cuenta de que debía compartirla porque el éxito de este blog es de todos los Cravioto: los del presente y, sobre todo, los del pasado, que nos enseñaron el valor de la familia y nos inculcaron orgullo y respeto por nuestra historia.
Chucho: que tu misiva sea un tributo para todos ellos.



Querida prima:

¡Qué alegría y qué gusto!, enterarme de que el blog de Los Cravioto (nuestro blog familiar) ha cumplido un lustro en forma exitosa y expansiva, ya que en estos días goza de una difusión nacional e internacional (México, España, Brasil, Estados Unidos de América).

Te felicito porque tuviste una gran idea y la has realizado con efectos de unión y enlace familiar, cultural, informativo, de intercambio de ideas y conocimientos entre quienes llevan en su nombre y en su corazón el apellido Cravioto y otros familiares, como tu servidor, que no llevamos dicho apellido en el nombre, pero sí en el corazón. Existe otro segmento de personas que no siendo familiares están presentes y actuantes en el blog debido a que son historiadores, periodistas, personas afines a los temas culturales y, en general, amigos.

Con motivo de estos cinco años del blog viene con mucho cariño a mi memoria la Craviotada de 2008 en la que, por iniciativa y trabajo de Jorge tu hermano y tú, nos reunimos cientos de familiares en Huauchinango, Puebla, para celebrar el 179 Aniversario del nacimiento del Señor General Don Rafael Cravioto, para algunos, nuestro tatarabuelo; para algunos otros, su bisabuelo, y aún para otros, su abuelo, como es el caso de nuestro tío el doctor Armando Cravioto y nuestra tía Gaby Cravioto, hija de Don Alfonso Cravioto, quien, aun cuando no estuvo presente físicamente, se mantuvo muy pendiente de dicha reunión. Ojalá se pudiesen realizar muchas más.

Me causó especial emoción enterarme por tu crónica, publicada en el blog el mes de julio pasado con motivo de la quinta celebración de dicho sitio de internet, que durante las primeras reuniones familiares organizadas por Don Alfonso, allá por los años 40 del siglo pasado en el Bosque de Chapultepec, se repartían unas tarjetas para que los familiares anotaran su nombre y domicilio, y saber que conservas algunas, entre ellas la número 88 (restaurada con cinta adhesiva) en la que se aprecia en manuscrito "Sofía Cravioto Huguenin de Vivar" y el domicilo "Carmona y valle # 51 “O”, México, D.F." Como sabes, se trata de mi abuela por vena materna a quien cariñosamente llamábamos Mamá Chata, también conocida entre familiares del mismo periodo como La Chata Cravioto.

Todas estas anécdotas de la memoria familiar se guardan merced a tu blog, a nuestro blog familiar, en el que has invertido incontables horas y que en este pasado mes de julio felizmente cumplió cinco años. ENHORABUENA, y sigamos sintiendo y viviendo la fuerte cohesión de esta bella familia: LOS CRAVIOTO.

Recibe un afectuoso abrazo.
J.Jesús Corrales Vivar.

24 de julio de 2011

El blog de "Los Cravioto" cumple cinco años de existencia

El 21 de julio pasado se cumplieron cinco años de vida de esta bitácora y he pensado que la mejor forma de celebrarlo es recordar el motivo de su existencia. Por ello, transcribo a continuación la entrada del 21 de julio de 2006, la primera que escribí:

Los Cravioto nos hemos interesado siempre en preservar nuestra tradición familiar. Es por ello que esta bitácora surge con el propósito de ser un vínculo entre quienes llevamos ese apellido y deseamos conocer, compartir y documentar nuestras historias.

Me parece que el inventor de este interés documental fue Alfonso Cravioto Mejorada, quien hacia la década de los años cuarenta del siglo pasado, y gracias a la autoridad moral que poseía, logró convocar a la familia para que se reuniera una vez al año en el Bosque de Chapultepec. Ahí, un grupo diverso pero aún pequeño, posaba para la foto del recuerdo y, antes o después, consignaba en unas tarjetas amarillas su nombre, el nombre de sus padres y el de sus hijos. También su domicilio, teléfono y el nombre del "general" del que era descendiente.

(Esas tarjetas aún existen. De hecho, las tengo aquí junto a la computadora. La primera de ellas tiene el número 88 escrito a lápiz en la esquina superior izquierda . Está cortada por la mitad y luego pegada con cinta adhesiva. En el centro, con tinta azul y una caligrafía muy estilizada, dice: "Sofía Cravioto de Vivar, hija de Pompeyo Cravioto y Stenie Huguenin de C., esposa de Alberto Vivar. Carmona y Valle 51-"O", México, D.F.")

Y es que Don Alfonso Cravioto (así, con mayúsculas), se sentía orgulloso de su padre Rafael (héroe de la batalla del 5 de mayo) y de sus tíos Simón y Francisco. Todos ellos fueron jefes militares del norte de la sierra de Puebla y jugaron un papel importante en la política nacional de fines del siglo XIX. No obstante, una de las figuras más importantes de esta familia ha sido, sin duda, el propio Don Alfonso: poeta, fundador de la revista Savia Moderna, constituyente del 17 y defensor a ultranza del artículo 123 constitucional.

La labor de preservación iniciada por Don Alfonso fue continuada luego por Adalberto Cravioto Meneses, Oswaldo Cravioto Cisneros, Arnulfo Cravioto Ortiz, Carlos Cravioto Olaco, Jorge Cravioto Navarrete y Alfredo Vergara Casas, entre otros entusiastas que destinaron enormes esfuerzos a organizar las itacatadas en Huauchinango, Pachuca, Tula, El Chico, Omitlán, Pintoraco, así como los desayunos mensuales en el restaurante de Blanca Meneses, primero, y en el del Palacio de Hierro de Durango después.

Una buena parte de lo que sabemos, creemos e imaginamos sobre nuestra familia se lo debemos a las historias que todos estos personajes nos han contado en una labor que dura ya más de medio siglo. Por eso, esta bitácora es también un tributo a todos ellos y una manera de impedir que tanto esfuerzo se desvanezca en la nada.

Si eres un Cravioto (Craviotto) y tienes una historia que compartir, no dudes en enviarla. Ya no hay tarjetas amarillas, pero sí este espacio que, a partir de este momento, está abierto.


Con mi profundo agradecimiento a quienes han seguido, leído y contribuido con esta bitácora. Escribirla ha sido para mí uno de los mejores proyectos que he emprendido en mi vida.

Alfonso Cravioto y la Corporación Patriótica Privada

En este artículo, que publica hoy El Sol de Hidalgo, Juan Manuel Menes Llaguno se refiere a la Corporación Patriótica Privada en la que participó activamente don Alfonso Cravioto Mejorada.

El 18 de julio de 1901 y la represión porfirista


Por Juan Manuel Menes Llaguno
Cronista del Estado de Hidalgo




Pachuca, Hidalgo.- Sin duda, la creación, en Pachuca, de la Corporación Patriótica Privada, el 27 de mayo de 1900, como organismo opositor de la política porfirista, fue el inicio de una cadena de acontecimientos premonitorios que presagiaron el fin del antiguo régimen. La Corporación, integrada por prominentes intelectuales, fue presidida por Fernando P. Tagle, a quien acompañó como vicepresidente el doctor Eduardo del Corral, así como los profesores Aurelio Jaso, como tesorero; Teodomiro Manzano, como primer secretario; el joven estudiante Mariano Lechuga, como segundo secretario; Luis B. García y los señores ingeniero Arcadio Ballesteros, profesor Eduardo Luque y doctor Agustín Navarro Cardona, como vocales.

La primera actividad pública organizada por este grupo fue la celebración, el 18 de julio de 1901, del vigésimo octavo aniversario de la muerte de Benito Juárez. Con este motivo, el semanario local, El Reconstructor Hidalguense, señalaba que la manifestación que en honor del Benemérito de las Américas organizó la Corporación Patriótica Privada, el pasado día 18 de julio en este mineral, no ha tenido precedente. La ciudad estaba empavesada, por todas partes ondeaban banderas, flámulas y gallardetes tricolores, y hasta en las más humildes cabañas del cerro se ostentaba el retrato del héroe, no obstante los comercios de las céntricas calles decidieron no respaldar a los oposicionistas y sólo en los mercados se colocaron crespones luctuosos.

Al año siguiente, miembros de la Corporación participan de manera muy activa en la celebración del Congreso Liberal de San Luis Potosí, efectuado el 5 de febrero de 1901. Ese mismo año se sumaron a sus filas personajes como el joven abogado Alfonso Cravioto Mejorada, quien encabeza la publicación del periódico oposicionista El Desfanatizador, cuyo primer número apareció el 8 de septiembre de ese mismo año con notas que reflejaban fielmente el espíritu independiente y anticlerical de sus miembros y colaboradores, entre quienes además de Cravioto se encontraban don Francisco de Paula Castrejón, Francisco Noble y Rodolfo García Ramírez.

Sin embargo, la actividad más importante de ese año fue la planeación de la celebración del vigésimo noveno aniversario de la muerte de Juárez, para la que los organizadores acariciaron la idea de superar las expectativas del año anterior, y al efecto redactaron un folleto de obsequio que maquiló la imprenta Tipografía Moderna, propiedad de Luis B. García, vocal de la Corporación, ubicada en Plaza de la Independencia número 2, cuyo tiraje de dos mil ejemplares no tenía precedentes editoriales, dado que la mayor parte de las publicaciones de entonces alcanzaban regularmente los quinientos ejemplares.

A pesar del gran esfuerzo desplegado por los miembros de la Corporación, la policía disolvió la manifestación del 18 de julio, de modo que los organizadores tuvieron que conformarse con el simple reparto del folleto ya referido. Cuatro días después los estudiantes del Instituto Literario inician varios actos de protesta en contra del fefe político de Pachuca, Antonio Grande Guerrero, y del mayor Eugenio Pacheco, jefe de la Policía municipal.

Estas manifestaciones en contra de la política porfirista fueron la simiente para que nueve años después la revolución encontrara su mayor sustento. A ciento diez años, aún se recuerda la primera represión ideológica del siglo XX. La ceremonia proyectada por la Corporación no se efectuó, pero la circulación de aquel folleto logró perennizar la ideología liberal que dejaron en sus páginas los integrantes de la Corporación Patriótica Privada de Pachuca, semillero de otras muchas creadas en el estado en aquellos años.


La nota original puede leerse en:
http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo/notas/n2159101.htm

15 de julio de 2011

Presea Alfonso Cravioto Mejorada 2011

En el marco del Día del Abogado, celebrado el 12 de julio, el gobernador del Estado de Hidalgo, Francisco Olvera, entregó la Presea Alfonso Cravioto Mejorada al licenciado Aarón Samperio Juárez, por su destacada trayectoria en el ámbito jurídico.



En la ceremonia, realizada en la ciudad de Pachuca, se contó con la presencia del ombudsman hidalguense, Raúl Arroyo; el presidente de la Junta de Gobierno, Ramón Ramírez Valtierra, así como magistrados, diputados y abogados de diferentes organismos estatales, quienes recibieron un reconocimiento especial por su compromiso con la justicia social.



Ante los más de mil asistentes, Francisco Olvera destacó el compromiso que tienen los abogados con la sociedad, principalmente cuando se aplican las leyes en un marco de derecho y los exhortó a continuar con el estudio constante en esta materia.



Samperio Juárez es originario del municipio de Epazoyucan, miembro de la primera generación de abogados de la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; ha sido asesor jurídico de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos en el estado; fundador del Banco Agropecuario Sucursal Pachuca; asesor jurídico de los ayuntamientos de San Salvador, El Arenal y San Agustín Tlaxiaca. Abogado postulante desde 1965 a la fecha.




Presea Alfonso Cravioto Mejorada

La Presea Alfonso Cravioto Mejorada fue creada en 1996 por acuerdo del entonces gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, para reconocer la trayectoria de los abogados con 50 o más años de ejercicio profesional. La otorga el gobierno del Estado a partir de las propuestas que recibe de los colegios y barras.

Desde su creación, esta presea se ha entregado a los profesionales del derecho más destacados aunque, por razones obvias, la temporalidad requerida ha sido disminuida.

Recipiendarios de la presea Alfonso Cravioto Mejorada en orden cronológico:

  • Domingo Franco Sánchez


  • Carlos Raúl Guadarrama Márquez


  • Jesús Ángeles Contreras


  • Alejandro Straffon Arteaga


  • Oscar Martínez Mendoza


  • Carlos Borja Meza


  • Rubén Ríos Rodríguez


  • Conrado Carpizo Zúñiga


  • César Vieyra Salgado


  • Carlos Zamora López


  • Esthela Rojas de Soto


  • José de Jesús Corrales González


  • Tufic Habib Karam


  • Víctor Soni Piña


  • Arturo Reyes Monterrubio


  • Juan Salomón Jorge Uribe



  • (La información e imágenes de esta nota fueron proporcionadas por Raúl Arroyo)

    24 de junio de 2011

    Sobre la mítica casa de Catalina Cravioto

    En la siguiente nota, publicada en El Sol de Hidalgo, Luis Corrales describe la mítica casa de doña Catalina Cravioto de Téllez Girón, en Pachuca, y cuenta la historia del inmueble ubicado en la calle de Zaragoza, en el centro de la ciudad.

    5 de junio de 2011.


    La calle de Zaragoza


    Arq. Luis Corrales Vivar


    En el centro histórico de Pachuca, que no sé quien le nombra “la colonia centro” en un error de lo más elemental, ya que el centro es uno y las colonias son su alrededor y no puede haber colonia centro ni mucho menos. Decía que en esta principal zona de la ciudad, existe una calle que parte de la Plaza Independencia y rumbo al Norte termina ante el Mercado Hidalgo, muy concurrido por los productos que ofrece (es, digamos, el Galerías de la gente del centro).

    Esta calle de Zaragoza, llamada así en honor al ganador de la batalla del 5 de mayo contra los franceses, es, dentro de la historia de la ciudad, más o menos reciente, ya que en la época colonial no existió. Hay fotografía en donde se contempla el mismo Teatro Bartolomé de Medina en la parte sur de la Plaza Independencia y aún no está ni trazada ni delimitada esta calle de Zaragoza. Desde el Río de las Avenidas, a la altura de la Plaza Constitución hasta la calle de Guerrero, no hay calles, ni Allende ni Zaragoza, sólo hay un gran solar con algunas construcciones efímeras y de materiales muy deleznables. Esta calle vino a ser lo que ahora es, aproximadamente en el último cuarto del siglo XIX; es decir, su existencia coincide con el arribo del general Rafael Cravioto a la gubernatura al inicio del porfiriato. Ya durante los últimos diez años del diecinueve empiezan a construirse casas en dicha rúa.

    Así que durante los primeros 20 años del siglo XX la calle se pobló de casas y construcciones, unas buenas otras no tanto. Cabe mencionar que a mediados de los años cuarenta, el doctor Enrique Rojas Corona mandó hacer en esta calle su casa, del lado oriente, y para ello contrató a uno de los mejores arquitectos del país, el maestro Carlos Lazo, quien llegó a ser secretario de Comunicaciones y Obras Públicas y también fue presidenciable, y quizá por eso truncó su vida un accidente aéreo al llegar de una gira en las afueras de la ciudad de México, terminando así la vida de un gran planeador, cuyas ideas sobre los proyectos macro en materia de carreteras y rutas en el país siguen siendo vigentes, aún después de sesenta años de su muerte. Esta casa existe, aunque le añadieron en los setenta un tercer piso que no tiene nada que ver con la calidad del proyecto original.

    Cerca de la esquina del lado norte, en el costado izquierdo de acuerdo a la circulación vehicular, había cuatro casas que habitaban las familias del doctor Manuel Rojas Corona; la señora Esperanza Herraez, de gratísima memoria; la familia Gutiérrez Straffon, de las mejores de Pachuca, y otras familias que rentaban esas casas de arquitectura moderna de los años treinta y que estaban muy decorosas. Varias familias han vivido y hecho parte de su vida a esta calle, como los Leiza, los Bocardo, los Pérez Rodríguez, los Rivero Nava y otros. También aquí estuvo en los años sesenta, el Juzgado de Distrito, de carácter federal. Recuerdo al juez, licenciado Díaz Soto, que por las tardes se salía al balcón a refrescarse y saludar a medio mundo. Muchos años vivió en esta calle la señora Cravioto de Téllez Girón con su esposo, don Ezequiel de tales apellidos. Era llamada cariñosamente señora Catita y más de treinta años fue la más importante integrante de la familia Cravioto, ya que venían muchos Cravioto a visitarla desde México y Huauchinango. Ella fue hija del general Rafael Cravioto y se casó en la Casa de Gobierno, cuando su padre era el gobernador (en el Palacio de la Plaza Constitución). De esta casa en Zaragoza donde vivía la señora Cravioto diremos:

    “En el ahora número 112 de la calle de Zaragoza del centro de la ciudad de Pachuca, el licenciado Ramón Riveroll, en el año de 1893 según consta en los archivos que conservan la licencia de construcción, mandó edificar una finca de estilo francés que requería para su habitación y solaz. Gruesos muros de piedra, envigados de fierro, entrepisos de reluciente lámina acanalada con terrado, polines y duela de maderas duras para los pisos; herrería forjada, en roleos abundante, remachada, no soldada; balconería profusa, altas y esbeltas puertas y contrapuertas de recio encino, escalera empotrada y en cantiliber, de cantera de Tezoantla, patio central amplio, asimétrico y de doble altura; finos tapices y algunos plafones decorados con pintura artística a mano; fachada ornamentada con estuco en trazos rectos y curvos y manzarda de lámina que corona y remata el frontispicio”.

    Riveroll era el secretario general de gobierno en la administración del general Rafael Cravioto Moreno y al término de sus encargos, al finalizar el siglo XIX, Riveroll faltó a la lealtad con su jefe el gobernador Cravioto al conspirar contra él ante Limantour y los científicos, asunto del que se enteró el general y hubo rompimiento. Por lo mismo, Riveroll salió de Pachuca y la casa fue vendida a una familia italiana que estableció en ella el Hotel Pruneti. Como dato histórico diremos que en el restaurante del Hotel Pruneti se reunían los precursores hidalguenses de la Revolución Mexicana para conspirar contra el régimen de Porfirio Díaz. Al estallar la revolución fueron puestos en prisión los conspiradores y el dueño del restaurante, don Luis Pruneti. Al poco tiempo salieron y el triunfo maderista fue el triunfo de ellos. Dos fueron después gobernadores del Estado: Jesús Silva y Ramón M. Rosales. El italiano emigró y al principio de la segunda década del siglo XX le vendió la casa a una familia de comerciantes de Huauchinango que se estableció en Pachuca.

    Posteriormente en 1917, compraron la casa el señor Ezequiel Téllez Girón y su esposa, la señora Catalina Cravioto Calva, que hemos mencionado, y se establecieron ahí adonde hasta la fecha viven sus descendientes.

    Miles de historias encierra cada calle de Pachuca, sólo hay que relatarlas para enriquecernos.

    21 de junio de 2011

    Reconocen a Alejandro Cravioto Lebrija por sus estudios sobre el descubrimiento de América

    México, 20 de junio. (Notimex). La Embajada de España en México entregó anoche la distinción de la Condecoración de Isabel la Católica, en grado de Encomienda, a Jesús Alejandro Cravioto Lebrija, secretario de Cultura de Jalisco, por su trascendencia y aportes en el ámbito cultural e intelectual del país.

    En el acto celebrado en la Residencia de esa sede diplomática, en las Lomas de Chapultepec, el embajador de España en México, Manuel Alabart Fernández-Cavada, condecoró además a cuatro mexicanos más: Sergio Pitol, José María Muría Rouret, María Elisa García Barragán y José Ignacio Madrazo

    El primero es escritor; el segundo, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); la tercera, especialista del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el último, diplomático.

    Ante el escritor Juan Villoro y el reconocido historiador Miguel León-Portilla, entre otros invitados especiales, a nombre del rey Juan Carlos de España, Fernández-Cavada se refirió a los galardonados como personajes que no sólo se han destacado en sus actividades sino que también han trabajado con eficacia y dedicación para el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre España y México, para el progreso de ambas naciones, subrayó.

    "Son personas que le han dedicado a esta labor no uno sino varios años de vida; vidas que han atravesado varias vicisitudes", expresó el diplomático al tiempo que expreso sentirse feliz de honrar a cinco personas que han demostrado un gran amor a España desde su profundo amor a México.

    Fernández-Cavada calificó al grupo de intelectuales mexicanos de "tremenda humanidad" y "como diría don Antonio Machado: son los cinco el mejor sentido de la palabra ‘buenos’, personas que han dedicado su vida a reforzar los lazos culturales que nos unen a los hispanos.

    "Su majestad el rey y el gobierno español, reconocen cinco trayectorias destacadas, como lo atestiguan sus brillantes hojas académicas", que lo mismo honran a España y a México.

    "Todos son ejemplos para sus parientes, sus amigos y nuestras respectivas sociedades civiles", expresó y enseguida leyó la semblanza de cada uno homenajeados y por qué recibieron dicha distinción.

    De Jesús Alejandro Cravioto Lebrija, Alabert Fernández-Cavada indicó que sus actividades para estudiar las consecuencias del descubrimiento de América se han centrado en la organización de cinco congresos iberoamericanos así como encuentros de teatro, novela y poesía que han consolidado la cultura hispánica en ambos países.

    A Sergio Pitol lo destacó como un fantástico escritor, que ha paseado "nuestra lengua común en la imaginación de miles de lectores del mundo hispánico y anglosajón" y que además ha obtenido varios galardones, entre ellos el Premio Cervantes de Literatura 2005.

    De María Elisa García Barragán, dijo que ha hecho una gran distinción entre cambio de ideas y fomento del estudio de la cultura española.

    Sobre el diplomático José Ignacio Madrazo afirmó que su actividad ha sido esencial para transformar lo que es hoy una relación estratégica entre ambas naciones, asentada no sólo en una comisión binacional anual sino en multitud de encuentros de todo tipo y niveles.

    Por lo que hace a José María Muría Rouret, la calificó como "el alma de la historia de Jalisco y el máximo promotor y exponente de la llamada historia regional".

    Tras la ceremonia, cada uno de los intelectuales mexicanos expresó su beneplácito y agradeció por dicha distinción.

    La Orden de Isabel la Católica tiene por objeto premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas o extranjeras.

    Estos actos deben redundar en beneficio de la nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de España con el resto de la comunidad internacional.